06/12/2018 - 15:14:20 - visitas: 1209
Informe Especial

INFORME : Sandra Miguez-para DIARIOJUNIO

Un símbolo político : decir NO a las violencias de género

La asamblea de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans de Paraná se concentró frente a Tribunales, para decir basta a la justicia patriarcal. El titular del alto cuerpo aguardó la lectura del duro documento que reclamó por la falta de perspectiva de género en el ámbito judicial y por políticas de género, para pedir la palabra. No le permitieron hablar. El servicio de Justicia tiene su espacio para hacerlo: las resoluciones y fallos que hoy hace que en Entre Ríos haya femicidas sueltos en las calles .

La capacidad organizativa del movimiento feminista volvió a manifestarse  y volvió a plantear los reclamos a un sistema que se resiste a ver el problema de las violencias hacia mujeres, niñas, niños, adolescentes, lesbianas, travestis y trans. Falta de presupuestos, falta de perspectiva de género en los fallos, casos irresueltos como los femicidios de Jéssica Dos Santos o Gisela López fueron algunos de los reclamos puntuales que se formularon hacia los tres poderes del Estado.

Pero la crítica fundamental fue hacia el servicio de Justicia por su falta de perspectiva de género. Así lo demuestran los fallos y lo corroboran las terribles estadísticas de femicidios y víctimas de la violencia machista que sigue provocando lesiones y la muerte de mujeres, niñas, lesbianas, travestis y trans.

Esta es la razón medular por la cual en el acto, no se le permitió hablar al presidente del Superior Tribunal de Justicia, Emilio Castrillón, quien aguardó al  término de la lectura del contundente documento para pedir hacer uso de la palabra. “El espacio es para que hablen Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans que quieran exponer o denunciar los casos de violencias” le contestaron quienes coordinaban la conducción de la concentración. Castrillón dio media vuelta y entró nuevamente a Tribunales, escoltado por su vocero, Martín Fabre.

El hecho fue un símbolo político de lo que vienen denunciando desde el movimiento feminista: se buscan hechos y no palabras para revertir los datos de la realidad. En lo que va del año se produjeron en el país 216 feminicidios, de los cuales el 22 % de los casos ya tenían denuncias previas e incluso el 12 % tenía medidas de protección de las víctimas, como la restricción perimetral por mencionar un ejemplo. Esto muestra claramente que desde los ámbitos judiciales se llega tarde o no se llega.

El documento que leyeron integrantes de la Asamblea comenzó exigiendo justicia para Lucía Perez, a dos años de su violento femicidio, para visibilizar la lucha contra las violencias y señalar que sus asesinos fueron recientemente absueltos por el tribunal judicial de Mar del Plata compuesto por Aldo Carnevale, Facundo Gomez Urso y Pablo Viñas.

Del mismo modo se recordaron los casos de Gisela López y Jéssica Dos Santos que en Entre Ríos continúan impunes y sus asesinos están libres en las calles.  O el caso de Eva Rueda que fue caratulado como “homicidio doblemente agravado por el vínculo” cuando se trató de un claro caso de femicidio, que quedó invisibilizado.

Otra de las denuncias realizadas en la concentración se centró en las políticas de ajuste que el gobierno de Mauricio Macri lleva adelante, que ha asignado solo 11 pesos por mujer para las políticas de género y protección de víctimas, un claro ejemplo de la vulneración reiterada y sistemática de los derechos de las personas.

Ante esto la Asamblea exigió " la inmediata legislación de la emergencia por violencia de género con presupuesto real que significa realización de campañas públicas masivas y sistemáticas de información, educación, concientización y prevención contra la violencia de géneros; creación de  Centros Integrales  gratuitos de atención psicológica, asesoramiento jurídico y asistencia social a las víctimas de violencia de género con equipos interdisciplinarios; creación de hogares de tránsito para la atención y albergue de las mujeres y sus hijes".

El movimiento feminista es  el principal protagonista de una transformación social. Plantea políticamente reclamos sociales para dar voz a todas las personas que están siendo vulneradas, en particular a mujeres, niñas, adolescentes, lesbianas, travestis y trans.

El silencio de siglos se ha vuelto clamor en las calles, cada vez que se organiza espontáneamente una marcha -sin un solo peso para movilizar- pero con la garantía de una necesidad social que busca revertir un orden patriarcal y machista que se cobra la vida de las mujeres.

Esa interpelación hacia los poderes del Estado y la exigencia de respuestas concretas en las políticas públicas, las lleva adelante el feminismo y las organizaciones de géneros y disidencias, con una capacidad de convocatoria y movilización social que los partidos políticos no están pudiendo realizar.

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