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Las cosas no son como empiezan, sino como terminan

Cuando en Mayo de 2003, el entonces presidente George Bush, a bordo del portaviones Abraham Lincoln, en las costas de California, anunciaba que las principales operaciones de combate en Irak habían finalizado con el triunfo de EEUU y sus aliados. En realidad la ilegal invasión de Irak había comenzado el 20 de Marzo. Bush proclamó la victoria 40 días después. Pero en Irak se decía otra cosa. Que la guerra, que duró 8 años sangrientos por ambos bandos, hasta que en diciembre de 2011, las últimas tropas de EEUU abandonaban derrotadas, igual que en Afganistán luego de 19 años.

Prensa Alternativa

13 enero, 2026

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6:49 pm

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Medio millón de iraquíes habían perdido la vida, por los bombardeos incesantes, mientras que el Imperio perdía 4.500 soldados. En realidad la guerra no había concluido en mayo de 2003 sino que había comenzado. El presidente Bush hizo como siempre lo hacen: un relato que afirmaba: «Estamos poniendo orden en zonas álgidas”.

Se refería a Irak a gobernarlo como una neocolonia, con las tropas yanquis paseándose como si fuese un parque de diversiones. Pero no pudieron, Al final tuvieron que tragarse la derrota y entregar el poder a la mayoría «chiita», aliada de Irán, y luego tener que firmar compromisos con los iraquíes, muy lejos de lo que pensaban en 2003.

Peor les fue en Afganistán cuando lo invadieron en 2001 para derribar a los «talibanes» acusados de terroristas para retirarse a la desesperada en 2021 dejándole la base y gran parte de armamento. Un detalle: cuando llegaron en invasión, había 4.000 hectáreas de amapolas cultivadas. Los yanquis la aumentaron a 24.000  ¿Por qué? Porque de la flor de la amapola se procesa opio para fabricar heroína que es una droga» pesada» de la cual son adictos centenares de miles de ciudadanos de EEUU y muchos soldados.

Por eso la operación terrorista ordenada por Trump contra Venezuela, con el secuestro de Maduro, y su eufórico discurso cantando victoria, dando por terminado el episodio, y hablando de que gobernarán Venezuela desde EEUU, tiene ecos de «dejá vu» de situación vivida, no una sino muchas veces. Trump como Bush en 2003, confunden lo inmediato del acto con las consecuencias del mismo. El éxito espurio de una operación comando es una cosa. Porque el eco escandaloso del secuestro de un presidente vigente está y seguirá  desencadenando esta ola. Porque el secuestro de un Presidente no es un hecho fatuo. Es abrir una Caja de Pandora que a su vez producirán hechos posteriores en un efecto dominó por la gravedad del precedente. Donald Trump ha destrozado el último vestigio del Derecho Internacional en cuando a lo sagrado que representa la soberanía de los países…

Los jefes de Estado son personas internacionalmente protegidas, según lo establece la Convención sobre la prevención y el castigo de delitos contra personas internacionalmente protegidas. Inclusive contra agentes diplomáticos. Actitud compartida con Israel cuya principal especialidad es asesinar a los líderes que le son incómodos. Por otra parte, se aplica en la Convención Internacional la siempre vigente norma internacional  de que «nadie puede beneficiarse  de su propio dolo». Clarísimo. Por eso los tribunales de EEUU, no podrían, si respetaran los fundamentos esenciales del Derecho, juzgar en forma alguna a Nicolás Maduro. Pero en EEUU no impera el Derecho, sino la barbarie. El propio Trump ha manifestado que él está por encima de la Ley. El mismo Washington  Post ha escrito::» La captura de Maduro es un hecho ilegal, pero eso no les importará a los jueces de EEUU.»

Detrás de la máscara de civilizados se encuentra el esclavista, el genocida, y el pistolero: tres característica de ese engendro neoliberal-demócrata lo que ha sido siempre EEUU.

Secuestrar a un presidente es un acto de guerra criminal, pero peor aún es legitimar con hechos cualquier tipo de arbitrariedad derivada de la fuerza bruta, Es retrotraer al mundo a la era del imperialismo  del Siglo XIX, cuando los supuestamente civilizados europeos se sentían autorizados, en nombre en nombre de una civilización superior, a esclavizar, asesinar, expoliar y saquear a los pueblos considerados bárbaros y salvajes. Si se legitima internacionalmente que Trump pueda secuestrar a un presidente, cualquier otro gobierno se sentirá autorizado a realizar ese tipo de acciones.

Trump afirma que EEUU necesita el petróleo y los demás recursos venezolanos porque le pertenecen. Semejante osadía adornada con un cinismo sin límite pretende justificar su despiadada política exterior. En realidad es tratar de controlar los recursos de todo el continente como parte principal de la preparación de EEUU de la guerra que se viene contra China y Rusia, eso si no implosiona internamente, acorralado por la Justicia, el Congreso y la siempre latente de una guerra civil. Desde 2017, Donald diseñó una estrategia  militar que repetía la adoptada por los EEUU en la Segunda Guerra Mundial. No entró en el conflicto hasta junio de 1944, cuando faltaba solo un año para su finalización. Mientras Rusia y otros aliados menores pagaron con 27 millones de muertos el triunfo sobre el nazismo.

Pero Hollywood  nos hizo creer, como repite cínicamente Trump que fueron los EEUU los que triunfaron en la guerra. En ese entonces los yanquis impusieron un alineamiento irrestricto y serviles a los países americanos  y europeos. La Historia nos muestra que el «patrón» de acción del imperialismo ha sido siempre el mismo. Primero Inglaterra con su política de la «cañonera». Luego de 1945 toma la «posta»  EEUU con los anglosajones, pensando en una lucha contra el comunismo de la URSS primero y luego Contra China en el Indo Pacífico a futuro.

No hay en el mundo actualmente conflictos aislados, uno de otros. Estamos en un sistema de vasos comunicantes donde todos los grandes conflictos están intercomunicados y uno influyen sobre otros aunque sea una mínima porción de territorio por la clase de guerra a través de otro tipo de armas en la cuales Rusia  e Irán les llevan más de  12 años de evolución tecnológica.

Lo que ha movido a EEUU  contra Venezuela es un experimento de laboratorio para ir luego contra Groenlandia para hacer allí a un símil de Taiwán y cerrar a Rusia el paso al Océano Atlántico. Porque el control del Pacífico desde la península  Coreana hasta la India, donde está hoy el corazón de la economía mundial es fundamental.

No hay que olvidar que si hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquiera de los otros países de América latina.

O sea una nueva versión de la lucha entre opresores  oprimidos. Oligarquías plutocráticas y pueblos. Entre un mundo unipolar y criminal y un mundo multipolar en manos de la Humanidad. En tiempos de crueldades racionalizadas, la palabra crueldad pierde su capacidad de daño. Estamos asistiendo a la muerte lenta del Capitalismo. Despertemos pronto para que no nos entierren con su cadáver !!

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