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El patrimonio olvidado: una histórica mansión en pleno centro rodeada de pastizales, ratas y alacranes

Cada tanto, es noticia la situación de la Mansión Morrosini o "Villa Teresita", ubicada en calle Urquiza, entre Espino y Carriego. La casona -que originalmente contaba con 898 m² pero ha sufrido una demolición parcial y, a la vez, fue víctima de desguaces, vandalismo y falta de mantenimiento- se convirtió en un problema para la comunidad debido a la acumulación de basura y la presencia de roedores, una situación que se agravaba por la inacción de las autoridades municipales ante la ausencia de los propietarios. Al caer la tarde, cualquier persona que se pare debajo del árbol en la vereda -donde siguen arrojando basura a pesar de que no hay más contenedores- puede observar las plantas trepadoras como invaden los marcos de las ventanas y algunos arbustos de más de un metro de alto que inundan los espacios libres alrededor del caserón. Las palomas, que se posan sobre las ruinas, no son los únicos seres vivos que habitan las ruinas. Rosana Alejandro es vecina de la vivienda de calle Urquiza desde hace más de 50 años. En diálogo con DIARIOJUNIO, sostuvo que lo único que les permite descansar a los habitantes de la cuadra es la presencia de los gatos en los patios; mantiene a raya a las ratas que pululan en las ruinas. El reclamo que hizo es el mismo de siempre: que los propietarios del inmueble, la Caja de Previsión Social del Colegio de Bioquímicos de Paraná, limpie el terreno.

Guillermo Coduri

13 enero, 2026

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9:26 pm

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“Desde hace 50 años que estamos al lado. La he visto pasar por todos los estados. Desde cuando era algo hermosísimo a verla en el estado en el que está ahora que es realmente preocupante”, mencionó la vecina a través de un mensaje de Whatsapp.

La mujer sostuvo que el “nivel de suciedad y la cantidad de yuyos” se combina con la “cantidad de mugres que se tira ahí adentro”. A su vez, los desperdicios son tapados por los pastizales que crecen en forma desordenada.

Alejandro dijo que los vecinos están agotados de hacer reclamos y pedidos, incluyendo la recolección de firmas, tendiente a que los propietarios limpien el terreno. “Lo único que nos está salvando últimamente son los gatitos. Vivíamos atormentados por las ratas que se nos metían en nuestra casa a cualquier hora”, manifestó.

La vecina de calle Urquiza –su casa es lindera al terreno- admitió que le cuesta creer que haya una propiedad en una zona tan cercana a la plaza principal – tres cuadras y media- en un estado de abandono tal como el que se observa. Sostuvo que sólo se ocupan de la limpieza cuando pasan tres, cuatro o cinco meses. “Cuando el lugar está explotado de bichos, de ramas, de yuyales. Pasás por el lugar y asusta ver como está”, describió.

“Lo único que pido es por favor, a estas personas, que se hagan cargo de mantener el lugar como corresponde. No puede ser que tengamos que vivir al lado de esto. Se tienen que hacer cargo de limpiar como corresponde”, dijo Alejandro.

La historia de la Mansión

“Villa Teresita” es un destacado ejemplo de las villas urbanas con su imponente estilo manierista: un símbolo de la grandeza arquitectónica con raíces en Italia y una historia ligada a figuras prominentes entrerrianas como el General Urquiza. Hoy, languidece en el olvido. Los escalones de mármol de la entrada, invadidos de verdín, conducen a una fracción de su estructura original: sin puertas ni ventanas, sin tirantes en el techo ni chapas, con molduras de la fachada que se desmoronan. Los pisos de madera han desaparecido y fueron reemplazados por vegetación.

El arquitecto Juan Pípolo explicaba en 2024 que la ‘Mansión Morrosini’ es un ejemplo de las villas urbanas. «Son grandes casonas que están en terrenos sumamente amplios, rodeadas de jardines, y que, casi siempre, el acceso se daba por una amplia logia». Una logia es una galería exterior conformada por arcos sobre columnas, techada y abierta en uno o más lados. Pípolo destacó que la mansión forma parte del circuito de Villas Urbanas de la ciudad como la casa Zorraquín de Pellegrini y Salta, la casa que hoy es la sede del Club Progreso o Villa Yolanda, ubicada en Roque Sáenz Peña y Damián P. Garat.

«Esta casa fue construida para la hija del Coronel Anderson, que en su momento era un importante militar al servicio del General Urquiza. Incluso el estaba el día en que fue atacado y muerto Urquiza», explicó el arquitecto.

