Cosecheros y embaladores deben ir hasta el norte a altas horas de la noche para retornar a sus hogares

Productores de arándano piden ampliar el horario de apertura de la Ruta 22

El presidente de APAMA (Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina), Alejandro Pannunzio, indico esta mañana que pidieron ayer a la tarde al intendente Alfredo Francolini que extienda el horario de apertura de la ruta 22. El problema radica en que los cosecheros luego de la jornada de trabajo, deben ir hasta el norte de la ciudad y hacer una larga fila para retornar a Concordia. El problema se verá agravado más adelante cuando la actividad llegue a su pico con los empaques. Actualmente la ruta se cierra a las 18 y desde la asociación piden que se extienda hasta las 22 en una primera etapa y hasta las 24 mas adelante, según pudo registrar DIARIOJUNIO.

La producción de arándanos en Concordia está dividida en varias regiones. Colonia Ayuí, La Criolla, Colonia Roca, Yuquerí y Calabacilla. El cierre después de las 19 de la ruta 22 hace que la gente que viene de Colonia Ayuí, de Colonia Roca y de Calabacilla hace que la gente tenga que irse hasta el norte para poder ingresar”, dijo Pannunzio a Radio Ciudadana (FM 89.7).

De la misma forma, explicó que luego del trabajo de cosecha viene la parte del empaque. “Siempre es en horas vespertinas”, aclaró. “Los empaques siempre terminan bastante más tarde de ese horario porque procesan la fruta que se cosecha durante el día”, expresó.

Por ende, sostuvo que: “después de estar varias horas trabajando, tener que dar la vuelta desde Calabacilla o Yuquerí y tener que hacer una larga cola por el norte te agrega horas que ellos tienen en sus horas de descanso”.

De hecho, explicó que los empaques trabajan hasta las 23 o 00 horas. “Por supuesto que esto va a ser más adelante y ya hablamos en el mes de noviembre para llegar a las 12 de la noche en un horario más tardío”, indicó.

Respecto de la cosecha del commoditie en sí, dijo que “hay una cantidad pequeña que va a mercado interno”. Mientras que, simultáneamente, también se realizaron algunas exportaciones a países como Israel o Brasil. “Esta tarde va a salir otra por vía aérea. Hay pocos vuelos y está costando mucho. Si bien hay algunos vuelos disponibles, no da de ninguna manera para el volumen de producción que la Argentina exporta por vía aérea”, dijo.

Más adelante, señaló que ven cómo van corriendo las hojas del almanaque y no se regulariza una situación que genera una incertidumbre muy grande.  “La producción se viene y se está haciendo un trabajo y una inversión enorme en los campos para llegar a esta producción que es la que puede llegar a tener un resultado económico favorable”, señaló.

Más adelante, expresó que la producción, que comenzó en 2003 y creció hasta 2008, cuando había en el departamento cerca de 1.400 hectáreas, progresivamente. Pero luego comenzó el declive. El año pasado quedaban 1031 hectáreas productivas y este año ese número se redujo a 921. Pannunzio dijo que el proceso de decrecimiento se debe a los menores estímulos a la producción que se aplican en el país respecto de otros competidores. “Cuando uno mira ese índice, ve que todos los países tienen estímulos positivos, en la Argentina tenemos estímulos negativos. Argentina no promueve la producción frutihorticola, la castiga fuertemente. Por ese motivo muchos productores quedan por el camino”, precisó.   

Por ende, sostuvo que la demanda de demanda de obra será menor. “La Argentina lamentablemente es el único país del mundo donde la superficie decrece. En todos los demás países del mundo productores está creciendo masivamente. Pero nosotros no”, señaló.

En el país el arándano emplea a 20.000 personas. El 45 % de la producción se encuentra en el NEA (Noreste Argentino), un 40 % en el NOA (Noroeste Argentino) y el resto en Buenos Aires. Por ende, se estima que en el NEA trabajan unas 10.000 personas y en el NOA una cifra similar.