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Maratón de Reyes: de orgullo internacional a carrera de “entre casa” por abandono del Estado
El ex deportista y dirigente Marcelo Cresto denuncia el abandono del Estado municipal a la Maratón Internacional de Reyes y advierte que la actitud de la actual gestión pone en riesgo una de las fiestas inclusivas y populares más importantes de Concordia. A través de un comunicado enviado a DIARIOJUNIO, acusa improvisación, desinterés y desprecio por una competencia construida durante décadas, que hoy corre peligro de desaparecer o de reducirse a una carrera “entre casa” por la falta de apoyo del intendente Francisco Azcué.

Reyes no es una carrera más: es historia, es inclusión y es orgullo concordiense. ¿Hasta dónde piensa llegar el intendente?
La Maratón de Reyes Internacional es una fiesta de todos los concordienses. Es la fiesta del deporte por excelencia de nuestra ciudad. Costó muchísimo llevarla al nivel que supo alcanzar, y no fue obra de una gestión aislada, sino de décadas de trabajo, compromiso y pasión de atletas, dirigentes, instituciones y del propio Estado municipal.
Desde aquella maratón que comenzó en Plaza España, organizada por la Agrupación Atlética Plaza España, presidida por Juan Diego López —de la cual tuve el orgullo de ser parte como atleta—, hasta su posterior crecimiento bajo la Asociación Concordiense de Atletismo, con dirigentes como Julio Rodríguez, César Cristaldo, Juan López, Horacio Cresto y tantos otros que dejaron su huella, la competencia fue dando saltos de calidad enormes.
Ese crecimiento se reflejó en el aumento de participantes, en el acompañamiento masivo del público —único en el país por la pasión con la que vive la carrera— y en aquel circuito emblemático que largaba desde Plaza España y recorría toda la Costanera.
También es justo reconocer a grandes amantes del deporte como Telayna, Moncho Navone y muchos otros que, de manera desinteresada, sostuvieron y engrandecieron esta fiesta popular.
A partir del año 2006, la Municipalidad de Concordia asumió un rol central, acompañando el crecimiento que la propia maratón demandaba: se incorporó el primer sistema de control electrónico; se premió en 5 km y en 10 km a todas las categorías, con copas acordes a Reyes —algo que muy pocas competencias a nivel nacional realizan—; se entregaron medallas a todos los participantes en ambas distancias; se logró una estética de competencia única; ocho puestos de hidratación; una logística de emergencia inédita; premios en efectivo para los mejores concordienses y para las categorías élite.
Esto permitió que los mejores atletas del país tuvieran que elegir entre correr en Punta del Este o en Concordia.
Se alcanzó un récord de 4.350 participantes, con sorteos de auto y moto, pantallas gigantes y transmisión por streaming. La inscripción estaba subsidiada, porque de otro modo hubiese sido imposible sostener un valor accesible. Muchos trabajadores municipales participaban presentando su lista, porque esta maratón era —y es— una verdadera fiesta colectiva, donde todas las áreas del municipio colaboraban durante meses para garantizar el éxito.
Pero la Maratón de Reyes no fue solo excelencia deportiva. Fue inclusión real.
Los corredores especiales siempre tuvieron el mismo respeto, el mismo valor y el mismo reconocimiento que los corredores convencionales. Y fue durante nuestra gestión que, por primera vez, los niños especiales pudieron participar del Mini Reyes, marcando un antes y un después en el verdadero sentido de esta fiesta.
A todo esto se sumó el enorme aporte de asociaciones deportivas y clubes, que colaboraban de manera desinteresada, fruto de un trabajo conjunto sostenido durante todo el año.
La Maratón de Reyes Internacional es del pueblo de Concordia. En todo el país nos conocen por esta maratón.
Este fin de semana no hubo Reyes. Hubo una carrera organizada por mi amigo Marcelo Flores, quien seguramente hizo todo lo que estuvo a su alcance, sin recibir un solo peso del municipio. Pero también es cierto que veníamos acostumbrados a una maratón de altísimo nivel, que tiene un costo importante. Sin el acompañamiento del Estado municipal, esta competencia corre el riesgo de ir desapareciendo o de convertirse en una carrera “entre casa”, muy lejos de lo que supo ser.
Es momento de que quienes hoy gobiernan recapaciten y estén a la altura de lo que demandan las distintas áreas que componen la Municipalidad y, sobre todo, a la altura de una fiesta que pertenece a toda la ciudad.
La Maratón de Reyes no se improvisa. Se respeta, se cuida y se defiende.
Marcelo Cresto
Ex deportista y dirigente deportivo

