A más de dos años de la muerte de un cabo en Concordia, la investigación duerme en el juzgado de Concepción del Uruguay

Otro caso de un Soldado muerto en un regimiento reflota el pedido de Justicia para el Cabo José Arias Moreyra

Este fin de semana se conoció la muerte del subteniente de 22 años, Matías Chirino, tras una fiesta de iniciación en una unidad militar de la provincia de Corrientes. El padre del joven denunció que a su hijo “lo mataron”. Los últimos datos sobre el caso abrieron sospechas. El Ministerio de Defensa suspendió a los oficiales a cargo de esa dependencia y prometió que habrá “tolerancia cero” para quienes organizaron dicha “reunión fuera de control”. Hay cierta similitud con el caso del cabo Jorge Arias Moreyra, muerto en el Regimiento de Tanques Nº6 Blandengues, debido a que se trata de otro subalterno muerto bajo el área de responsabilidad del Ejército y donde familiares rechazan las versiones oficiales y acusan homicidio. En el caso de la muerte de un soldado en el regimiento de Concordia, la causa sigue estancada en los tribunales federales de Concepción del Uruguay y el abogado de la familia avisa que podría denunciar a la fiscal Josefina Minatta, a cargo de la investigación, por mal desempeño de sus funciones.

La primera información que se conoció al respecto de la muerte en el regimiento de Corrientes fue que el subteniente Matías Chirino y otros dos subtenientes fueron protagonistas de una fiesta de iniciación en el Grupo de Artillería Nº 3, que tuvo lugar el fin de semana pasado. Tras esa reunión, el joven fue encontrado ebrio y ahogado con su vómito, por lo cual fue llevado al hospital San José, de esa ciudad. Se le diagnosticó un cuadro de broncoaspiración y luego se declaró su muerte por “paro cardíaco producido por asfixia por alimento”.

Lo que investiga la Justicia es si Chirino y sus dos camaradas recién llegados a esa base militar fueron forzados a ingerir alcohol en cantidades que no estaban acostumbrados. Incluso se habla de que “los hicieron tirar a una piscina, con el frío que hacía, y después los mandaron a seguir comiendo y tomando”, relató a Radio Dos Ezequiel Chirino, padre de la víctima.

Ezequiel, el padre de Matías aseguró que a su hijo y a los dos subtenientes que ingresaron con él “les dijeron que tenían que hacer la bienvenida y exigieron comprar bebidas en exceso, carne, cigarrillos, whisky, postre y llevárselo a sus superiores”.

“Lo mataron”. Hubo “abuso de autoridad” y por eso los responsables “tienen que ir presos”, declaró el padre del subteniente. 

Mientras tanto, el caso del cabo Jorge Arias Moreyra sigue durmiendo en la fiscalía federal de Minatta

La muerte de Chirino es un nuevo caso conocido de una muerte relacionada a un establecimiento militar luego del sospechoso deceso del Cabo Jorge Arias Moreyra, de 21 años, en el regimiento “Blandengues” de Concordia, quien supuestamente se habría quitado la vida dándose dos tiros en la cabeza con un fusil FAL, mientras hacía su recorrido de guardia en la noche del 12 de diciembre de 2019 

DIARIOJUNIO, se comunicó con el abogado correntino Sebastían Pardo (Arias era oriundo de Paso de los Libres) quien dijo que, a pesar de dos pericias contundentes de parte donde estaría demostrado que Arias habría sido víctima de un asesinato, la causa duerme todavía en la fiscalía federal de Concepción del Uruguay a cargo de la Dra Josefina Minatta.

“Hace meses que presentamos las dos pericias de parte, una de un médico legista y otra a cargo de un perito en criminalística. Ambas son concluyentes y demuestran que es absolutamente imposible que Jorge se haya suicidado. Son unos informes muy completos y tan bien hechos de una manera que jamás vi en mi carrera como abogado; por lo que, entre otras medias, se pidió la re autopsia del cuerpo de Arias. Nosotros estamos insistiendo pero hasta ahora no se dispuso nada de parte de la fiscal. Ella no puede decir que no tiene pruebas.Si esta inacción continúa, vamos a denunciar a la fiscal por mal desempeño de sus funciones”, aseguró Pardo a este medio.

