El 21 de marzo pasado, desde el nodo Brote Nativo reclamaron varios datos:
– Informe/diagnóstico sobre las causas del ‘boom’ de cianobacterias en el Río Uruguay, especialmente en la zona del departamento Concordia.
-Informes sobre las políticas públicas realizadas por el municipio y evaluación de las mismas, con relación a la problemática de cianobacterias y aparición de algas verdeazuladas en el río Uruguay, especialmente en la zona del departamento Concordia, desde el 10/12/2023.
– Informes sobre regulación del comercio y uso de insumos de síntesis química utilizados para la producción agropecuaria (agrotóxicos).
– Informe/diagnóstico municipal sobre el tratamiento de efluentes cloacales, vertido a arroyos del departamento Concordia y al río Uruguay.
– Informe sobre políticas públicas desarrolladas ante la problemática de los desechos cloacales en la localidad de Concordia.
– Informe/diagnóstico sobre contaminación industrial, insumos de síntesis química de la producción agropecuaria o agrotóxicos, vertidos contaminantes a arroyos del departamento Concordia y al río Uruguay, que haya tomado el municipio para realizar políticas públicas de saneamiento ambiental.
– Políticas públicas puestas en marcha para el saneamiento del río Uruguay y arroyos, frente a los casos de contaminación constatados, de corto, mediano y largo plazo con evaluaciones parciales.
Agrotóxicos y residuos cloacales
Scattone remarcó que una de las causas principales del crecimiento de las cianobaterias es el uso de fertilizantes químicos sintéticos que utilizan nitrógeno y fósforo. Ambos elementos son el principal alimento de las cianobacterias. La Universidad de la República (Uruguay) y la UNLP (Universidad Nacional de La Plata) realizaron estudios de manera conjunta sobre todo el curso del río que divide a ambos países que establecen que, desde 1963 a la fecha, la proliferación de algas tiene un punto de quiebre en el año 2000.
En el inicio del Siglo XXI comenzó un ciclo de crecimiento en forma exponencial de las cianobacterias. Los investigadores dieron cuenta de que el cambio en el uso intensivo de la tierra dio como resultado, puntualmente desde 1996 en Argentina y desde 1999 en Uruguay, desequilibró el balance y produjo la explosión del verdín. Las otras variables se mantuvieron estables como la temperatura y el crecimiento demográfico de las ciudades ribereñas.
¿Qué puede hacer el municipio ante una situación que excede sus atribuciones? Scattone respondió que debería comenzar a trabajar en un plan de uso de la tierra que debe atrás el modelo de actual basado en la aplicación de los agrotóxicos y reemplazarlo por otro sustentado en la agroecología que, además, genera más puestos de trabajo. Como ejemplo, mencionó que Gualeguaychú lo hizo en su momento. El trabajo debería ser coordinado con el gobierno provincial y con las demás ciudades costeras, incluyendo a las del vecino país. “Hay que empezar a tejer redes para sanear el río”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en día. Scattone dijo que hay una actitud permisiva que hasta deja que los productores laven los mosquitos en los arroyos.
Por otra parte, destacó que el otro factor que incide negativamente es el vuelco de los residuos cloacales al río en forma cruda. En Concordia hay un proyecto para la construcción de una planta de tratamiento pero no hay fondos y menos aún ahora con un gobierno nacional que clausuró el acceso al financiamiento para ese tipo de políticas. No es la única ciudad con ese déficit: la única que cuenta con una planta de ese tipo es Gualeguaychú desde 2005. Incluso, en la gestión anterior del ex intendente Martín Piaggio, comenzaron a trabajar en ampliarla pensando en que siga funcionando para las próximas tres décadas.
Aún así, Scattone dijo que la actitud del Ejecutivo no deber ser la de cruzarse de brazos como si no pudiese hacerse nada al respecto. “El ‘no se puede hacer nada’ habla de una ineficiencia de parte de un gobierno. Se pueden hacer muchas cosas”, indicó.
