Cumbre del Mercosur y crisis con Argentina

‘El gobierno uruguayo busca correr el foco de sus escándalos internos que complican al presidente’, dijo un analista político uruguayo

Álvaro Padrón explicó que la intención del gobierno uruguayo de ingresar al Acuerdo Transpacífico es una maniobra de distracción ante la gravedad de las denuncias que enfrenta Lacalle Pou. Tras las declaraciones del canciller uruguayo Fernando Bustillo, quien fustigó al Mercosur y pidió que el bloque regional se “aggiornase” y permitiese acuerdos bilaterales de libre comercio, el gobierno argentino respondió avisando que la integración regional corría peligro. Pero, ¿qué intereses hay detrás del gobierno uruguayo para plantear una agenda disruptiva a contramano de lo que pasa en el mundo? ¿qué beneficios obtendría la economía uruguaya al comerciar libremente con países de la Costa del Pacífico?

“Hay una base ideológica del discurso de apertura al mundo. Esa es una primera explicación” responde Alvaro Padrón, analista político uruguayo que sigue de cerca la Cumbre del Mercosur que desarrolla desde este lunes y hasta hoy martes en Montevideo.

“Pero eso no sorprende” continúa. “Esa supuesta apertura fue presentada como plan de gobierno, cuando se refirieron al Mercosur como un problema y no como una solución. Es parte de la lógica del gobierno de Lacalle Pou” explicó.

El analista apuntó que la agenda internacional que pretende instalar el gobierno uruguayo es una agenda que busca correr el foco de problemas enormes a nivel nacional que incluye una situación compleja con el entorno del propio presidente y su jefe de Seguridad. Ese escándalo, por estos días en el país vecino, todos los días tiene un componente nuevo.

“Los uruguayos estamos poco acostumbrados a estos escándalos entonces el gobierno necesita correr el foco y poner los temas en el lugar que más le conviene, para recuperar oxígeno” precisó Padrón. 

Explicó que para esa estrategia, el Ejecutivo uruguayo ubica al país en el lugar de víctima para que la sociedad se sienta representada, empatice, porque desde ese lugar disputa una pelea con “países grandes”.

Para eso, apuntó, elije a Argentina como principal rival, aunque el bloque regional también esté integrado por Brasil y Paraguay.

“A Lacalle Pou le conviene mostrar que la confrontación es con Argentina y no con Brasil porque esto genera más receptividad en la opinión pública, meterse con Argentina es menos complicado que meterse con Brasil, y ellos se manejan con sondeos de opinión pública que les marcan eso” amplió. 

Además, para Uruguay y su estructura productiva, Brasil representa el primer socio comercial desplazando inclusive a China en cantidad de exportaciones charrúas.

Batalla inoportuna e improcedente

El analista político marcó además lo inoportuno del planteo uruguayo en materia de política internacional.

“Los vientos regionales van para otro lado y Uruguay está quedando solo” dijo. Esa visión rupturista es, según el analista, ideológica y fuera de timing. “La región ahora está en la lógica de construir y pensarse como región unida” explicó.

Al mismo tiempo, el planteo uruguayo es inconducente porque lo que plantea Uruguay ya lo intentaron otros países como Chile y no resultó. “Esa idea de que Chile era una casa rica en un barrio pobre, algo así piensa Lacalle Pou y quedó demostrado con lo que pasó en Chile que no era así”, graficó.

Sobre las proyecciones que podrían pensarse a partir de este escenario, Padrón planteó que para el Mercosur el camino es fortalecerse, no cortarse solo. “El mundo en guerra nos demuestra eso” dijo.

“Hoy hay una oportunidad de que América del Sur pueda fortalecerse con una voz única y disputar un lugar en el concierto internacional para que su gente viva mejor” agregó.

Y advirtió sobre los riesgos que para esa integración genera conductas como la uruguaya. “Es peligrosa esta lógica de fragmentación”, concluyó.

Fuente: Tarea Fina Noticias