”Nunca vi algo igual como lo que acaban de descubrir. La pericia es categórica. He tenido casos complicados, pero este es distinto. Creemos que pudieron haber dos o más personas la noche del hecho y que lo hayan matado”, había expresado el abogado de la querella, Sebastián Pardo, a DIARIOJUNIO, el pasado 8 de diciembre de 2021. 

“El Médico Forense, perito de nuestra parte, establece que es imposible que él haya podido pegarse un primer impacto con un arma de ese poder y que después caminara casi 20 Metros, 18 precisamente, para pegarse un segundo tiro. Citando casos de todo el mundo, señala que no hay un solo antecedente, que sí se ha advertido en pocos casos que personas que han recibido un impacto de estas características puedan llegar a balbucear algo, pero jamás moverse. Es algo inédito. Creemos que el informe oficial fue conducido con el fin de cerrar el caso en un Hecho de Suicidio, y así encubrir la verdad”, señaló.

Pero eso no es todo, Pardo reveló algo más inquietante aún: “El dermotest que le hicieron en las manos tenía que dar negativo y lo informaron como positivo, significa que no hay certeza de que el disparo lo haya ejecutado Arias, por ende no se puede descartar la participación de terceros en la ejecución de los disparos; en la pericias oficiales descartaron la posibilidad de participación de terceros, otro burdo intento para que el caso cierre como un Suicidio. En el informe de pericia química del dermotest correspondiente a las manos del cabo Arias, concluye categóricamente que los resultados son POSITIVOS, cuando en el desarrollo de dicho informe manifiesta que no han encontrado ninguna partícula que se denominan CARACTERÍSTICAS (partícula que contiene tres elementos fundamentales: Antimonio, Bario y Plomo), condición fundamental para decir que el resultado es POSITIVO, por ende, el resultado de la pericia de dermotest debería ser considerada NEGATIVA. Otro intento por llevar el caso hacia la hipótesis de suicidio. Nuestras pericias demuestran que él no se habría disparado”.

Según había adelantado el abogado a DIARIOJUNIO, se pidió la nulidad de todo lo actuado, la reautopsia y la reconstrucción del hecho. También la imputación por homicidio de los superiores que estaban en ese momento.

Según reconoció el letrado, hasta la fecha, ya pasaron 6 meses de las pericias presentadas, la causa sigue estancada en la fiscalía federal de Concepción del Uruguay, a cargo de la doctora Josefina Minatta.

 

 Acoso y corrupción rodean la muerte del soldado correntino en Concordia

La noche del 12 de diciembre del año 2019, el cabo primero de Intendencia, Jorge David Arias Moreyra, realizaría su última guardia en el puesto norte del Regimiento de Caballería de Tanques Nº6 “Blandengues” de la ciudad de Concordia. Según consta en el expediente de la investigación, lo último que le escucharon decir los testigos que compartían la guardia fue un “sí, mamá”. Minutos después de cortar la comunicación telefónica desde su celular Motorola color gris (que nunca fue peritado y tampoco aparece), Arias moriría en circunstancias dudosas, a los 21 años, supuestamente dándose dos tiros con un fusil de guerra FAL (Fusil Automático Liviano).

Sin embargo, además de las irregularidades denunciadas en la investigación, detrás de su extraña muerte asoma un trasfondo de corrupción, encubrimientos y acoso.

El soldado correntino, oriundo de Paso de los Libres, se desempeñaba en la sección Intendencia dentro del regimiento Nº6 “Blandengues”, que es la encargada de administrar la comida, la ropa, viáticos y combustibles. Ex compañeros de Arias en el regimiento testimoniaron que el joven voluntario era hostigado de forma permanente (“meado”, según la jerga militar) y obligado a hacer un trabajo de encubrimiento, bajo presión de sus superiores, por malversación y robo de combustibles y otros insumos. Justamente, la muerte de Arias, sucede tiempo después que se descubrieran robos de donaciones con destino a personas inundadas y que la Secretaría de Acción Social de la Municipalidad de Concordia guardaba en un galpón del regimiento. Arias era un testigo clave de aquellos ilícitos cometidos.