Por Luis Edgardo Jakimchuk – Guillermo Peñalver – Mariela Moreno

El odio colectivo como instrumento de la política

Cuando el odio ya no es una cuestión individual, sino colectiva entramos en un terreno muy peligroso. Cuando el odio se convierte en un instrumento político - comunicacional el riesgo es extremo.
Cabe preguntarse: ¿por qué tanto odio, tanta violencia y mentira en nuestra sociedad?
En el origen quizás hay causas, razones, que explican la chispa que enciende el odio hacia los que una parte de la sociedad identifica como “los otros, negros peronistas”.  Pero cuidado, es el preludio de una deriva que después ya nadie sabe cómo detener. El odio convertido en el engranaje que moviliza a una sociedad, alimentó el monstruo de todos los fascismos del siglo pasado, que ha llevado a naciones enteras al abismo de las peores degradaciones que puede protagonizar el ser humano.

La clase dominante argentina (acérrima antiperonista), que no se conforma con mucho, sino que quiere todo y, además son los de la idea de un país para 20 millones de personas, alientan y ordenan a sus empleados: dirigentes, medios y periodistas claramente mercantilizados, a relucir el odio con toda la furia a sus editoriales.

Es oportuno reflexionar acerca de la violencia verbal de la clase dominante argentina en relación al peronismo. Tomamos dos pequeños fragmentos, de los miles que existen como muestra del odio oligárquico y de los “medio pelo”. El odio esta de antes de que toda grieta se produzca.

Esto decía Robustiano Patrón Costas, empresario conservador, que gobernó la provincia de Salta: “Lo que yo nunca le voy a perdonar a Perón es que durante su gobierno y luego también, el negrito que venía a pelear por su salario se atrevía a mirarnos a los ojos. ¡Ya no pedía! ¡Discutía!”

Eduardo Basualdo graficaba esto en su libro: “Molestaba el modelo de país, la dignificación del trabajador, las relaciones sociales que traía aparejado el modelo de industrialización, por eso “la redefinición de la relación, de por sí desigual, entre capital y el trabajo tuvo tal magnitud que sólo puede entenderse como una revancha oligárquica sin precedentes históricos en el país, acorde al profundo resentimiento que guardaba la oligarquía nativa hacia la clase trabajadora argentina”.

El libelo furiosamente anti-peronista editado con posterioridad al golpe del 55 por Ezequiel Martínez Estrada: "una característica sobresaliente de Perón, tanto en su campaña proselitista como en su programa doctrinario, es que recogió con minuciosidad del hurgador de los tachos de basura, los residuos de todas las actividades nacionales, en los órdenes espiritual y material". Asimismo, caracteriza a Eva Perón afirmando que era “una sublimación de lo torpe, lo ruin, abyecto, infame, vengativo, ofídico con un resentimiento contra el género humano, propio de la actriz de terceros papeles”.

En el mismo sentido se manifiesta Jorge Luis Borges: “Evita era una de las damas del burdel, usted sabe una prostituta común. Ella tenía un prostíbulo cerca de Junín”.  Citado por N. Galasso.

En el plano político actual se la odia a Cristina Fernández de Kirchner y se odia al peronismo porque con sus políticas representan mejor que nadie los intereses de los pobres.

El odio no se ha manifestado solo en papel, tinta y palabras, sino a través de 75 años desplegaron terror y represión cruentas contra el peronismo. Hoy la banda de delincuentes CAMBIEMOS utiliza de “paraguas” lo que la mentira y el odio de la cofradía mediática propala diariamente.

La libertad que hay en este país, lleva a creer a los periodistas narcisistas (muy visible) y falsos libertarios, que tienen patente de pirata que le permite difamar, mentir, infundir odio, todo esto con una libertad tan falsa como la libertad de expresión.

A los Radicales, aliados del inútil Macri y defensores de los negocios de Clarín, habría que recordarle lo que Raúl Alfonsín advertía allá por febrero de 1987: "Hay que cuidarse del diario Clarín, ataca como partido político y, si uno le contesta, se defiende con la libertad de prensa”. Es importante recordar que se difundía por el mismo Clarín en esos años: “Ningún presidente elegido democráticamente podía resistir tres tapas en contra publicadas”. A este Grupo hoy, el gordo Lanata “lidera” la ignominia: “Peronistas negro de mierdas ladrones”.

La historia muestra que mientras haya anti peronismo habrá peronismo. El anti peronismo es la aireación del peronismo. Lo motiva, lo agranda, le da poder porque el peronismo no es solo un partido político, es el marco donde se referencia gran parte del pueblo. El peronismo es lo que decía Robustiano Patrón Costa, “el trabajador que discute con su patrón por su salario”. El peronismo es quien puso el pecho a la dictadura sangrienta y sufrió la gran mayoría de desaparecidos. El peronismo es el pueblo empoderado. El peronismo es más que decir está en contra del neoliberalismo, es un proyecto que construye la esperanza de la gente, así lo graficaba Esteban Galarza.

El peronismo pretende que lo interpreten los trabajadores, los que quieren tener una vida digna, los que no quieren que pocos tengan mucho y muchos que no tengan nada; y no tilingos enfadados y marcados por la codicia como Fernández Díaz, Morales Sola, “el pilincho” Majul, el mercenario Lanata, el descerebrado Echecopar “cristina es el cáncer”, Longobardi, Feinmann, Leuco, Cristina Pérez, el boludo de Leuco hijo que dijo: “Somos los periodistas que amamos de verdad”,   Santiago Kovadloff, o el mamarracho Juan José Sabreli que exclamaba alarmado que “la democracia está en peligro porque gobierna Cristina Kirchner”.

Los dirigentes y funcionarios peronistas tienen la obligación de desenmascarar las mentiras de la oposición ensalzada como estrategia y estar con el pueblo que sufre hoy día. No hay silencios ni liviandad posibles. Porque lo que está en juego es la reconstrucción de la economía que sembró miseria a lo largo de cuatro años. Esta es la decisiva batalla que debe librar el gobierno de Alberto Fernández.

Los grupos económicos concentrado no se rinden, y va a continuar buscando su objetivo. Así la violencia continúa en todas sus formas.