INFORME : Guillermo Luciano-para DIARIOJUNIO

‘MESA DE ENLACE’: Si los transgénicos son made in usa, son buenos, pero si son industria nacional, NO

Hace 25 años, Felipe Solá, aprobó el uso, en tiempo récord, del cancerígeno glifosato y los transgénicos. Desde entonces a hoy La sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, CONINAGRO y Federación Agraria Argentina, jamás objetaron este modelo ni el uso de transgénicos asociados a agrotóxicos, impuesto por MONSANTO, (hoy BAYER MONSANTO). Ahora una empresa argentina, BIOCERES, junto al mayor organismo de investigación de nuestro país, CONICET desarrollaron un trigo transgénico, no para que resista agrotóxicos sino para que resista la sequía, y las entidades que integran la Mesa de Enlace salieron con los tapones de punta rechazándolo. No es necesario ser un fino analista para concluir que estas entidades actúan como amanuenses de los intereses extranjeros que nos impusieron el modelo, quienes las usan como ariete para atacar a un desarrollo nacional que amenaza el monopolio que ellas tienen en el manejo de los transgénicos.

Larry Fink

Esta nota no está destinada a intervenir en el debate de transgénicos si / transgénicos no. No hablamos de esto. Estamos hablando de como organizaciones locales que asumen representaciones que no tienen, actúan como lobistas de los intereses de la dependencia económica.

EL DOBLE ESTANDAR DE LA ‘MESA DE ENLACE’

Estos hechos que describiremos a continuación servirían por si solos para demostrar la doble moral de las organizaciones gremiales que dicen defender los intereses de ese abstracto al que llaman ‘el campo’ pero que en realidad integran un grupo de lobby de las multinacionales cerealeras que saquean y contaminan nuestros recursos naturales operando sobre nuestra naturaleza utilizando como campo experimental nuestra Pampa Húmeda, “ el mayor experimento sobre humanos de la historia” como lo refería el Dr. Andrés Carrasco[i] cuando denunciaba los nefastos alcances del modelo a escala macro que se estaba aplicando en nuestro país, con el uso de transgénicos y glifosato.

UNA BREVE HISTORIA

Desde tiempos inmemoriales los seres humanos fuero mejorando las cualidades productivas de los cereales y animales, utilizados para su alimentación, a través de la hibridación y el entrecruzamiento de variedades, con el afán de lograr especies más aptas a este objeto. Hablamos de prácticas que se remontan a 10.000 años ac y más allá aún.

La historia cambió dramáticamente luego de la Segunda Guerra mundial en el siglo pasado. Las multinacionales químicas, a ambos lados del atlántico, se habían especializado en la producción de substancias tóxicas y gases venenosos para ser utilizados como armas químicas para matar a sus contendientes. Pero los ancianos que provocan las guerras, y que, mientras ellos proyectan su odio mutuo, resguardándose lejos de las trincheras y enviando a jóvenes que no se conocen ni se odian a matarse entre sí, en el frente de batalla; compañías químicas que usaron los campos de exterminio nazi, como campo experimental de estos temibles venenos en las cámaras de gas, que utilizaron para aniquilar millones de seres humanos, comenzaron a analizar como podían ganar ‘una moneda’ con estos tóxicos que ya no podían vender legalmente.

Lo monstruoso de estas acciones determinó que las armas químicas se “prohibieran” (SIC) aunque los arsenales ídem, de los países poderosos estén poblados de stocks de ellas, por lo que pudiera pasar.

Buscando alguna rentabilidad a los desarrollos tecnológicos que las habían creado advirtieron que no solo mataban a seres humanos, sino a la vida en general. Y a algún amanuense de estos intereses nefastos se le ocurrió que se podrían usar para matar los ‘bichitos’ del campo que se comían las cosechas. Y comenzó la agricultura industrial.

El paso siguiente fue desarrollar especies de plantas que fueran resistentes a estos venenos para poder matar los bichitos sin afectar las cosechas. Y como esto no era posible via la hibridación, se les ocurrió modificar genéticamente los seres apuntados, no usando la técnica ancestral de entrecruzamiento y selección,  sino introduciendo forzadamente en la cadena de ADN de las especies seleccionadas, genes extraños a ellas para hacerlas resistentes a los venenos y poder fumigar con ellos las plantas, sin matarlas. Y comenzaron los transgénicos.

