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Calle Las Heras: un anuncio que no se concreta en medio de una crisis que no da tregua

Al mismo tiempo en que se pausa el proyecto de alargar la peatonal por calle Entre Ríos por rechazo de los comerciantes del centro, otra iniciativa que fue anunciada a fines del año pasado para otro sector comercial tradicional de la ciudad, hasta ahora no se concretado. El 10 de diciembre del año pasado, el intendente Francisco Azcué encabezó la presentación del proyecto de ordenanza que establece la creación del “Centro Comercial a Cielo Abierto Concordia”. Más de tres meses más tarde, el convenio con las entidades mencionadas aún no se ha firmado. Adrián Lampazzi, presidente del CCISC, anticipó ayer a DIARIOJUNIO que seguramente se rubricará la semana próxima. Por ahora, en avenida Las Heras, la única obra se realizó hace 10 años y los comerciantes mencionan que le falta mantenimiento, más higiene, mejor iluminación y mayor seguridad. En una cuadra de calle Las Heras, hace menos de un año que se inauguró una hilera de focos que cruza de vereda a vereda. Pero sin ningún financiamiento extra: los comerciantes debieron comprar todo, incluyendo lámparas y cables, y tramitar durante un año la habilitación municipal. En realidad, pocos están pendientes de la realización del anuncio; todos están enfocados en sobrevivir a la crisis económica y a los cambios en los hábitos de consumo.

Por: Guillermo Coduri

1 abril, 2026

7:42 am

El convenio que se debe firmar incluye a la Municipalidad de Concordia, al Centro de Comercio, Industria y Servicios de Concordia (CCISC), a la Asociación Amigos de la Peatonal y a CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa). Entrevistado hace dos semanas, Lampazzi valoró mucho la participación de CAME ya que cuentan con experiencia en esas iniciativas y saben qué funciona y qué no. “No es lo mismo un centro comercial a cielo abierto en Capital Federal, que hay muchos, que en Rosario, que en Concordia, La Banda (Santiago del Estero) o Paraná”, señala. El proyecto abarca al centro de la ciudad, donde se encuentra la peatonal, y el tramo de calle Las Heras, entre San Luis y Humberto Primo, “constituyendo un corredor estratégico, con alto tránsito peatonal, moderno, sustentable y amigable con el entorno urbano”.

Lampazzi explica que no se trata solo de realizar una obra pública. Incluye cuestiones como cambio de la comercialización y un trabajo en conjunto entre todos los comerciantes respecto a horarios y beneficios para los clientes. “Es lo que más valoramos”, indica. Respecto de la obra pública, se prevé la conformación de un órgano que agrupe las opiniones de los comerciantes respecto de qué mejoras son las más beneficiosas.

La última obra pública de importancia se ejecutó en 2016, cuando la gestión del ex intendente Enrique Cresto, con recursos propios, efectuó la construcción de sendas peatonales elevadas, canteros, una vereda en la zona central de la avenida, que incluía parquización, plantación de ejemplares de árboles, iluminación y la reorganización del tránsito.

“La verdad es que quedó muy bien”, dice Lampazzi. Pero, a renglón seguido, remarca que le falta mantenimiento. “Le falta un poco de cariño a ese lugar; le faltan pinturas, reparaciones”, dice. Además de mejorar el aspecto de la avenida, las sendas peatonales producen una disminución de la velocidad de los vehículos. “Antes es una pista de carrera”, recuerda Lampazzi, donde se produjeron varios accidentes. De la misma forma, exhorta a que la municipalidad exija a los frentistas a mantener las veredas en condiciones.

Sin embargo, las obras se centraron en avenida Las Heras. En las cuadras previas no hubo intervención alguna. Lampazzi sostiene que las veredas de calle Las Heras son altas y falta iluminación.

Una ventaja en calle Las Heras es que no hay estacionamiento medido. Los comerciantes ruegan que al municipio no se les ocurra extenderlo a esa zona. Cuando comience a funcionar el nuevo sistema en el centro, la hora pasará de costar $100 a una suma que ronda entre $450 y $560. “Obviamente que no son alicientes”, indica. No obstante, Lampazzi dice que en estos días, en que no funciona el sistema, lo que suele suceder es que los propios comerciantes, sus empleados o las personas que trabajan en la administración pública dejan sus vehículos durante toda la mañana y toda la tarde. Por ello, bloquean el estacionamiento y los clientes deben dejar más lejos sus autos. “Si vas al centro y estás 40 minutos para buscar estacionamiento, no está bueno. Son las dos caras de la misma moneda”, indica.

El centro comercial de Las Heras, a mediodía: pocos autos, calles desiertas y amplios espacios para estacionar, pero pocos compradores.

Más autos pero menos ventas

Andrea es la propietaria de una lencería en calle Las Heras, situada a pocos metros de la intersección con Brown. Consultada por DIARIOJUNIO, la mujer no disimula la difícil situación que atraviesa el comercio debido a la falta de dinero en la calle. “Es un desastre. No se vende nada”, sostiene, resignada. En febrero, indica, algo se movió debido al verano, el calor y la playa, que se traduce en la venta de mallas. Pero en marzo, un mes tradicionalmente flojo porque las familias están atareadas con la compra de los útiles escolares, la venta se derrumba. Estima un 50 % menos que el mismo mes de 2025. Además, la vendedora muestra dos currículums que le traen ayer. “Es lo único que circula. Dos el mismo día”, indica, dejando en claro la necesidad de encontrar un trabajo que existe entre los jóvenes.

