Tras 43 años, la empresa de golosinas dejó de operar y advierte que no puede pagar indemnizaciones

Triste: Cerró la fábrica de dulces Mielcita y despide a 150 trabajadores

La fábrica de la tradicional golosina "Mielcita" cerró definitivamente este jueves sus puertas por la caída de ventas y el endeudamiento y dejó a 150 operarios sin empleo. “La mayoría de los empleados que trabajaban allí eran mujeres, todas sostenes de familias. No pagaron siquiera las indemnizaciones”, dijo el delegado de la comisión interna gremial de la empresa, José Luis Ledesma. La firma Suschen SA, radicada en el partido bonaerense de La Matanza, producía además los alfajores "Cachito", "Suschen" y "Loquillo", los bocaditos "Flecha" y "Girasol" y los jugos  "Naranjú" así como tapas de alfajores, obleas y bizcochitos.

En declaraciones a la prensa Ledesma comentó que la empresa estuvo en funcionamiento sin interrupciones desde 1976, pero la crisis del consumo, acusada desde mayo del año pasado y los problemas financieros propios llevaron a la compañía a la quiebra y a la imposibilidad de resarcir a los despedidos. “Estamos muy mal. Hicimos todo lo posible para que esto no ocurra y agotamos todas las vías de negociación. Pero por los malos manejos estamos pasando esta situación”, lamentó. 

“Es una fábrica muy grande y tiene maquinarias, pero se han ido comiendo el activo fijo por un mal manejo. Además tenemos la luz y el gas 'por las nubes', así que el soporte de mucha gente nos ha permitido que pudiéramos trabajar nosotros mismos para ir pagando el gas, la luz y otras cuestiones", acostó el dirigente y remarcó: "A esta empresa la han endeudado y está de juicio en juicio".

Mielcita era una marca de la empresa Suschem, compañía fundada en 1976 y que llegó a ser una de las diez mayores productoras de golosinas en toda la Argentina. Además de ellas, la fábrica producía los alfajores “Suschen” y “Loquillo” y las semillas “Girasol”, entre otros productos. Suschen había desarrollado un sistema de comercialización de llegada directa a los canales mayoristas de golosinas, mayoristas de comestibles, supermercados e hipermercados, y distribuidores directos.

Pero a pesar de una compleja ingeniería de comercialización y logística la compañía no pudo sobreponerse a la fuerte caída de las ventas, debido a la depresión del consumo que configuró la crisis económica.