OPINION : Claudio Gastaldi

Alasino y la necesidad de quitarle todo el apoyo posible a Macri

La reciente invitación al exsenador Augusto Alasino a una reunión al local del Justicialismo de Concordia y el rechifle generalizado de la militancia, abre un debate acerca de hasta donde es lícito y conveniente abrir el juego político lo más posible para de ese modo restarle poder a quienes a partir de ahora serán oposición, o sea, al macirsmo. El primer elemento a ponderar es, si no es parte de pasado llevar a alguien tan polémico sin antes haber planteado un debate sobre la conveniencia de tal movida en el seno de la militancia. Lo segundo a tener en cuenta es que, lo que se viene a partir de la asunción del próximo gobierno será muy duro. La derecha en América Latina nos está diciendo que no se anda con chiquitas y que está dispuesta a todo: matar, dar golpes de estado, perseguir opositores y muchas más de estas lindezas, de modo que ante ese panorama los movimientos populares tienen la obligación de protegerse y una de las formas, es ampliar el espacio y/o hacer lo imposible para achicar el apoyo social y político a ese sector que estará enfrente acechando, esmerilando, jugando sucio. Ahora bien, ¿cuál es el límite? ¿cuál es el momento de abrir el juego? ¿es acaso ese el primer paso, o hay que hacer otras cosas antes?

En cuanto a lo primero a tener en cuenta : el nuevo gobierno necesitará de militantes y de una sociedad con mucha convicción. Son los que deberán dar la batalla cultural, serán los que, desde el llano y todos los días enfrentarán las peores operatorias mediáticas, políticas, judiciales, etc.

Esas personas podrán llevar adelante esa tarea, exponerse frente al otro, discutir, convencer, solo si ellos están convencidos. Y para ello, desde el gobierno como de la dirigencia política, se deberán dar señales muy claras. La fórmula presidencial lo está haciendo y eso debe ser imitado, no como ocurrió en los 12 años de gobierno K, de lo contrario, esa enorme masa que se necesita para defender las políticas que afectarán intereses, no estará disponible.

Desde el vamos hay que saber que será imposible asentar un gobierno que proteja derechos y cuide de una mejor calidad de vida para todos sin una sociedad comprometida y defensora de esas políticas.

Partiendo de respetar a ese sector de la sociedad, a esa militancia es que debemos recuperar a la política como una herramienta de cambio para mejorarle la vida a las personas, actividad no solo transformadora, sino decente, libre de tramoyas y porquerías que la ponen en el lugar de “lo sucio, lo inmoral, etc.”. Es imposible que esto pueda logarse metiendo a gente por la ventana (como ocurrió con Alasino), sin antes discutir con esa militancia la necesidad de sumar todo lo que se pueda, incluso a aquellos a los que se identifica con la “traición”.

La política deberá dejar de ser solo la disputa por el carguito o la dádiva. La política para que sea movilizadora se debe basar en la idea, en los proyectos y las personas que lleven adelante esa tarea deben estar identificados con esa imagen.

Pensar en construir ese país para todos que propone el Frente de Todos, con los viejos métodos de la política es lisa y llanamente suicida, no se logrará, porque los enemigos de ese proyecto de país tendrán el camino libre para abortarlo.

Partiendo de ese contrato social elemental, es decir, si querés mejorar tu vida ayúdate vos también defendiendo a quienes te lo están permitiendo. Imposible que ese contrato se consume si los personajes a los que tenes que defender son impresentables o no te generan confianza.

Perón decía que hasta con la bosta se construye y esto cualquiera lo puede entender, aceptar, si ve que es necesario para lograr un objetivo mayor.

Además convengamos una cosa ¿Qué cosa tan grave ha cometido Alasino que no hayan cometido otros de la misma talla. Jorge Busti por ejemplo que casi lo hizo gobernador a Alfredo De Angeli. O carita de bueno Bossio (panqueque de lo más granado en los últimos tiempos) y tantos otros a los que ya se hace innecesario nombrar.

En otras palabras, que la dirigencia se olvide de que se puede llevar a la gente como chicos a la escuela, eso es parte del pasado. Hoy debe saberse que el mejor antídoto para que no vuelvan a joder a la sociedad, a engañarla con cantos de sirena, es “sacarlo todo afuera” como decía la mecha Sosa.

Discutir, hablar, convencer, estudiar, volver a las escuelitas de formación política. La batalla cultural que se viene será gigantesca y debemos estar preparados.