Con un costo final de casi 230 millones de pesos, el alquiler de tribunas para el Carnaval 2026 terminó siendo 70 millones más caro que el año pasado, siempre tomando como base el presupuesto oficial establecido de 160 millones de pesos para la edición 2025, ya que no hubo información oficial de la cifra final por la que fue adjudicada la licitación. De todas maneras, muy por encima de la inflación. Pero el problema no solo radica en lo económico: el propio municipio anunció públicamente que la licitación había sido ganada por una empresa y semanas después, por un decreto conocido este jueves en el Boletín Oficial, se la adjudicó a otra firma, asegurando además que fue la única oferente. Sin explicaciones ni rectificaciones, la gestión dejó expuesta una licitación sin competencia, carísima, manipulada y atravesada por una contradicción oficial difícil de explicar.
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