Luego completaron el esquema habilitando el ‘patentamiento’ de estas especies, para poder cobrar por su uso a todos los seres humanos que las consumimos. Faena completa.

 

LA MESA DE ENLACE, DEFIENDE CORPORATIVAMENTE LOS TRANSGÉNICOS Y  AGROTÓXICOS SIEMPRE QUE SEAN DE BAYER-MONSANTO, SI SON DEL CONICET, NO

Solo recordaremos cuando la Sociedad Rural Gualeguaychú, Sociedad Rural Argentina y la Federación Agraria Argentina, salieron con los tapones de punta a defender el modelo de transgénicos + agrotóxicos, cuando el Municipio de Gualeguaychú prohibió su uso en el ejido urbano de esa ciudad.[i]

Resulta que la empresa Argentina, INDEAR, conformada por Bioceres y el Conicet, lograron, en mayo 2021, la habilitación del uso del trigo HB4, tolerante a sequía (no a agrotóxicos). En el Boletín Oficial quedó oficializada esta habilitación tras evaluar los datos e investigaciones presentadas. El Ministerio de Agricultura aprobó esta variedad.

Y entonces, aunque a Ud. le parezca mentira: Las cuatro entidades rurales nucleadas en la Mesa de Enlace expresaron este viernes su preocupación por las más de 50.000 hectáreas sembradas con trigo transgénico tolerante a sequía (HB4) aprobado en octubre del año pasado por el Gobierno nacional. "Cuesta entender la razón de hacer y autorizar semejante volumen de producción de trigo que legalmente no puede comercializarse", apuntó la Mesa de Enlace mediante un comunicado en la antesala de lo que será la primera reunión con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez. "Tan elevado nivel de producción hace realmente imposible su contralor por las autoridades oficiales, razón por la cual será inevitable que se genere un proceso de contaminación de los trigos no modificados genéticamente", advirtieron la Sociedad Rural, Federación Agraria, CRA y Coninagro. (LPO)

Por supuesto que a estas entidades les preocupa tres velines el uso del trigo de INDEAR, por su condición de transgénico, incluso sus integrantes individualmente deben estar evaluando la posibilidad de usarlo. A quién realmente le preocupa este desarrollo de transgénicos por parte de un laboratorio argentino y el CONICET es a Bayer, Monsanto, Basf, Nidera, Dow, y al resto de las compañías que hasta ahora han tenido el monopolio de desarrollo y control económico de los transgénicos en el planeta. Y nuestros ‘el campo’ se ofrecen a salir con los tapones de punta contra los transgénicos locales que les vienen a disputar el espacio a los de EEUU:

ESTA CRÓNICA NO SALDRÁ EN LA NACIÓN NI EN CLARÍN, NI…

Lamentablemente esta denuncia, al igual que tantas otras, no los veremos ni en La Nación, ni en Clarín, ni en INFOBAE, ni en La Chacra, ni en el Canal Rural. Pero para nosotros es importante efectuarla porque en la actitud de la ‘Mesa de Enlace’ se advierte claramente la doble moral de quienes se auto referencian como ‘el campo’. Son los mismos que salieron con sus banderas a gritar a las rutas ‘todos somos Vicentín’. Los representantes locales de los intereses antinacionales que nos saquean. Tomemos nota.

 

[i] https://bcrnews.com.ar/politica/rechazo-a-un-proyecto-de-glifosato-cero/

No tiene sentido abundar con ejemplos de esta defensa corporativas de las organizaciones de ‘el campo’(SIC) del uso de los venenos producidos por estas multinacionales lideradas por BAYER/MONSANTO y el resto de las compañías químicas que controla Larry Fink[ii]

[i] Andrés Carrasco, fue un médico argentino especializado en biología molecular y en biología del desarrollo. Entre otros cargos de importancia, fue presidente del CONICET y jefe del Laboratorio de Embriología de la Universidad de Buenos Aires

[ii] https://www.diariojunio.com.ar/ha-llegado-el-mesias