La crisis política y social en Bolivia sigue escalando. Mientras continúan las movilizaciones contra el presidente Rodrigo Paz y ya se contabilizan más de un centenar de detenidos tras los violentos enfrentamientos en La Paz, diputados argentinos de Unión por la Patria reclamaron explicaciones al gobierno de Javier Milei por el envío de aviones militares Hércules C-130 al país vecino, en medio de sospechas de colaboración con la represión. La iniciativa se apoya en las declaraciones del diputado boliviano Rolando Pacheco, quien advirtió públicamente sobre el presunto contenido de los vuelos enviados desde Argentina.
Tras una tensa reunión con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del Uruguay, doctor Luis Alfredo Fratti, un grupo de colonos del paraje Quebracho no disimuló su malestar por los efectos de lo que calificaron como “pandemia” de garrapatas y el destrato que reciben del gobierno nacional. Uno de esos productores confesó : “no es grato decirlo pero no podemos ocultar la realidad, y algunos productores están bagayeando productos brasileros y Exzolt de Argentina, porque este último en el vecino país vale U$S 300 y acá vale más de U$S 500, entonces no aguantamos más a los costos tampoco, y si se traen productos es para salvar al capital”.
Se trata de un auténtico plan estratégico para ocupar territorios, imponer incluso por la fuerza una política expansionista cada vez más agresiva y un modelo neoliberal extractivista, el que diseñaron la Administración MAGA (Make America Great Again) y el gobierno de Netanyahu para América Latina, con el apoyo de Javier Milei y con el ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández (condenado en Honduras por narcotraficante a 45 años de prisión e indultado por Trump) para intrusear las elecciones y que gane el candidato de Trump.
El Presidente habría aportado cerca de 350 mil dólares para la conformación de un equipo de comunicación que tiene como objetivo llevar adelante una guerra mediática contra los gobiernos de Colombia y México. La semana pasada, Página/12 difundió una serie de audios publicados por el Diario Red de España y el portal Hondurasgate, que datan del 30 de enero de este año. En los archivos, Juan Orlando Hernández (JOH, en su país), dialoga con el actual mandatario hondureño Nasry Asfura y su vicepresidenta, María Antonieta Mejía acerca de la la conformación de un equipo de comunicación que tiene como objetivo llevar adelante una guerra mediática contra los gobiernos de Gustavo Petro en Colombia y Claudia Sheinbaum en México.
Para tratar de comprender la angustiante circunstancia que vive la humanidad toda, hay que retroceder algunas décadas nomás. Corrían los fines de la década de los sesenta y el sistema capitalista enfrentaba una doble crisis que parecía anunciar su propio colapso, cuando las tasas de beneficio se derrumbaban y las calles de Occidente hervían con fervor revolucionario de las luchas obreras, que no se visualizaban desde hace años. En nuestro país tuvo su máximo exponente con el fenómeno del Cordobazo, que a propósito el próximo 29/05/2026 se cumplirán 57 años, que marcó un antes y un después en la reconfiguración del escenario político.
En medio de una escalada que amenaza con desbordar Medio Oriente, la irrupción silenciosa de Corea del Norte y el respaldo estratégico de Rusia alteran el tablero geopolítico y ponen en jaque la supremacía militar de EE. UU. e Israel. Entre misiles hipersónicos, disputas energéticas y tensiones globales, el conflicto se reconfigura con actores y objetivos que exceden la narrativa dominante.
En un escenario internacional cada vez más tensionado, los límites entre la guerra convencional y los crímenes de guerras son cada vez más difusos entre las violaciones al derecho internacional y el rol prepotente de las potencias globales. A partir de antecedentes históricos, marcos jurídicos y hechos recientes, una mirada crítica sobre la legalidad de los conflictos armados y las consecuencias humanas de decisiones políticas que, lejos de garantizar la paz, profundizan la violencia a escala global.
En medio de una ceremonia de Estado en la Casa Blanca, Donald Trump se salió del guion para abordar las especulaciones sobre el papel de su vicepresidente, JD Vance, en la consecución de un acuerdo para poner fin a la guerra con Irán. Medio en serio, medio en broma, expresó: “Si no sucede, le echaré la culpa a JD Vance. Si sucede —siguió diciendo, como quien reparte cartas de póquer, donde siempre tiene un as bajo la manga—, me atribuiré todo el mérito”.
El mundo casi había perdido la costumbre de mostrar a políticos destacados llamar a las cosas por su nombre, nos habíamos acostumbrados a discursos lavados que intentaban quedar bien con Dios y el Diablo, esa inercia nos trajo hasta aquí. Observando a un genocida como Benjamin Netanyahu asesinando a decenas de miles de niños y ancianos en Gaza; al yanqui patotero anunciando que hará desaparecer a una de las civilizaciones más antiguas del planeta o a un desquiciado gobernando nuestro país que, para endulzar el oído del genocida israelí, se animó a sostener que "no podemos convivir con quienes nos quieren matar". ¿Comenzamos a dar vuelta esta página de locos que nos está tocando vivir?. Una bocanada de aire fresco pareció salir de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia que tuvo lugar en Barcelona y de la que participaron los principales líderes progresistas de América Latina, hablamos de Lula (Brasil), de Petro (Colombia) y de México, Sheinbaum, cuyo discurso conmueve por su valentía. Sus dichos no intentaron edulcorar, fueron crudos: “La derecha es el odio. La derecha es la discriminación, la derecha es el clasismo, el racismo, la derecha es la represión”, así se presentó y así continuó....
Haciendo un análisis antropológico, centrado en el accionar de Donald Trump, Netanyahu y Javier Milei, que aprueban la destrucción de una cultura milenaria como la de la República Islámica de Irán, regresándola a la "Edad de Piedra", revela que no tienen la más mínima idea de la evolución de la historia humana. Y entonces uno se pregunta si la evolución social puede ser analizada a la misma luz, sobre todo teniendo en cuenta que no solo en la Argentina, sino en otros países como los EE.UU. e Israel, los gobiernos realizan experiencias que contradicen la evolución del género humano. Cada uno de esos países y sus políticos, que representan los intereses de las clases capitalistas, lejos de negarlos, se vanaglorian de sus contenidos reaccionarios y cuasi fascistas hacia los pueblos del mundo.