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La Constitución Nacional avala la Resistencia
āEl ciudadano ha de ser ciudadano rebelde y crĆtico, no puede ser un ciudadano sumiso ni servilā Pablo Castellano

La educación para la ciudadanĆa no puede dejar, nunca, de abordar la realidad con un sentido de enseƱanza.
Los hechos que estĆ”n sucediendo en la provincia de Jujuy, tiene muchas aristas para ser estudiadas como contenido acadĆ©mico: la propiedad de la tierra, los recursos naturales, el federalismo como modelo polĆtico, la historia de los pueblos originarios, la colonización polĆtica y económica desde que fue colonia espaƱola, los derechos polĆticos de la ciudadanĆa, entre otros. Ante esta variedad temĆ”tica, que pueden plantearse, desde varios espacios curriculares, como contenido de enseƱanza, se problematiza aquĆ una sola: ĀæQuĆ© dice la Constitución Nacional, en relación a los hechos descritos?
En la reforma de 1994 (CapĆtulo Segundo), se incorporaron nuevos derechos y garantĆas, los artĆculos 36, 37 y 38 que especifican los derechos de los ciudadanos a ejercer sus expresiones polĆticas āde hechoā, es decir a manifestarse pĆŗblica y pacĆficamente.
El ArtĆculo 36 expresa que ā¦āesta constitución mantendrĆ” su imperio aun cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerzaā. Y es importante esta frase con la que inicia el artĆculo 36, porque dice que mantendrĆ” su imperio, es decir, que estarĆ” siempre en vigencia aun cuando por algĆŗn tipo de interrupción del gobierno democrĆ”tico, republicano y representativo, se determinara que no estĆ” en vigencia, aun asĆ, continua su ejercicio y quienes ejerzan el poder pĆŗblico por fuera del imperio de esta constitución tendrĆ”n que someterse a ella cuando se reconstituya el gobierno constitucional. Es decir, que nunca y bajo ningĆŗn concepto queda la constitución fuera de su legalidad. Este artĆculo se incorpora luego de las reiteradas interrupciones de los gobiernos democrĆ”ticos durante y a lo largo del siglo XX.
En otro pĆ”rrafo de este ArtĆculo 36 (que es bastante largo) expone: Ā«… todos los ciudadanos tienen el derecho de resistencia contra quienes ejecuten actos de fuerza enunciados en este artĆculo. AtentarĆ” contra el sistema democrĆ”tico quien incurriere en grave delito doloso…Ā»
En este momento donde la expresión popular se ha hecho muy activa en las calles jujeƱas, exigiendo el no enriquecimiento de un reducido sector, en desmedro del empobrecimiento de gran parte de la sociedad; donde la reforma constitucional provincial, pone en riesgo la propiedad de los recursos naturales y de la tierra misma, es importante que se enseƱe que a la resistencia la avala la Constitución Nacional, que es un derecho polĆtico, y ademĆ”s se tiene que aprender a exigir (a todos los poderes que esta constitución legĆtima) que respalden y protejan a la ciudadanĆa.
El ArtĆculo 37 dice: Ā«… esta constitución garantiza el pleno ejercicio de los derechos polĆticos con arreglo al principio de la soberanĆa popular y de las leyes que se dicten en consecuenciaĀ». Este artĆculo refrenda el espĆritu constitucional, es decir, el ejercicio del derecho polĆtico.
Durante las interrupciones de los sistemas democrĆ”ticos que se dieron a lo largo del siglo XX, se fue desarrollando una deslegitimación de la polĆtica y por lo tanto se fue instalando en la sociedad una idea apolĆtica, que serĆa ir contra nuestra propia esencia, somos sujetos polĆticos. ĀæCómo se podrĆa ser apolĆtico? Vivir sin ejercer la polĆtica es pedir a la ciudadanĆa vivir sin comunidad. Es como que alguien dijera que vivan sin familia, sin amor, sin trabajo digno. Somos sujetos polĆticos desde el momento en que nacemos, sujetos legalmente polĆticos desde el momento en que nos inscriben en el Registro Civil como ciudadanos de este lugar del mundo, y desde que adquirimos el lenguaje desarrollamos la capacidad de comunicarnos con nuestra voz y con la lectoescritura, a travĆ©s de la enseƱanza escolarizada, se va ampliando ese derecho polĆtico que se va ejerciendo en la comunicación con los otros. Por lo tanto, no es posible caer en un discurso apolĆtico porque se estarĆa contradiciendo la propia esencia y tampoco se debe confundir el ejercicio de la polĆtica con la militancia, que es una forma de ejercer la polĆtica, ni con el partido polĆtico o con la agremiación que son algunas de otras formas de hacer polĆtica. Los ejercicios polĆticos se hacen en la cotidianeidad de nuestra vida y la Constitución lo refrenda en el artĆculo 37 plenamente.
EnseƱar en la escuela la Constitución Nacional, parece un hecho frĆo y distante si se lo toma como un contenido aislado de la realidad, pero conocer y repensar artĆculos constitucionales en contexto es la formación ciudadana que necesitan las nuevas generaciones para liderar un paĆs en el que puedan soƱar y en el que diseƱaran su proyecto de vida.
Sumarse a los discursos de āordenā para quienes pacĆficamente se expresan, como si manifestar descontento y solicitar a los gobernantes, fuera un acto de ādesordenā, sin conocer claramente quĆ© estipula nuestra Carta Magna, es un acto de ignorancia de teorĆa polĆtica. Alinearse con ideas de abuso o excesos por parte de la ciudadanĆa que demanda y no visibilizar los āabusos y excesosā de quienes deben responder a ella, porque asĆ lo estipula el ArtĆculo 22 de la Constitución, cuando dispone desde 1853, que el pueblo no delibera ni gobierna sino a travĆ©s de sus representantes.
El 21 de junio inicia el solsticio de invierno, es el momento preciso del mes de junio en que se produce la noche mĆ”s larga del aƱo, cuando el sol avanza desde hemisferio sur hacia el hemisferio norte. Este acontecimiento, para la mayor parte de las culturas originarias, habitantes del hemisferio sur, seƱala el tĆ©rmino de un ciclo y el inicio de uno nuevo.[1]Las energĆas de la tierra marcan el fin de un ciclo, y la energĆa del pueblo jujeƱo exige ser escuchado por las autoridades, se expresa, se manifiesta. Tal vez sea seƱal de inicio de un nuevo ciclo.
Muchas son las variables de anĆ”lisis para el caso en particular, pero desde el contexto de aprendizaje es un claro ejemplo donde se puede otorgar sentido a la Constitución Nacional, y a lo que en la currĆcula educativa se llama Formación Ćtica y Ciudadana. Si se pretende un futuro para el paĆs, dentro de los marcos democrĆ”ticos, es la escuela el lugar para poner en debate la realidad, porque la verdad es que polĆtica se hace todo el tiempo: en cada acto, hecho y opinión, aunque paralelamente se la desprecie, desvalorice y se la reprima.
Lic. Verónica R. López
TekoÔ Cooperativa de Trabajo para la Educación. Ltda.
