Aunque desde la firma aseguran que “no hay despidos”, el panorama es complejo: salarios pagados en cuotas, retiros voluntarios forzados y dudas sobre la continuidad de las operaciones.
Sueldos en cuotas
Desde diciembre de 2024, cuando el Grupo Granja Tres Arroyos (GTA) ingresó al procedimiento preventivo de crisis, la situación interna mostró un deterioro constante. En octubre, los operarios cobraron apenas el 20% de la quincena, y los haberes de noviembre continúan demorados.
Miguel Ángel Klenner, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Alimentación (STIA), advirtió que “los salarios llegaron en cuotas, los trabajadores enfrentan deudas acumuladas y el futuro permanece incierto”. La tensión crece mientras muchos empleados se ven obligados a recurrir a retiros voluntarios ante la falta de garantías sobre el cobro íntegro de sus sueldos.
Por su parte, publicó EntreRiosYa, fuentes empresariales señalaron que esas cuotas a las que refieren los empleados corresponden a pagos distribuidos “a lo largo de cinco días”.
Los trabajadores, entre el traslado y el temor por el futuro
La planta “La China”, que actualmente tiene 600 empleados, pasará a operar en dos turnos para absorber al personal trasladado desde la planta Becar.
Sergio Vereda, secretario general del Sindicato de la Carne, confirmó la decisión: “Se pasan 270 empleados de la planta Super y La China, que pasará a trabajar dos turnos en lugar de uno”. Desde la organización sindical reconocen que el cierre no tomó por sorpresa al sector, aunque remarcan que gran parte del personal optó por el retiro voluntario ante la falta de certezas.
Impacto de la gripe aviar y caída de exportaciones
La crisis actual del grupo no es reciente. El brote de gripe aviar de 2023, que provocó el cierre del mercado chino a los productos avícolas, significó una pérdida de 160 millones de dólares para la industria. Para Granja Tres Arroyos, representó una caída exportadora del 33% al 25%, deteriorando aún más su frágil estructura financiera.
Granja Tres Arroyos emplea a 7.000 trabajadores en Argentina y Uruguay, y produce unos 700.000 pollos diarios. Opera ocho plantas industriales en el país —incluidas Ezeiza, Esteban Echeverría, Capitán Sarmiento, Brandsen y Córdoba— y una en Uruguay. En los últimos años, incorporó marcas como Cresta Roja, La Comarca y Jet Food.
La reestructuración actual implica concentrar operaciones en las unidades más estables y recortar costos para sostener la actividad. Sin embargo, los gremios advierten que el impacto laboral podría extenderse más allá del cierre de la planta Becar. “No podemos vivir así. Los trabajadores están endeudados, pagan multas por atrasos y no saben cómo seguirá la empresa. No es posible que una quincena se pague en cinco cuotas”, expresó Klenner
El traslado del personal, los retiros voluntarios y los salarios fraccionados mantienen en alerta a los trabajadores de Concepción del Uruguay. Aunque la empresa intenta transmitir tranquilidad respecto a la continuidad de los empleos, las organizaciones gremiales coinciden en que la crisis está lejos de resolverse.






