Pensar para Educar, por la Cooperativa de Trabajo para la Educación Tekoá

Comprender el mundo con mirada de niño

Hace unos días, una niñita de 6 años preguntó: ¿Rosas era bueno o malo? Esta nota no se trata del Gobierno de Rosas y las simpatías o antipatías que se puedan tener sobre su protagonismo en la historia argentina. La pregunta surge de tareas escolares por la efeméride del 20 de junio.  El dibujo animado “Zamba”, un niñito que entra en el túnel del tiempo, fue uno de los recursos utilizado por la docente para enseñar. Además, Zamba es atractivo para los niños y las niñas que cursan la escuela primaria. Al video sobre Belgrano siguieron otros, también de Zamba, en YouTube. Si sacamos cuentas, esa niñita, desde Belgrano a Rosas, transitó en un corto tiempo, varios años de la historia argentina.

Ante la pregunta, se intentaron algunas respuestas.  Los niños y niñas de esa edad no se conforman tan fácilmente. La pregunta se convierte en una catarata de repreguntas.

Respuestas:

  • La gente no es buena o mala, a veces se enoja, pero no quiere decir que sea mala.
  • Las personas no somos del todo buenas, tampoco del todo malas. Un poquito de cada cosa.
  • Todo depende de lo que nosotros/as pensemos qué es ser malo o qué es ser bueno.
  • A veces la gente es mala porque está pasando un mal momento. Pero no siempre es así
  • También, las personas se enojan a veces porque no les salen las cosas que le interesan como quieren, y eso las hace poner malas, pero no quiere decir que sean malas siempre.

Los y las que nos dedicamos a enseñar, interlocutoras en este escenario de preguntas y con un esfuerzo importante para responder, estudiamos que los niños y niñas de nivel primario, sobre todo del primer ciclo, les cuesta comprender el mundo social, las relaciones entre las personas, los intereses de cada una y los/las docentes tenemos dificultades para ayudarlos a mejorar esa comprensión.  

Los y las niñas tienen ideas sobre el mundo social muy diferentes a las de los adultos. Pueden dar cuenta de lo justo e injusto, pueden cuestionar y hasta argumentar, pero no es lo mismo reconocer y reaccionar ante la injusticia que pensar en algo que justifique su presencia y, más difícil aún es hacerles comprender que la sociedad no es una comunidad, un todo solidario, donde no existen las controversias y conflictos.

La reflexión que disparó la pregunta de una niñita, inmensamente difícil de responder, generó un brete en el propio pensamiento adulto y no precisamente por el protagonista del interrogante, cuyo adjetivo moral pretendía esclarecer. Entonces, de pasar a decir hasta como un cliché: no somos todos y todas tan buenos/as o todos/todas tan malos/as, típico de protagonistas de telenovelas de antaño, en la actualidad y ante lo que ocurre en un contexto pandémico, es casi imposible evitar pensar de otro modo. El cliché ya no sirve, cuando la realidad nos muestra las viles consecuencias de la injusticia social, que sobrepasa toda posibilidad de omitir la peor categoría a la que los seres humanos podemos pertenecer.

“… los juicios éticos nos son indispensables como individuos para comprender el mundo que vivimos, si nuestra realidad está habitada, entre otras cosas, por gente buena y mala, cruzada por tendencias que consideramos dañinas o benéficas, repleta de víctimas inocentes y victimarios que nos resultan culpables, salpicada de momentos que nos resultan bellos o repulsivos…” E. Adamovsky

 

Tekoá. Cooperativa de Trabajo para la Educación.