Opinión: UCR Activa
La multitudinaria movilización docente del viernes en Paraná expresó un reclamo legítimo, justo y profundamente democrático: salarios dignos, paritarias reales y defensa de la Caja de Jubilaciones. Frente a eso, la respuesta no puede ser nunca la agresión.
Repudiamos enérgicamente los ataques sufridos por manifestantes durante la marcha. Arrojar proyectiles contra trabajadores y trabajadoras de la educación que se expresaban pacíficamente constituye un hecho gravísimo, que debe ser esclarecido de manera inmediata. No se puede naturalizar la violencia contra quienes ejercen el derecho constitucional a peticionar y manifestarse.
Nuestra solidaridad está con las y los docentes agredidos y con toda la comunidad educativa entrerriana, que viene sosteniendo con enorme esfuerzo la escuela pública en un contexto cada vez más difícil.
Acompañamos el reclamo por una recomposición salarial verdadera, contra las sumas en negro y contra cualquier intento de recortar derechos previsionales. Defender a la docencia es defender la educación pública, el trabajo digno y la democracia.
Cuando se agrede a quienes reclaman pacíficamente, no sólo se ataca a un sector: se hiere la convivencia democrática de toda la sociedad.


