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El mecanismo de la guerra híbrida consume la democracia y el mercado
Mientras el mundo mira de una manera distraída o voluntariamente ciega, la arquitectura de un nuevo régimen de poder se ha configurado. Pero no se trata de una conspiración en la sombra, sino de la consecuencia lógica de una nueva fase del capitalismo global: la emergencia de un sistema integrado de poder, con la convergencia de varios sectores del capitalismo. La financiarización total, la revolución digital, la crisis de la democracia representativa y la sed de hegemonía en un orden mundial multipolar son la nueva norma a imponer.
Ricardo Monetta
5 febrero, 2026
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4:22 pm
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Lo que emerge no es una simple alianza de intereses, sino la cristalización de un sistema integrado de dominación que podría llamarse la Fábrica de la Realidad. En su núcleo opera una unión geopolítica y financiera de una profundidad inédita, una simbiosis que trasciende lo puramente económico para soldar intereses que se presentan como antagónicos e irreconciliables. Los fondos soberanos de las monarquías petroleras del Golfo —esto es, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait— se entrelazan ahora de manera orgánica y creciente con las agendas abiertamente proisraelíes de ciertos sectores del poder de Estados Unidos. Esta fusión no es una anomalía: es la nueva norma con la que se enfrentarán China y Rusia. En un segundo plano, irán los BRICS.
Este nexo perverso entre actores estatales, corporaciones tecnológicas y conglomerados mediáticos forma lo que solo puede describirse como un complejo tecno-militar-industrial-informacional.
En este complejo, el control de la información, ejercido a través de los medios tradicionales y las redes sociales, se fusiona orgánicamente con las inversiones del complejo tecno-militar-industrial-informacional de doble uso, erosionando la soberanía nacional de los Estados y fomentando una arquitectura global de vigilancia masiva y manipulación cognitiva. Es la red definitiva del “crony capitalism” clientelista, donde el éxito económico depende no de la innovación o la eficiencia, sino de la proximidad al poder político y a los flujos del capital soberano.
Por eso, la disputa por la compañía Warner no es sobre quién tendrá los derechos de Harry Potter o Superman, sino que la adquisición podría extender el control bélico-tecnológico directamente a las narrativas mediáticas masivas, creando un ecosistema perfecto donde, como bien se ha dicho:
“La información es un arma, las redes sociales son campos de batalla y las inversiones soberanas financian la dominación”.
Este doble canal de influencia —el poder del mercado y el poder regulador— constituye el eje central de la captura institucional. La concentración de los mercados hace que cuatro empresas controlen más de dos tercios de la información. En el caso de la oferta de Paramount por Warner Bros. Discovery, se trata del ejemplo de manual, o sea, la radiografía perfecta del nuevo orden. En su comunicado de prensa anunciando la oferta pública de adquisición de US$ 100 mil millones de dólares, Paramount omitió estratégicamente un dato tan significativo como revelador: la financiación proviene de una firma de capital privado propiedad de Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, y de tres monarquías del Golfo Pérsico: Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
A su vez, estos mismos Estados tienen colectivamente miles de millones de dólares en proyectos en curso vinculados a la empresa familiar del presidente Trump, como ser el famoso proyecto llevado por el sionista e informante de Israel, Jared Kushner, de la construcción de la “Riviera Francesa” en las costas de Gaza, una vez eliminados los gazatíes.
La participación de Kushner coloca la transacción en el corazón mismo de un conflicto de interés estructural, que requerirá la revisión y aprobación regulatoria de la misma administración con la que Kushner mantiene vínculos familiares directos. La dinámica de presión es obscena. Juntos, los tres fondos soberanos árabes se comprometieron a contribuir con 24.000 millones de dólares, las tres quintas partes de la oferta.
Por tanto, detrás de la oferta por Warner Bros. Discovery, que incluye a HBO, CNN y DC Comics, no parece haber solo un interés económico en escalar la guerra del streaming. La verdadera agenda es la consolidación de un poder narrativo a escala planetaria. Se trata de controlar los mecanismos que moldean la opinión pública, especialmente entre los más jóvenes, para inclinarlas hacia una agenda política específica. El elenco de personajes que rodea este escenario se vuelve revelador: el dueño de Paramount es Larry Ellison, cofundador de Oracle, un ferviente seguidor de Trump y partidario militante de Israel, que ha donado millones a las Fuerzas de Israel y es cercano al entorno de Netanyahu.
La inversión en tecnología de doble uso, civil-militar, es clave. En este paradigma, controlar los flujos informativos se vuelve tan crítico o más aún que controlar territorios. ¿Para qué, si ya les controlan el pensamiento? En el diseño de este ecosistema, la democracia liberal, con sus mercados teóricamente competitivos, su esfera pública deliberativa y sus separaciones de poderes, es un obstáculo que se está eliminando. Y es precisamente Argentina un experimento de laboratorio para conocer hasta dónde el derrumbe de los sistemas democráticos puede ser reemplazado por autocracias financiadas por el poder real y, luego, lo que queda de los partidos políticos jugará a escenificar las nuevas formas nominales de gobierno.
¡Quedan avisados!
Fuente: Con información de Prensa Alternativa
