A días de asumir, el senador libertario Joaquín Benegas Lynch celebró sus 50 con una fiesta de tres días en su nueva casa colonial sobre la barranca del Paraná —valuada en unos estimados 500 mil dólares y ausente en su declaración jurada—, con catering para más de 100 invitados, DJ y show en vivo. El despliegue parece contrastar con una DDJJ que declara un patrimonio por más de $700 millones pero sin ingresos, gastos ni flujos que expliquen semejante nivel de vida. Un dirigente que denuncia “casta” mientras sus propios números no cierran. Días después de la fiesta, -según testigos presenciales- habría intentado cargar una compra volumétrica en la “libreta del fiado” de un supermercado paceño, como no lo dejaban, terminó arreglando con el dueño.
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