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Venezuela víctima de los Fondos Buitres

Los Fondos Buitres son en realidad fondos de inversión, como el "Elliot Management", propiedad del sionista israelí norteamericano Paul Singer, que fue el infame multimillonario que embargó a la Fragata Libertad de Argentina, en un puerto africano, para ejecutar una deuda del Estado argentino en bonos que el propio Singer había comprado por el 50% de su valor.

17 enero, 2026

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7:00 pm

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Los buitres son aves depredadoras que se alimentan de cadáveres insepultos, así como se aprovechan de países vulnerables por las deudas contraídas. Este multimillonario, uno de los principales donantes a la campaña de Donald Trump a la primera y segunda presidencia, en los últimos meses se ha pasado impulsando un cambio de régimen en Venezuela para sacar provecho del desguace de PDVSA, petrolera venezolana.

Hay que consignar que Trump informó antes que al Congreso la inminencia del ataque ILEGAL sobre Caracas, prometiéndoles a las petroleras grandes beneficios, y a los que quieran invertir en la infraestructura venezolana. Así fue como Washington Post informó que entre los beneficiarios se contaba Paul Singer.

En 2024, Singer, de 82 años y con un patrimonio de más de US$ 6.700 millones de dólares, donó US$ 5 millones de dólares a Make America Great Again Inc., el Super PAC de Trump. Singer «donó» también decenas de millones en el ciclo electoral de 2024 de Trump y sus candidatos, incluyendo nada menos que US$ 37 millones más para apoyar las elecciones de republicanos en el Congreso.

Singer es un importante donante a Israel y al sionismo. Su fundación aportó más de US$ 3 millones de dólares a grupos como Birthright Israel Foundation.

En noviembre de 2025, menos de dos meses antes de la operación de Trump sobre Venezuela, la firma de inversión de Singer, Elliot Investment Management, cerró un «acuerdo» muy ventajoso: adquirió CITGO, nada menos que la filial de EE. UU. de la petrolera estatal venezolana (PDVSA), por US$ 5.900 millones de dólares, en una venta forzada por un tribunal de Delaware que alegó el impago de bonos por parte de Venezuela. ¡Qué casualidad!

El perito designado por el tribunal que «forzó» la venta, Robert Pincus, es miembro de la junta directiva del Comité de Asuntos Públicos EE. UU.-Israelí (AIPAC). Singer adquirió las tres enormes refinerías costeras de CITGO, 43 terminales más y más de 4.000 estaciones de servicio, con importantes descuentos debido a su situación.

Los asesores del tribunal que supervisaron la venta estimaron su valor real entre US$ 11 mil y 13 mil millones de dólares, mientras que el gobierno venezolano lo estimó en US$ 18 mil millones de dólares. Toda una ingeniería jurídica para aprovecharse de un Estado que acababa de ser saqueado por el Imperio.

Singer pagó solo US$ 5 mil millones, un tercio de lo que valía. Las refinerías de CITGO están diseñadas con miras a procesar petróleo venezolano pesado de alta graduación. Es por eso que CITGO se obligaba a abastecerse de petróleo más caro en Canadá y Colombia. El petróleo de EE. UU. es de baja graduación. Eso redujo la rentabilidad de las operaciones de CITGO.

El embargo criminal y asfixiante que le impuso Trump a las importaciones de Venezuela fue una de las causas de los problemas económicos del país caribeño. Esta compra de la refinería es el «modus operandi» como «fondo buitre».

La vicepresidenta y ministra de Petróleo de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó la venta de forzada y fraudulenta. Trump le había advertido que «pagará un precio muy alto» si se niega a hacer lo que queremos.

Según los informes, Singer se reunió no menos de cuatro veces desde que fue elegido por primera vez en 2016 (los «siniestros confabulan»). El mismo Singer, antes de que Trump anunciara que EE. UU. había cerrado el espacio venezolano, afirmó que EE. UU. tenía la capacidad de lanzar una abrumadora campaña aérea y de misiles contra el régimen de Maduro.

Desde 2011, Singer donó más de US$ 10 millones de dólares al Manhattan Institute, un centro de estudio de ultraderecha del que sigue siendo parte de su junta directiva y que en los últimos años no se cansó de pedir la destitución de Maduro (ya vislumbraba el negocio como «viejo buitre»).

Dicen que no hay peor «astilla que la del mismo palo». Durante el primer año del segundo mandato de Trump, Singer se comportó como un verdadero perro de presa financiero. En junio aportó un millón de dólares para financiar un supercomité de acción política (PAC) que buscaba destituir al representante Thomas Massie (republicano por Kentucky), un metodista díscolo, en muchos aspectos libertario, quien se convirtió en el principal crítico republicano de Trump luego de que el Departamento de Justicia, desobedeciendo al Congreso, se negara a publicar los archivos que lo relacionan con el multimillonario depredador sexual Jeffrey Epstein.

Otro financista de la pertinaz campaña de descrédito del congresista Massie es Miriam Adelson, viuda del zar del juego de Las Vegas, Sheldon Adelson, su marido, quien financió al fiscal Alberto Nisman para que arremetiera contra CFK, mientras el fiscal estaba de juerga en los centros de lujo en México y Europa. También donante a Israel como buena sionista, con estrecha relación con Bibi Netanyahu.

El congresista Massie ha reiterado a Trump que EE. UU. y las corporaciones del petróleo no son «propiedad de EE. UU., sino de Venezuela». Además, Massie afirmó que Singer ya gastó un millón de dólares para que me derroten, afirmó.

Por último, sentenció que la «turbia» compra de CITGO por parte de Paul Singer tiene que ver mucho con este golpe a Venezuela.

Por si fuera poco, Donald Trump ha condecorado a Miriam Adelson por desinteresada (?) contribución a la democracia (?).

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