Cúneo Libarona, reconocido penalista, de 65 años, había insinuado en varias oportunidades su intención de dejar el cargo para retomar su actividad profesional. Durante su gestión acompañó las principales batallas judiciales del gobierno libertario e impulsó iniciativas orientadas a reformar el sistema penal.
Su reemplazante, Mahiques, tiene 43 años y hasta ahora se desempeñaba como fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires. Abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), completó una maestría en Administración de Justicia en la universidad italiana Unitelma Sapienza. También desarrolló actividad académica como docente en el Ciclo Básico Común de la UBA y en la Universidad Católica Argentina (UCA).
Un perfil atravesado por la política y la Justicia
Mahiques proviene de una familia con fuerte presencia en el ámbito judicial. Es hijo del juez Carlos Mahiques, integrante de la Cámara Federal de Casación Penal. Su carrera pública comenzó a ganar visibilidad durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando en 2015 fue designado representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura.
Esa relación con el macrismo se mantuvo en los años posteriores. Entre 2020 y 2024 ocupó la subdirección del Instituto Superior de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires, un organismo vinculado al sistema de seguridad porteño. Su trayectoria dentro del Ministerio Público y su cercanía con sectores del PRO lo consolidaron como una figura con conocimiento del funcionamiento interno del Poder Judicial.
En 2019, cuando el peronismo regresó al poder nacional, Mahiques fue designado fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, una decisión que generó cuestionamientos desde distintos sectores que ponían en duda su independencia política.
El polémico viaje a Lago Escondido
En 2022, su nombre apareció entre los participantes de un viaje a Lago Escondido, en la Patagonia, financiado por empresarios privados. En aquella excursión coincidieron jueces federales, directivos del Grupo Clarín, políticos y exagentes de inteligencia. Entre los asistentes también se encontraba su padre, el juez Carlos Mahiques. El viaje generó fuertes críticas y abrió un debate público sobre la relación entre magistrados, dirigentes políticos y grupos mediáticos.
Vínculos con el mundo del fútbol
Mahiques fue, hasta hoy, fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, el jefe de todos los fiscales porteños. Fue designado en ese puesto a propuesta de Horacio Rodríguez Larreta, por entonces jefe de gobierno. El cargo era por siete años y se le terminaba este octubre. Su carrera política la hizo en Pro, pero impulsado siempre por el operador de origen radical Daniel Angelici, operador judicial macrista y ex presidente de Boca.
Fue designado vicerrector de la Universidad de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), un proyecto académico impulsado por la conducción de Claudio “Chiqui” Tapia. Sin embargo, renunció pocos días después de asumir cuando la institución comenzó a quedar bajo la lupa judicial.
La relación con el entorno de la AFA volvió a aparecer cuando se conoció que su padre había celebrado un cumpleaños en una lujosa propiedad vinculada a Pablo Toviggino, tesorero de la entidad y uno de los hombres más cercanos a Tapia. Tras esa revelación, el magistrado se apartó de una causa judicial relacionada con esa propiedad.
Las internas del poder detrás de su nombramiento
La llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia también refleja las tensiones internas dentro del oficialismo. Su designación habría sido impulsada por Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, con el respaldo de Santiago Viola, abogado cercano a Karina Milei que asumirá como secretario de Justicia.
Ese movimiento fue interpretado como un reordenamiento del área judicial del Gobierno y como una pérdida de influencia del sector ligado al asesor presidencial Santiago Caputo, que tenía peso en la cartera durante la gestión de Cúneo Libarona.
Para la Casa Rosada, la apuesta por Mahiques responde a la necesidad de contar con un funcionario con conocimiento profundo del funcionamiento de tribunales y del Ministerio Público en un contexto en el que el Gobierno enfrenta múltiples frentes judiciales y prepara nuevas reformas institucionales.
Primeras decisiones en el ministerio
Apenas asumió, Mahiques comenzó a introducir cambios en el equipo del ministerio. Este viernes dejaron sus cargos Daniel Vítolo, titular de la Inspección General de Justicia (IGJ), y Ernesto Gaspari, que estaba al frente de la Unidad de Información Financiera (UIF).
Ambos organismos dependen del Ministerio de Justicia y cumplen funciones estratégicas: la IGJ supervisa sociedades y asociaciones civiles, mientras que la UIF tiene a su cargo la prevención e investigación de operaciones vinculadas al lavado de dinero.
Desde el Gobierno señalaron que los movimientos forman parte del recambio habitual que suele producirse cuando asume una nueva conducción política en el área. También se espera que en los próximos días se oficialice la designación de Santiago Viola como secretario de Justicia y representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura.


