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Informe de CEPA advierte que Entre Ríos está bajo «alerta laboral»: se desmorona el empleo registrado, cierran empresas y la crisis golpea de lleno a las pymes
Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, la provincia de Entre Ríos sufrió un marcado deterioro de su mercado de trabajo formal. Así lo revela un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado en base a datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. El diagnóstico es contundente: menos empleadores, menos puestos registrados y un impacto particularmente severo sobre las pequeñas y medianas empresas.

En ese período, se perdieron 868 empleadores con trabajadores registrados, lo que representa una caída del 5%, al pasar de 17.405 a 16.537 firmas activas. En paralelo, se destruyeron 6.416 puestos de trabajo registrados (-2,3%), reduciéndose la nómina total de trabajadores de 281.045 a 274.629.
El retroceso empresario se concentró en sectores clave del entramado productivo provincial. El comercio encabezó la lista en términos absolutos, con 231 empleadores menos. Le siguieron la industria manufacturera (-105) y el transporte y almacenamiento (-101). A su vez, los servicios profesionales, la actividad agropecuaria, el turismo y la construcción acumularon en conjunto una pérdida de 317 empleadores.
Si se observa el impacto en términos relativos, el golpe más duro se dio en los servicios artísticos, culturales y deportivos (-18,3%), la construcción (-12,4%) y los servicios de organizaciones extraterritoriales (-12,0%), lo que evidencia un escenario de retracción generalizada que atraviesa tanto actividades tradicionales como segmentos vinculados a la economía del conocimiento y los servicios.
Del lado del empleo, la caída estuvo explicada principalmente por el derrumbe en la construcción, que perdió 3.207 puestos de trabajo; el transporte y almacenamiento (-664) y la industria manufacturera (-649). Si bien algunos sectores mostraron incrementos puntuales —como el agro (+966) y el comercio (+754)— estos avances resultaron insuficientes para compensar la magnitud de la contracción en las ramas más afectadas.
En términos porcentuales, la pérdida de empleo fue especialmente severa en la construcción (-38,2%), la administración pública (-37%) y los servicios inmobiliarios (-18,7%), configurando un escenario de fuerte ajuste en actividades vinculadas tanto a la obra pública como al dinamismo del mercado interno.
Uno de los datos más significativos del informe surge del análisis por tamaño de empresa. El 98,2% de los puestos de trabajo perdidos —6.301 empleos— se concentró en empleadores de hasta 500 trabajadores. Este segmento explicó además prácticamente la totalidad de la desaparición de firmas: 872 empleadores menos (-5,03%). En contraste, las grandes empresas no sólo crecieron levemente en cantidad (+4 empleadores), sino que casi no redujeron personal (-115 puestos, -0,1%).
El panorama que traza CEPA es el de una estructura productiva que se achica y se concentra. La crisis impacta de lleno en las pymes, que constituyen el corazón del tejido económico entrerriano y el principal sostén del empleo formal. Menos empresas, menos trabajo registrado y una mayor vulnerabilidad del entramado productivo configuran una señal de alarma para la provincia, en un contexto donde la recuperación del empleo formal aparece cada vez más cuesta arriba.

