Mientras se presenta como el encargado de “ordenar” un gremio al que acusa de desidia y vaciamiento, Iván Amaro, actual administrador – interventor del Sindicato de Obreros de la Fruta de Concordia (SOF), exhibe una situación financiera crítica como responsable de una empresa privada con más de 54 cheques rechazados por un monto superior a los 350 millones de pesos durante 2025, según registros oficiales del sistema bancario y del BCRA. La trama de la intervención al SOF también combina disputas gremiales judicializadas a nivel nacional, una federación de creación reciente, objetada e impugnada, y dirigentes investigados por malversación, además de antecedentes penales propios y de su entorno. Lejos de la normalización anunciada, la intervención parece profundizar una crisis donde los trabajadores castigados del sector son los convidados de piedra.
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