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Doble discurso: el Municipio permitió la demolición de una histórica casa frente a San Carlos, que perteneció al intendente Zorraquín, días después de reglamentar el “Premio a Intervenciones Edilicias Patrimoniales”.

La reciente demolición de la casa de campo del primer intendente de Concordia, Federico Zorraquin, en la esquina de San Carlos y Belgrano —frente al acceso al Parque San Carlos— vuelve a poner de manifiesto la escandalosa distancia entre el discurso y los hechos de la gestión municipal en lo que respecta al patrimonio arquitectónico e histórico de la ciudad

Federico Odorisio

11 febrero, 2026

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8:22 pm

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La casona, que hasta hace pocos días se mantenía en pie y en muy buen estado de conservación, no era una construcción más. Se trataba de una típica casa de campo a cuatro aguas con galería perimetral, emplazada originalmente sobre un predio mucho más amplio que con el correr de los años fue loteado, quedando reducido al solar de la esquina que ocupaba la vivienda principal.

Su valor no radicaba únicamente en su antigüedad. Según especialistas y conocedores de la historia local, perteneció a don Federico Zorraquín, primer presidente municipal de Concordia, y era una de las pocas construcciones que permanecían en pie de la primera Concordia, incluso anterior al propio Palacio San Carlos. Fue, además, un solar testigo del devenir histórico de la ciudad, en línea recta con el primer asentamiento conocido como el Arenal o Naranjal de Pereda.

De acuerdo a fuentes consultadas, el expediente de demolición fue presentado el año pasado ante el Consejo Asesor de Patrimonio, donde habría recibido un rechazo rotundo por parte de integrantes del cuerpo técnico debido a la relevancia histórica del inmueble.

Sin embargo, posteriormente se produjo una reunión con la viceintendenta Magdalena Reta de Urquiza —señalada por distintas fuentes como persona cercana al propietario del inmueble— en la que, según los mismos testimonios, se habría solicitado “moderar la postura” y adoptar una posición más flexible. En ese mismo encuentro se habría pedido poner el foco patrimonial en los árboles del terreno más que en la edificación.

En las últimas horas, integrantes del ámbito patrimonial señalaron haber recibido un nuevo expediente que consideraron “incongruente”, esta vez solicitando asesoramiento sobre el contenido de una placa o memorial a colocarse en el lugar, lo que confirmaría que la demolición fue autorizada con la condición de instalar algún tipo de recordatorio simbólico.

La aprobación, aseguran, habría sido otorgada directamente por el Ejecutivo municipal a cargo del intendente Francisco Azcué.

Sin proyecto, pero con la casa abajo

Otro elemento que genera suspicacias es que, al menos por el momento, no habría un proyecto constructivo aprobado para el terreno, sino únicamente la autorización de demolición. Según describen fuentes técnicas, este esquema se asemeja a un modus operandi ya conocido en la ciudad: primero se elimina el obstáculo —en este caso, una edificación con valor patrimonial— y luego, cuando el daño es irreversible, se presenta el lote como “apto” para un nuevo desarrollo inmobiliario.

Un patrón que recuerda antecedentes recientes

El edificio Cantená, sobre calle Carriego, avanzó sobre una fachada protegida por ordenanza y excedió parámetros  establecidos en el código de ordenamiento urbano de la ciudad. Con la obra ya terminada, en 2025 el Ejecutivo impulsó un despacho que habilitó la posibilidad de eximir de la multa a los propietarios y aceptar una ampliación del proyecto para subsanar el exceso de metros construidos.

En diciembre del mismo año, la histórica casona de San Luis al 500 —una de las últimas viviendas coloniales del siglo XIX— fue autorizada para su demolición y reemplazo por un edificio de 12 pisos, pese al rechazo de los órganos técnicos de Planeamiento y Patrimonio.

En todos los casos, el denominador común fue el mismo: dictámenes técnicos adversos, excepciones políticas y un resultado irreversible para el tejido histórico de la ciudad.

El doble discurso oficial

La demolición de la casa Zorraquín adquiere una dimensión mayor porque se produce a pocos días de que el municipio reglamentara la Ordenanza N° 38.649, que crea el “Premio a Intervenciones Edilicias Patrimoniales”. La normativa establece un concurso anual para reconocer obras en edificios históricos que respeten su autenticidad, con exenciones impositivas de hasta tres años en la Tasa General Inmobiliaria para los proyectos ganadores.

El decreto oficial pondera el respeto por la originalidad, la mínima intervención y la conservación de los valores históricos como ejes centrales de la política patrimonial.

El contraste es evidente: mientras se promueve un premio presentado para incentivar a quienes restauren y preserven, se habilita a demoler una de las casas más antiguas y simbólicas de Concordia.

La casa Zorraquín ya no está. En su lugar, probablemente quede una placa, un monolito o un gesto conmemorativo.  Tal vez demasiado poco frente a la pérdida de un fragmento tangible de la Concordia originaria y una señal más de que, en la tensión entre identidad y negocio, la balanza vuelve a inclinarse hacia el mismo lado.

La Municipalidad reglamentó el “Premio a Intervenciones Edilicias Patrimoniales” con exenciones impositivas y un concurso anual

Otra excepción a medida: la casona colonial de San Luis al 500 en riesgo de demolición total 

Primero el negocio y después se ve: El edificio Cantená y otra demostración de la estrategia repetida de construir rompiendo las reglas al amparo del indulto municipal

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Comentarios

5 comentarios

  • Más para los amigos!! No me sorprende!

  • Una cagada tras otra, no hay un fiscal que vea a quien adornan ante cada movimiento de estos? Son todos unos inoperantes y forros

  • Una gestión que recibe aceite x todos lados.

  • Y la destrucción del bosque en galería en el NARANJAL de Pereda??? Todos permisos ilegales. Una VERGÜENZA una zona histórica natural protegida, y la cooperativa eléctrica rompiendo el médano para llevar a un caserón q destruyó

  • Su orrible obra más grotesca y descarada no tiene nombre

    El intendente Azcue es un mentiroso, sínico prepotente y altanero.
    No solo mando derribar un ejemplo vivo de majestuosa casona testigo vivo donde vivió el primer intendente que tuvo la ciudad de Concordia. Haber, hagamos unos cálculos inmobiliarios y monetario. Ese punto donde detonó su obra mas grotesca y descarada demolición, debe haber miles de millones de dólares de excusas por lo cual dictó semejante barbarie!!! ¿Que y quiénes son los que se ocultan detrás de demoler obras arquitectónicas dentro y fuera de la ciudad de Concordia???

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