Concordia muestra un mercado laboral marcado por la informalidad, la caída del empleo registrado y el crecimiento de actividades de supervivencia. En la Costanera de los Pueblos Originarios, la Costanera Nebel, por Avenida Castro y la zona del lago de Salto Grande, decenas de puestos improvisados y vendedores ambulantes ofrecen torta fritas, churros, pasteles, roscas y otras elaboraciones caseras. También crecieron las ferias donde se intercambian o venden ropas usadas, tejidos, artesanías y chucherías. Volvió incluso una práctica que parecía haber quedado relegada: el trueque como forma de resolver necesidades cotidianas. Son estrategias que muestran la capacidad de las familias para adaptarse frente a la falta de ingresos, pero también exponen una economía cada vez más orientada a la subsistencia. Al mismo tiempo, miles de trabajadores esperan el comienzo de una cosecha, una changa en la construcción, un puesto eventual en el comercio o recorren la ciudad juntando cartón y otros materiales reciclables para vender. Ya no son actividades marginales ni secundarias, es el nuevo mapa de un mercado laboral que va delineando un círculo de decadencia difícil de revertir.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo