OPINION : Claudio Gastaldi

EL BARRIO PANCHO RAMIREZ CUMPLIO 50 AÑOS : Un homenaje a la solidaridad

La Comisión Vecinal del barrio Pancho Ramirez, junto a fundadores de ese barrio y vecinos de Concordia formalizó un sencillo homenaje a quienes hicieron posible que este barrio exista. José Bignotti, exseminarista y dirigente de la JP Regional de los años 70, fue de los militantes que participó como voluntario en la construcción de ese barrio e hizo un repaso histórico ante la atención silencionsa del medio centenar de vecinos que se dio cita. El organizador, “Maca” Godoy, uno de los primeros pobladores que participó en la construcción de la casa de su mamá, “La Trini”, era también militante de la JP y, al igual que Bignotti y Rolón fue preso de la dictadura militar. El cura Temon que ya supera los 90 años se disculpó por no poder participar pero fue mencionado como el farol de jóvenes idealistas que, por aquellos años participaban como seminaristas (tiempos de curas tercermundistas) en actos solidarios. Temón como cura de la Gruta de Lourdes recibió allí a Andrés Servín que ya era cura y en 1968 estuvo en Francia tiempos del Mayo francés y llegaba con todo el ímpetu juvenil de un mundo mejor, más justo. En ese contexto y luego de una de las inundaciones más grandes de los años 70, un grupo de familias corridas por el agua, fueron “tirados” (así lo definió Bignotti) en la zona de “La Verde” como se conocía el lugar antes de la existencia de ese barrio. “Eso era un chiquero” (dijo Bignotti) en el que depositaron a familias con niños, librados a su suerte. Allí en ese marco nació la solidaridad y la construcción de esa populosa barriada. Madres, padres, hijos, fueron los que, asesoramiento de especialistas mediante y con el aporte económico de fundaciones vinculadas a la Iglesia, levantaron esas casitas alpinas. Ese barrio debe ser sino el único, uno de los pocos que se construyó en Concordia con solidaridad social pura y dura. No fue casualidad, que muchos de los que allí participaron hayan sido presos o desaparecidos de la sanguinaria dictadura militar. Enrique fioritto por entonces un estudiante secundario, fue de las víctimas fatales de la dictadura que encabezó Videla y Cia.

El volante de la convocatoria

LA RESEÑA DE BIGNOTTI

El actual militante kirchnerista comenzó su alocución de por lo menos una hora, recordando al Padre Temon a quien identificó como el farol de jóvenes idealistas, también a Servín quien se había ordenado sacerdote y había pasado por Francia justo en el momento en que tuvo lugar el Mayo francés, aquel Mayo del 68, el de los jóvenes revolucionarios dispuestos a construir un  mundo nuevo, una de cuyas consignas era “Prohibido Prohibir”. Así entendían la libertad aquellos jóvenes, un tanto distinto a lo que ocurre con los "libertarios" de hoy.

Eran tiempos del Concilio Vaticano II, de la teología de la liberación, del tercermundismo y de las luchas populares, los pueblos del mundo estaban en plena efervescencia y rebeldía. El líder argentino Juan Perón ya había anunciado su regreso al país luego de haber sido derrocado por una dictadura militar con complicidad civil y política en 1955 y de su exilio forzoso.

La sociedad concordiense, aquella que comulgaba todos los domingos en la Catedral, llamaban a Servín el cura rojo y pedían su cabeza, no lo querían en Concordia. Sin embargo, quien lo bancó fue el entonces Obispo Monseñor Rosch, en rigor quien casi obligó al entonces jefe de policía (año 1976) a confirmar que el militante hoy desaparecido, José Salazar, había estado en la jefatura de policía de Concordia.

Bignotti (sentado) y "Maca" junto a su hija, cuñado, hermanos...

EL BARRIO QUE ANTES FUE UN CHIQUERO

Bignotti dijo que Temón tenía el proyecto de construir un barrio en la zona sur (o sea, zona de la Gruta), para lo cual ya tenía los contactos necesarios para financiamiento y proyecto lo que frente a esta situación decidió cambiar y proponer que se levante allí, en la Verde, aquel barrio y así fue.

Trabajaban día y noche, mujeres y hombres y algunos casi niños de secundaria como Fioritto o el “Maca” mismo que con su trabajo (confesó que justo se había quedado sin trabajo), ayudó a su madre, la popular “Trini” a construir su casita de material. y hablando de “la Trini”, Bignotti la recordaba con un niño chiquito en brazos (uno de sus hijos allí presente), con un martillo en su mano y varios clavos pendiendo de su boca. Relató que con una precisión envidiable, sacaba el clavo de la boca lo presentaba en el tirante y con un golpe seco, un solo golpe, enterraba el clavo con la destreza de un experto.

Se reían ante la anécdota del entonces joven Fioritto que era blanquito (en una comunidad de morochos) y se le ampollaban las manos vírgenes. A ese idealista militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) lo mataron en Rosario al igual que a otros militantes de la UES de La Plata que fueron víctimas de la llamada “Noche de los lápices”.

Junto a Luís Rolón (el que más experiencia de militancia tenía), sumado a que eran las familias con mayor cantidad de integrantes y las que más horas de trabajo en la construcción de esas viviendas tenían, fueron los primeros en inaugurar esas casas de la solidaridad.

Venían jóvenes militantes de todo el país, mayoritariamente estudiantes, los que llegaban los fines de semana y en vacaciones de invierno y verano a ayudar a esa gente de pueblo y pobre a levantar sus casitas.

Las casas las construían entre todos y luego las sorteaban. Otros tiempos, tiempos en que ser solidario garpaba.

Ayer en Brasil, Bolsonaro mostró que hoy el mundo es distinto, es otro, más violento menos amigable con el otro.

El tapiz con el que una estudiante de La Plata retrató esa historia

También recordaron a Gloria, la monjita que hacía de maestra, de asesora matrimonial (se la recordó reprendiendo algunos maridos que maltrataban a sus esposas), de enfermera, albañil y a la que le gustaba tomarse unos vinitos.

Decididamente otro mundo un mundo que quizá no volvamos a ver, al menos por varias generaciones.