11 enero, 2026

Cargando clima...

Director Claudio Gastaldi

Cargando clima...

Ir al archivo

/

Las Ășltimas resistencias del Eternauta

El 27 de abril de 1977, HĂ©ctor GermĂĄn Oesterheld va a una "cita envenenada". Ruidos, forcejeos, gritos, violencias y la noche lo devoran para siempre. Un grupo de tareas lo secuestra. Desde entonces, permanece desaparecido. Varios testigos que compartieron su proyecto polĂ­tico lo vieron en los campos de concentraciĂłn de Campo de Mayo, en el Regimiento de Monte Chingolo, en el Vesubio de La Matanza y en el “Sheraton” de Villa Insuperable. Un dĂ­a, llevaron a su nieto de dos años, el primogĂ©nito de una de sus hijas tambiĂ©n secuestradas y desaparecidas, porque, en la horrorosa experiencia de Oesterheld, fueron las cuatro hijas y dos yernos quienes sufrieron ese destino. Todos recuerdan a sus hijas como bellĂ­simas personas, sesudas militantes de base, excepcionales seres humanos que compartĂ­an la vida de las villas, ayudando, enseñando, alfabetizando, curando, viviendo la vida como promesa de un mundo mejor, mĂĄs justo, en el que se comprometieron en cuerpo y alma. En esa circunstancia, en la que le llevan a su nieto, HĂ©ctor indica a sus captores la direcciĂłn de la casa de su ex esposa, donde fue llevado. Fue su Ășnica respuesta. En los interrogatorios, solo repetĂ­a: “No tengo nada para decir, no tengo nada para negociar
”

Sergio Brodsky

27 abril, 2025

.

11:56 am

.

HĂ©ctor GermĂĄn Oesterheld fue el guionista de El Eternauta, una historieta dibujada por Francisco Solano LĂłpez, que vuelve a ser noticia porque serĂĄ serie de Netflix a partir del 30 de abril. AdemĂĄs, escribiĂł Sargento Kirk, creada en 1953, un personaje que deserta del EjĂ©rcito estadounidense por la mala conciencia de haber participado en la «matanza del comanche» y se dedica a criar caballos en el Rancho del Cañón Perdido, con entrañables personajes de la marginalidad que, a su modo, resisten a la opresiĂłn y la injusticia del sistema. Kirk es un hombre noble que no admite ni la brutalidad ni la injusticia del trato del blanco con respecto al indio, y en sus aventuras se hace un culto a la amistad. Es esa tendencia de Oesterheld a narrar el lado B de la historia por la boca de los “perdedores”, las vĂ­ctimas de la violencia. O Ernie Pike, junto al dibujante Hugo Pratt, un entrañable personaje, un cronista de la Segunda Guerra Mundial que relata la guerra como tragedia humana, personal. La de los soldados que pierden la razĂłn, o matan a sus amigos por error al creer errĂłneamente haber sido traicionados, que buscan ser asesinados de un modo para evitar morir de otro mĂĄs espantoso, o que deben dar el tiro de muerte para evitar la agonĂ­a de compañeros heridos.

Y muchos personajes mĂĄs en una carrera prolĂ­fica, en la que la escritura ni siquiera se detuvo en la clandestinidad, durante la dictadura, cuando dictaba los guiones, escondido en las cabinas de los telĂ©fonos pĂșblicos. Pero sin duda, su Ă©xito notable, su obra maestra, fue El Eternauta. La primera parte fue escrita, por entregas, entre 1957 y 1959, en el contexto de la postguerra y la plena Guerra FrĂ­a. Los personajes que van construyendo el «hĂ©roe colectivo» son personas comunes de Buenos Aires, que ven interrumpida su cotidianeidad por una nevada mortal que desconcierta y fulmina a quienes entran en contacto con ella.

“La buena literatura es imperecedera, y en ella estĂĄn los grandes temas del hombre. En definitiva, se trata de reflejar, en las aventuras de las historietas, esos mismos temas. A mĂ­ nunca me interesaron los sĂșper hombres, ni los hĂ©roes invencibles y todopoderosos. Con ellos solo puedo construir malas historietas. Prefiero los hombres comunes, viviendo historias que quizĂĄ pueden ocurrirle al lector” (1).

Juan Salvo, su familia y amigos, quedan aislados en el interior de la casa y, como Robinsones, tienen que imaginar estrategias para sobrevivir, pues los copos de nieve matan al contacto inmediato con el cuerpo. En principio, creen que se trata de la radiactividad de la bomba atĂłmica, con referencias a Hiroshima. Pero finalmente se revela que se trata de una invasiĂłn. Definitivamente, la extraordinaria historieta trata en su nĂșcleo de la resistencia a una invasiĂłn, en la que, como dice Oesterheld, no hay sĂșper hĂ©roes sino la preeminencia del grupo, de la cooperaciĂłn y la solidaridad para enfrentarla, para salvarse o, en ocasiones, para elegir morir con dignidad.

A esta altura, la obra, como metĂĄfora, hace estallar sentidos y referencias, no solo de su contexto histĂłrico, sino de mĂșltiples experiencias humanas que representan la lucha por la liberaciĂłn del hombre. Es asĂ­ que, siendo una alusiĂłn a la dignidad humana para vivir, resistir e incluso morir, comprende la historia de la humanidad por liberarse de todas las opresiones y vejaciones que los Amos inventan para esclavizarlos. Y tal vez, en esa universalidad y profundidad de los valores en juego, radique su Ă©xito, porque remite interminablemente a mĂșltiples experiencias histĂłricas. A mĂ­ me conectĂł, por ejemplo, con la sublevaciĂłn del gueto de Varsovia, de la cual se cumpliĂł un nuevo aniversario el 19 de abril. Hombres y mujeres que luchan con honor y coraje, sabiendo que serĂĄn derrotados, deciden no entregarse mansamente, sino pelear con dignidad, escribir una maravillosa pĂĄgina en la que se exalta los mĂĄs elevados valores humanos como tales.

Y asĂ­ tantas historias de la historia humana, en las que la emancipaciĂłn y la libertad son las metas que le dan sentido a travĂ©s de la moral, la unidad, la valentĂ­a, la generosidad, el amor y la solidaridad del hombre. Constituyen ejemplos y lecciones que no deben olvidar los pueblos. Es esa lucha por la dignidad, a partir de la resistencia grupal, la del hĂ©roe colectivo, la de la uniĂłn solidaria para combatir al invasor, la que expresa El Eternauta y su autor, quien, sosteniendo los ideales de sus personajes y viviendo su vida como “una larga novela” (Goethe), sufriĂł, con su familia, las consecuencias mĂĄs espeluznantes.

El Eternauta, que trasciende tiempos, lugares y sentidos, es también un mensaje que cifra nuestra tarea en la realidad actual, en la que no se trata, sino de una batalla dura y difícil contra los invasores de hoy, siempre dispuestos, con nuevos ropajes, a expoliar al pueblo.

  1. “La biografĂ­a de Oesterheld, Viñetas y RevoluciĂłn”, Hugo Montero. Editorial Sudestada.

  2. “Las Batallas del Eternauta”, Caras y Caretas, dirigida por Felipe Pigna.

Comentarios

Deja el primer comentario

Escribe aquĂ­ abajo lo que desees buscar
luego presiona el botĂłn "buscar"
O bien prueba
Buscar en el archivo