Efemérides por Tekoá

Mayo: el pasado en el presente

 En épocas de ricos debates políticos, recuperar el espíritu de libertad que simboliza mayo en los albores del nacimiento de nuestro país, es pensar en el devenir histórico y, sin dudas, integrar al pueblo argentino en una siembra, donde las semillas, año a año, se permiten germinar.

Es indispensable, para que la fecha deje de ser un acto en la escuela y una efeméride asociada a desfiles militares, que tome la verdadera dimensión geopolítica que tuvo, la cual se presenta totalmente vigente; profundizando el conocimiento y el análisis del marco real en el que se desarrollaron los sucesos de mayo en 1810

El contexto internacional en el que se empieza a gestar la Revolución es fundamental. Portugal se expandía, se extendía el desarrollo comercial del capitalismo emergente que transformaba al Atlántico Sur en un valor estratégico y un proceso inmigratorio español daba a estas tierras nuevas posibilidades económicas. Las guerras napoleónicas en Europa, habían puesto en jaque a las monarquías. Estados Unidos, comenzaba su proceso independentista, y la Revolución Francesa e Industrial, revolucionaban el mundo de las ideas imperantes. Como todo proceso de cambio, estaban los que comprendían mejor la época, los que podían anticiparse a los tiempos y los que veían que el proceso ponía en peligro el orden imperante, del que ellos indudablemente eran los beneficiarios.

Este análisis internacional de la época es perfectamente aplicable al contexto del que nosotros hoy somos protagonistas. Un nuevo orden mundial se vislumbra, ideas dominantes que luchan por mantener los beneficios, personajes políticos que pueden leer el presente y actores que vislumbran un futuro posible.

En épocas de la Revolución la monarquía estaba débil y con desprestigio, lo mismo podemos decir del modelo dominante hoy. Había por aquel entonces un sistema de funcionariado desvinculados de los intereses del pueblo americano. Comerciantes advenedizos españoles, hacían inmensas fortunas; el comercio, organizado desde la metrópolis, garantizaba las ganancias de los intermediarios en estas tierras, estos por aquel entonces eran llamados “gapuchines” y “Chapetones”, hoy le llamamos “inversores” y “CEOS”, significaban más o menos lo mismo; el contrabando estaba destruyendo la manufactura de la región más productiva de entonces, el Noroeste. A esto hoy le llamamos “apertura aduanera”.

Las invasiones inglesas habían empoderado al pueblo de Buenos Aires, en ella se comprometió la ciudadanía de la época; además,  las nuevas ideas que revolucionaban Europa llegaban a estas tierras a través de interesantes académicos como Belgrano, Moreno, Castelli o Paso, todos ellos activos políticos de la semana de mayo, seguramente denostados por las voces defensoras de la elit dominante, condescendiente con el sometimiento español, y conservador de sus propios intereses económicos. Como vemos, casi se diría que estamos describiendo no solo a la argentina de hoy, sino también a la América de hoy.

El movimiento revolucionario había comenzado en 1804 en Haíti, continuado en 1809 en Chuquisaca y la Paz, la sangre americana corría en defensa de la libertad y la soberanía. Todo ello ocurría ante la atenta mirada del mundillo político de Buenos Aires.

La semana de mayo fue álgida en cuanto a debates, acuerdos y desacuerdos, fuerzas que se medían y proyectos en pugna. Intereses que eran en algunos casos generales y otros mezquinos y particulares, todo recorría los ámbitos de discusión y decisión del momento. Basta escuchar alguna voz protagonista, como la de Juan Ignacio Gorriti, quien en su autobiografía escribía “ las trabas que sugería el régimen colonial a la industria y a la cultura, el monopolio tan escandaloso del comercio, la postergación tan general y descarada que en toda la extensión sufrían los americanos, eran las causas de las que se quejaban en voz muy alta” o como lo expresara Belgrano, también en su autobiografía inconclusa, (…)“se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y solo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aún las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento”.

El mayo de 1810 fue sin dudas una época revolucionaria, época que tiene muchas líneas que nos ayudan a pensar el hoy, a reconocer quien es quien, en nuestro presente, porque es difícil mirarnos cuando formamos parte, pero desde la perspectiva histórica todo se ve más claro. Sin los políticos de mayo, no habría Argentina, sin los políticos comprometidos de mayo, no izaríamos bandera, ni cantaríamos el himno.

Con el mismo himno es oportuno cerrar, tomando un párrafo, escrito en su original, que con supuestas intenciones edulcoradas, actualmente pocos conocen…dice así:

Todo el país se conturba con gritos de venganza, de guerra y furor

En los fieros tiranos la envidia

Escupió su pestífera hiel

Su estandarte sangriento levantan

Provocando a la lid más cruel

¿No los veis sobre Méjico y Quito

¿Arrojarse con saña tenaz?

¿Y Cual lloran bañados en sangre Potosí, Cochabamba y la Paz?

¿No los veis sobre la triste Caracas

¿Luto y llanto y muerte esparcir?

¡¿No los veis devorando cual fieras todo pueblo que logran rendir?...

 

La historia no solo nos sirve para saber de dónde venimos, sino también hacia dónde vamos, pero más que nada nos indica como reconocernos en el presente

 

Lic. Verónica López

Tekoá Cooperativa de Trabajo para la Educación