por su lucha constante por La Memoria, la Verdad y la Justicia

La UNESCO y el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos reconocerán a prestigiosa periodista entrerriana

La periodista entrerriana Stella Calloni recibirá este miércoles un reconocimiento especial por su lucha constante por La Memoria, la Verdad y la Justicia de manos del Centro Internacional por los Derechos Humanos y la Unesco. La periodista, poeta y escritora de larga y reconocida trayectoria a nivel internacional expresó su alegría por recibir esta nueva premiación, que se suma a las más de 30 que ha cosechado a lo largo de su carrera, y expresó su deseo de que las mismas puedan tener un lugar, un destino, en la provincia de Entre Ríos.

Este miércoles, el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH) y la la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) premiarán a la periodista entrerriana Stella Calloni, nacida en 1935 en la pequeña localidad de Pueblo Leguizamón, en el departamento La Paz, por su su lucha constante por La Memoria, la Verdad y la Justicia.

La octogenaria periodista es un testimonio vivo de las luchas de los pueblos de Latinoamérica por su liberación contra el yugo imperialista. En un testimonio al que tuvo acceso DIARIOJUNIO, Calloni manifestó su alegría por este nuevo y especial reconocimiento que se suma a los más de 30 que ha cosechado a lo largo de su extensa carrera y manifestó su deseo que los mismos tengan su destino final en algún museo u otro lugar en la provincia de Entre Ríos.

Luego de cursar sus primeros estudios en la provincia, se trasladó a Buenos Aires para completar su formación. Allí se vinculó con militantes de izquierda e intelectuales y comenzó a publicar en revistas como Política Internacional o Cristianismo y revolución. Realizó su primera cobertura periodística internacional durante las elecciones chilenas de 1970 en las que se erigió como presidente el socialista Salvador Allende quién luego sería derrocado por el Golpe de Estado encabezado por el militar genocida Augusto Pinochet.​

Durante la dictadura cívico-militar que gobernó Argentina desde 1976 a 1983 se exilió en México y Panamá -aunque tuvo que regresar de incógnito para sacar del país a sus hijas-. En esos años trabajó como editora de la revista Formato Dieciséis y como guionista del Grupo Experimental de Cine Universitario de la Universidad de Panamá.

A lo largo de su trayectoria publicó poesía, narrativa, biografías y ensayos, además de numerosos artículos en diversos medios de prensa especializados y entrevistó a distintos Jefes de Estado, como Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Luiz Inácio Lula da Silva, Rafael Correa, Daniel Ortega, Salvador Allende, Omar Torrijos, James Carter, Yaser Arafat, Muamar Khadafi y Felipe González, entre otros.​

La vida y obra de la periodista entrerriana está contada en dos biografías: "Stella Calloni íntima. Una cronista de la historia", escrita por Julio Ferrer y Héctor Bernardo con prólogo de Fidel Castro y "Stella Calloni. Periodismo, literatura y militancia. Cosas de mujeres", de las periodistas Mariana Baranchuk y Vivian Elem.

En esta última biografía, de 2020, cuenta que corría el año 1959 y el periodismo aún no estaba en sus planes. En esos días su objetivo era llevar medicamentos para ayudar al movimiento 14 de Mayo, una de las guerrillas que intentaban derrocar la dictadura de Alfredo Stroessner. El contacto con este grupo se había iniciado a partir de su amistad con una enfermera paraguaya que era parte de aquel movimiento.

Cuando el tren se detuvo en la ciudad de Posadas, Misiones, un joven se le acercó, la abrazó y le pidió al oído, casi susurrando, que simularán ser pareja. Le avisó que la persona que iba a recibirla había sido detenida por el ejército argentino y ya no era seguro seguir con los planes originales. Tiempo después supo que se trataba del poeta paraguayo Carlos Martínez Gamba, de los febreristas, otro grupo opositor a Strossner.

