Este miércoles, en la explanada de la Secretaría de Desarrollo Social, a las 20.30 hs

Concordia le hará un homenaje al Padre Amadeo Ismael Dri

“Es una satisfacción personal recordar al padre Ismael Dri y todo su peregrinar. Hemos aprendido y conocido más de su obra, su legado y de su profunda convicción por ayudar a los más humildes”, destacó en DIARIOJUNIO el secretario de Desarrollo Social de la Municipalidad de Concordia, Fernando Barboza, en relación al homenaje que se le realizará al Padre Amadeo Ismael Dri, este miércoles 7 de diciembre, a las 20.30 hs, en la explanada de la Secretaría de Desarrollo Social, ubicada en Roque Sáenz Peña 229. 

Desde la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio local se invita a toda la comunidad a ser parte del homenaje póstumo del Pueblo de Concordia, a la entrega, el amor y el compromiso con los más necesitados que tuvo el padre Dri. 

"En la ocasión y por decisión del intendente Enrique Cresto, se realizará este miércoles el reconocimiento a un sacerdote de profunda dedicación a los más humildes, al impulsor del Retablo de la Virgen de la Esperanza, la Peregrinación Anual a Federación y quien fuera un continuo luchador por los Derechos Humanos", agregó el funcionario.

La obra que se colocará en el ingreso de la Secretaría de Desarrollo Social se realizó en los talleres del reconocido artista Nicolás Passarella, personalidad destacada de la cultura local.

Su imborrable huella 

Ismael Dri era hijo de colonos-agricultores, había nacido en 1929 en Federación donde, desde los 6 años, trabajó en la chacra. Con 11 años ingresó al Seminario de Paraná donde terminó el secundario y empezó el Profesorado de Filosofía.

En agosto de 1949, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, viajó a Roma donde se ordenó sacerdote. Se embanderó con la Teología de la Liberación junto a Juan Carlos De Zan y Juan Carlos Gorosito, a los que conoció en su estadía en tierras romanas.

De regreso a Entre Ríos, en febrero de 1955, fue destinado a Paraná donde daba clases de Derecho Canónico y ayudaba al Arzobispado, además de ocuparse especialmente de dos villas miserias que había por aquel entonces: “El Pozo” y “El Pirola”. Durante una década dio catequesis bajo un ombú.

Otros 9 años estuvo como párroco de la Catedral de la capital entrerriana hasta que empezó a trazar su imborrable huella por Concordia. Llegó a la parroquia de Pompeya, gracias a su amigo monseñor Ricardo Rösch. Vivió años difíciles, incluso fue espiado durante la Dictadura Militar pero él no se calló y siguió defendiendo los Derechos Humanos. Sus últimos años los transitó por la Parroquia “Nuestra Señora del Cármen”, en Villa Adela.