Alrededor del año 1975, allí funcionó el Instituto Vitivinícola, dependiente del ministerio de Agricultura de la Nación. Luego estuvieron, hasta 1985, el Senasa y el INTA juntos, teniendo cada una de estas dependencias un ala de la casa. Posteriormente, la adquirieron los hermanos Piñeyrua con la intención de remodelarla para crear un salón de fiestas, pero por cuestiones económicas decidieron venderla y a partir de allí es cuando se produjo el desguace total y, producto de hechos vandálicos, la casona perdió toda la pinotea del techo y gran parte de las aberturas. Más tarde, al principios de los ‘90, la casona pasó a ser propiedad de la C.G.T., quien estaba dispuesta a levantar un edificio de departamentos. Fue en ese momento cuando se aprobó, desde el municipio de la ciudad, una demolición parcial de la misma, quedando en pie solo la fachada del frente y los laterales. El proyecto finalmente no se concretó y la propiedad nuevamente no tuvo intervención.

En el año 2009 el terreno fue comprado por Sistema de Caja de Previsión Social para Médicos y Bioquímicos de Entre Ríos con la idea de construir un edificio en torre procurando la preservación de la casa original existente. Según entrevista realizada a quien era el presidente de dicha entidad para ese entonces, por diversas circunstancias, el proyecto no pudo llevarse adelante.

“Lamentablemente hoy está en ruinas. Ahí se iba a construir un edificio  de propiedad horizontal fue demolida y desarmada. Se llevaron todo lo que era la tirantería, chapa y todo lo que tenía algún valor pero ese edificio no se autorizó y quedaron los restos de esa casa”, decía Pípolo. “Lamentablemente está semiderruida. Pasa a integrar  lo que podemos denominar ‘las obras ruinosas de Concordia’”.

Ruinas, decadencia y abandono

Alejandro, la vecina, dijo que no sabía si el terreno seguía perteneciendo a la Caja de Previsión Social para Médicos y Bioquímicos de Entre Ríos. Recordó que también se mencionaba que en ese lugar se iba a construir una clínica o un instituto pero no se pudo llevar adelante porque se requería determinadas normativas que no eran ventajosas o atractivas para invertir. Una de las razones es que el  edificio forma parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad y eso les impidió poder demoler el frente de la casona.

Lo cierto es que nunca vio a ninguna persona ahí anunciándose como dueño del terreno. “Y menos que se presentara como propietario del lugar representando a un grupo”, expresó. En esa línea, remarcó que el municipio sabe quiénes son los dueños y, a la vez, sostiene que esta a la vista de todos el estado en el que se encuentra.

Es más, remarcó que sabe que hay gente que pernocta en el lugar y admitió que le daría mucha pena que viniesen a sacarlos porque los fue conociendo con el correr del tiempo. “Yo no estoy atacándolos a ellos ni muchos menos”.

Pero la mujer reiteró que el pedido es simple. Y si no ya nadie que se haga cargo, el municipio debe actuar y proceder al desmalezado. De hecho, recordó que es verano y cuando llueve- entre los pastizales y la humedad que queda el ambiente- hay proliferación de mosquitos que pueden contagiar a los vecinos de enfermedades como el dengue. De por sí, en su momento, su madre se contagio porque había nubes de mosquitos que venían de ese terreno. “También hay alacranes, hay cucarachas”.

“Cuando se limpia el lugar es otra cosa. Es más tranquilo. En cambio así, hasta te da miedo que se esconda una persona ahí: entre los yuyales”.  La mujer recordó que paga los impuestos y se merece estar viviendo como una persona que mantiene su hogar en condiciones de higiene. “Pero por factores externos, terminas conviviendo con ratas. Corrés una maceta y te podés encontrar con un alacrán. Nos pone en peligro a cualquiera de los que estamos cercanos del lugar”.

Era una Villa Urbana estilo italiano: solo quedan las ruinas rodeada de basura y alimañas

Comentarios

2 comentarios

  • De quién es eso. No sé puede armar un grupo para mantenerlo limpio, por lo menos?

  • Concordia el mejor de los verdes

    En 3,2,1… aparece Gadea, la derrumba y tenemos tremanda torre arruinando una zona residencial, de típico barrio concordiense. Los vecinos pasaran de quejarse de las ratas, a las ruidos y luegos a que el edificio les tapo el sol y la privacidad.

    «Todo está escondido en la memoria
    Refugio de la vida y de la historia»

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