POR JENOFONTE-PARA DIARIOJUNIO

SOBRE SOLIDARIDADES Y AJUSTES

Con un tratamiento “express” prácticamente sin debate, ambas Cámaras de la Legislatura entrerriana, actuando como se nombra,  en el rol de “Escribanía” , aprobaron el proyecto de “Ley de Emergencia” , propuesto por el Gobernador. No cabría discutir que nos encontramos en un cuadro  de “emergencia”. Esto es, la Pandemia,  el COVID 19,  una catástrofe de carácter general, que afecta  gravemente a todo el planeta. Y ha de dejar enorme secuelas  negativas , de carácter económico social en la sociedad. Unido a una difícil situación que venía de arrastre.

Cuando se está viviendo un momento de crisis resulta inevitable convenir que hay que apretarse el cinturón, realizar esfuerzos y sacrificios a fin de afrontarla y superarla con el menor costo posible.

En tales circunstancias dramáticas aparecen claramente definidas dos tendencias que llamaremos el “Mercado” y el “Estado”.

Los del “Mercado” nos diran: que el Estado achique sus gastos,  que eche gente,  disminuya sueldos, jubilaciones, pensiones, planes sociales, etc.

En definitiva, que aguanten los de abajo.

Los del “Estado”, por el contrario, han de argumentar que, en época de crisis el Estado ,lejos de reducir su gasto, por el contrario debe tener presencia mayor en la economía, aumentar el gasto social, asistir a los sectores más necesitados.

Lo malo es que hay un principio ineludible de las finanzas que dice que aquello que se llama “el Estado”  no puede dar más de lo que recibe.

Y, es previsible, en un marco de contracción económica,  que la recaudación  de impuestos ha de caer drásticamente.

El gobierno nacional de turno no tendrá más opción que darle a la máquina de imprimir billetes.

Cosa que, a la larga, devaluará el valor del dinero y desatará alza en el costo de la vida.

Con lo cual, los sectores de menores recursos que son los que más sufren la inflación a la larga también han de salir  perdiendo.

Para peor, una crisis económica como la que ya estamos viviendo disminuye drásticamente el “federalismo” y acentúa la centralización “unitaria”.

Me explico: la mayor recaudación de impuestos obviamente la tiene el Estado nacional.

Que su vez es el dueño de la máquina de fabricar moneda .

Entonces, forzosamente, ha de acentuarse la dependencia de las Provincias respecto al poder central .

Sobre todo aquellas que por sus características especiales no tengan la capacidad de generar recursos para su propio mantenimiento.

Por eso en ese panorama aparecen posturas extremas, casi estrafalarias,  como por ejemplo la del gobernador de Mendoza, que hasta llega a plantear la posibilidad de la “independencia “ cuyana.

Otra alternativa habría de ser la calamitosa de los años 2001 a 2003 de la emisión de aquello que se llamó “cuasimonedas” provinciales: los famosos bonos “federal” “patacón” “lecops”, etc.

Sólo recordarlos eriza la piel.

Y otra es buscar con inteligencia e imaginación la mejor forma que la Provincia pueda generar recursos y restringir gastos.

Por lo menos mientras dure la terrible amenaza sanitaria que nos agobia.

Ese es el tema que debió discutirse-no se discutió como debía, salió “manu militari”- en la reciente sanción de la  Ley de Emergencia Provincial.

Cierto, no es fácil: del lado de los recursos no hay de donde rascar a un contribuyente ya bastante agobiado.

 La reducción de salarios o jubilaciones altas y otros gastos superfluos podrá impresionar como un gesto ético, pero difícilmente tenga un impacto real importante en los números.

Lo cierto es que es que todo pareciera indicar  que el “ajuste  “ porque , guste o no, así hay que llamarlo terminará recayendo , como es de práctica,  en los de “más abajo”.

Se dice que no se  afecta los haberes más bajos, no es así: el recorte les viene a todos. No sólo en un porcentaje del sueldo,  es sabido que en algunos casos los salarios de un ordenanza están atados a los aumentos del superior jerárquico.

La suspensión del “enganche”, los perjudica más a los que ganan menos.

Sin contar con que el inevitable funcionamiento de la “maquinita” de imprimir billetes, generará consiguiente inflación que, lógicamente afecta siempre más a los de abajo.

¿No habría que hacer el ajuste en gastos reservados y contratos “laborales” y de “asesores” del Ejecutivo o la Legislatura? (se calcula que se obtendrían más de mil millones)? ¿congelar nombramientos discrecionales que, según se dice, en los últimos años aumentaron al doble la planta de empleados de la Provincia?

Respecto a los ingresos también aparecen dudas ¿no vale más un campo de trescientas hectáreas a la entrada de Gualeguaychú que mil hectáreas en Feliciano? El último pagará, el primero no…

Una norma que se saca a la disparada, sin el necesario estudio, diálogo y búsqueda de consenso, difícil se traduzca en  el anhelo del Gaucho Barrientos, expresado por Jauretche en su inmortal poema “El Paso de los Libres” :

“Hasta que un dia el paisano/ acabe con este infierno/ y haciendo suyo el gobierno/ con solo esta ley se rija/es pa todos la cobija / o el pa todos el invierno”