Después de diferentes movimientos, por seguridad, la llevaron al pueblo Eldorado, donde vivió en clandestinidad durante un año en medio de una selva misionera inmensa e inhóspita. A veces dormía en una carpa, otras en casas de pobladores. Fue una experiencia “única, imborrable, tremenda y dulce a la vez”, dice Calloni en el libro de Elem y Baranchuk. Aprendió a observar con detenimiento y agudizar la escucha porque su vida se le podía ir en un pequeño error. Descubrió la magia de la naturaleza, los animales que la habitan y las historias y leyendas de los pobladores y pobladoras que la ayudaban en algunas ocasiones.

El final trágico de los compañeros y compañeras que lucharon contra la dictadura de Stroessner tiñó todo de dolor. “En Eldorado todo el pueblo había visto llegar los cadáveres de los que intentaron iniciar la guerrilla en Paraguay. Cadáveres desollados que bajaban por el río, como escarmiento. Para mí fue terrible, nunca se fue de mi vida ese horror”, cuenta Calloni en el libro.

“Queda identificada de por vida con la selva- señaló una de sus biógrafas-. También tiene su identidad con Entre Ríos obviamente, es su origen, pero creo que ahí está el inicio de Stella. Panamá es otra cosa. Ya Panamá es una Stella adulta, que hace un trabajo, pero es otra historia. Su inicio es Paraguay en ese viaje del tren, la enfermera, su primer descubrimiento en Latinoamérica es Paraguay”.

Desde sus comienzos en el periodismo, Calloni tomó la decisión de trabajar sólo en medios con los que coincidiera en la línea editorial. La lista es larga, innumerable. Entre otros, escribió en las revistas Cristianismo y Revolución y Política Internacional y en los diarios mexicanos El Día y La Jornada (donde hoy sigue siendo corresponsal). “Nunca busqué trabajo en los diarios o revistas que para mí eran del sistema. Yo tenía un principio anarquista en serio, creo que lo heredé de un amigo de mi padre, un italiano que contaba historias (...), un anarquista de los de la Patagonia Rebelde, de los de la FORA”, afirma en el libro de las periodistas Mariana Baranchuk y Vivian Elem.

Esto no significa que se reivindique en una sola línea partidaria. También asegura que heredó el peronismo de una tía y que estuvo cerca del Partido Comunista. En todo caso, y más allá de las banderas políticas, el periodismo fue su principal aporte militante a un proyecto latinoamericano antiimperialista y le tocó hacerlo en momentos muy difíciles como la invasión de Estados Unidos a Panamá o la creación de la Agencia Nueva Nicaragua, donde debían cuidarse de los contra, grupos paramilitares que atentaban contra la Revolución Sandinista.

En los 90 llegaría uno de los grandes hitos de su carrera periodística: la aparición en Paraguay de los Archivos del Terror, un conjunto de documentos de la dictadura de Stroessner que se encontraban tirados en una comisaría. Calloni trabajó largo tiempo en descifrar esos papeles derruidos y hasta el día de hoy lo sigue haciendo. Entre otros datos, encontró documentos que comprueban la existencia de la Operación Cóndor y del aval y apoyo de los Estados Unidos a estas acciones represivas. Su tarea de reconstrucción y análisis terminaron en los libros Los años del lobo: la Operación Cóndor (1999) y Operación Cóndor, pacto criminal (2006). En este último analizará: “¿Hay cifras exactas del genocidio? Aunque resulte doloroso sumar en estas circunstancias, podemos llegar a la conclusión de que más de cuatrocientos mil latinoamericanos fueron víctimas de una política de Estado terrorista, cuya base estuvo diseñada en Washington (…) Los Archivos cerraban para mí una línea del círculo, el esquema de la ´guerra sucia, la política exterior de Washington en carne viva´”.

Hoy Calloni sigue trabajando, escribiendo notas, cuentos, novelas, poemas y sumando proyectos.

Fuente: DIARIOJUNIO, Revista Haroldo, Télam, Wikipedia