Semaforización: una política insuficiente
El 3 de febrero pasado, con el objetivo de garantizar la seguridad de los bañistas y preservar la salud pública, la Subsecretaría de Ambiente proveyó de cartelería con un semáforo que indica acciones preventivas a tomar, que están ubicadas en las garitas de guardavidas y banderas de salubridad.
Los tres colores sirven para dar cuenta del estado de las aguas:
Verde: el agua puede utilizarse para uso recreativo ya que tiene aspecto limpio sin floraciones;
Amarillo: significa que hay riesgo cuando el agua tiene una apariencia de yerba dispersa o una masa verde brillante. Es recomendable lavarse con agua limpia luego del baño
Rojo: se recomienda no bañarse si en el agua y la orilla se observa una masa pastosa verde oscura amarronada, ya que son floraciones con algas vivas y muertas con la posibilidad que sean liberadas toxinas.
Scattone remarcó que la instalación de esos coloridos carteles no puede ser la única política que lleve adelante el municipio. La única función que cumplen es evitar que la gente se pueda bañar. “Si no se atacan las causas y solamente se prohíbe el ingreso a las playas cuando hay verdín, u el verano pasado hubo muchas semanas con verdín y con playas inhabilitadas completamente, el municipio nos priva del acceso al agua y al disfrute de las playas”.
Restringir el acceso a las playas a una de las ciudades mas importantes ubicada en la costa del río Uruguay, es perder la cultura y el contacto con parte de su identidad cultural, con su historia. Solo quienes tienen más de 30 o 40 años pueden recordar el agua fría de los balnearios en los arroyos, como Camba Paso, que atravesaban la ciudad. Eso ya quedó en el pasado.
Peces con agrotóxicos
Además la ciudad cuenta con esos atractivos para atraer turistas. La pesca es uno de los principales recursos. Cada fin de semana pueden observarse lanchas con pescadores que van y vienen por la costa del río, especialmente en la zona de Salto Chico. Pero Scattone recordó que en febrero de 2024, la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) publicó un informe técnico sobre distintos residuos contaminante encontrados en tejidos de peces del río Uruguay. En el mencionado documento se reveló “la presencia de distintos policlorobifenilos, compuestos aislantes que eran usados como refrigerantes y lubricantes en transformadores y condensadores eléctricos que, por su nivel de toxicidad y persistencia, fueron prohibidos en la década del ’80”.
El relevamiento también registró la presencia de distintos plaguicidas en ejemplares de boga, dorado, surubí y sábalo. “De los 13 herbicidas analizados, sólo 4 (25%) de ellos fueron detectados al menos una vez en una muestra de músculo o de hígado (acetocloro, atrazina, metolaclor y metilmetsulfurón)”, señala el documento presentado en diciembre pasado y al que accedió ERA Verde. También se daba cuenta de la presencia de “metales no esenciales”, como cromo (Cr), plomo (Pb) y mercurio (Hg), entre otros, con una marcada baja de su presencia en relación a campañas anteriores. El informe recomendaba comer de forma segura 2 raciones, o media ración, al mes considerando puntos finales no carcinogénicos o carcinogénicos, según criterios de la USEPA (sigla en inglés de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos). “Luego dijeron que eso se había filtrado y no era tan así. Lo que no pudieron desmentir es que los peces del río Uruguay, en sus órganos, tienen agrotóxicos”, expresó el ambientalista esta tarde.
Los ambientalistas se reunirán el sábado, en la Playa Los Sauces, para recordarle al municipio que les adeuda una respuesta ya que incumplen con las leyes de acceso a la información pública. “Sale a decir por todos lados que son transparentes pero tienen muchas deudas respecto del acceso a la información pública”.
Si la transparencia en el acceso a la información pública se midiese de la misma forma que la calidad de las aguas, el municipio tiene el semáforo en rojo hace meses.