De cualquier manera, Andrea recalca las ventajas que tiene el comercio en esa zona. Por un lado, los clientes pueden venir en auto hasta la puerta del local y no deben dejarlo a cinco, seis o más cuadras de distancia para evitar el pago del estacionamiento medido. La única crítica es la falta de iluminación. “Es muy oscuro de noche”, recalca la mujer.

Teresa tiene un comercio en Las Heras, a pocos pasos de Laprida, desde hace 17 años. La mujer sostiene que la gente viene porque busca precios, a sabiendas de que los alquileres son más baratos. “Pero los alquileres están subiendo, los impuestos suben, sube la luz, sube todo”, indica. Teresa recuerda que el proyecto de modificar la calle fue gestado hace varios años. Incluso, la vendedora sostiene que anteriormente hubo un comerciante que se ofreció a recaudar una contribución voluntaria para ese fin. Otro comerciante atestigua lo mismo y añade que la persona que se ofreció luego cerró el comercio, ubicado en la misma cuadra, entre Laprida y Alvear, y se fue. Del dinero no se supo más.

Esta mañana, Teresa dice que si el planteo del centro comercial a cielo abierto es modificar el ancho de las veredas en los extremos y en la mitad de cuadra —al estilo de la semi-peatonal de Salto (Uruguay)— sería “medio ridículo”. Por un lado, se retrae el movimiento vehicular, uno de los fuertes del paseo. Además, menciona que los colectivos muchas veces, al doblar en Laprida, deben pedir que corran vehículos estacionados en la esquina porque no pueden cruzar. Los automovilistas “paran bien en el semáforo para comprar una factura o para pagar la quiniela”, menciona. Con un deck de cemento, directamente sería imposible.

Iluminación a pulmón

Antonella es propietaria de una tienda de ropa en Las Heras y Alvear. El comercio funciona desde hace más de 100 años. Según cuenta, lo comenzaron sus bisabuelos y luego fue parte de la herencia familiar hasta llegar a sus manos, en 2020. La joven sostiene que es muy difícil, para los comerciantes, sostener los alquileres en la zona céntrica sin una fuerte cartera de clientes. “Son alquileres de más de $1 millón”, ejemplifica. En el rubro indumentaria, las ventas se estancan. Los clientes aún buscan ropa escolar, pantalones tipo cargo o bombachas de campo. “Se vende por necesidad”, manifiesta. En cambio, optan por postergar el poder “darse un gusto” con la ropa. “Las ventas bajan, a lo que venían años anteriores”. Por ende, muchos comerciantes optan por irse a Las Heras, donde los alquileres son más razonables. “O si no, venden desde la casa, por redes. Eso vende un montón. Y es lo que se usa”.

La propietaria del comercio sostiene que, antes de la crisis actual, muchas personas dejaron de ir al centro para no pagar estacionamiento medido, o no conseguían dónde abonarlo, o debido a que la gente mayor no entendía cómo funcionan las aplicaciones en los celulares. Y comenzaron a frecuentar Las Heras. Ahora, directamente, son personas que van a buscar mejor precio.

En Las Heras, entre Laprida y Alvear, hay una iluminación colgante, tipo “guirnalda”. Antonella explica que los costos de los cables, los portafocos y las bombitas fueron abonados por los vecinos a un comercio del rubro ubicado en esa cuadra. “De noche, se ve espectacular. Cuando venís por Las Heras, se ve en la bajada. Y cuando venís desde el otro lado, se ve hermoso”, dice. No obstante, recuerda que para la habilitación tardaron un montón de tiempo.

Para concretarla, además de hacerse cargo de los costos, otros comerciantes de la misma cuadra aseguran que estuvieron un año dando vueltas para conseguir la habilitación municipal; que el personal de Electrotecnia solo venía una hora por día, de 19 a 20, con una grúa para ir colocando los cables; que fue, en parte, defectuosa ya que quedaron focos colgados o mal instalados; que el municipio pretendía que el consumo sea costeado por los mismos comerciantes mediante la instalación de un medidor comunitario, etc. Teniendo en cuenta ese antecedente, surgen dudas respecto de la posible extensión de la iluminación colgante hasta calle Entre Ríos como parte del proyecto del mercado a cielo abierto. “Estaría hermoso que se pueda hacer y también por la avenida”, dice Antonella.

Por último, admite que a la avenida le falta luz. Las motos circulan a toda hora y la cercanía de algunos barrios conflictivos en las cercanías no es la mejor combinación para esperar el colectivo a última hora. “De noche muere. Es una pena con el tema de los robos. La policía pasa, pero no hay un policía acá, en la esquina. Acá hay una parada de colectivos. El ladrón pasa y, cuando ve una oportunidad, aprovecha”, sostiene la joven.

La iluminación de una cuadra de calle Las Heras resalta entre tantas otras mucho más oscuras.

Falta de promoción de la zona

Eugenia es propietaria de “Casa Rubén”, una librería ubicada en la avenida hace 56 años. La mujer recuerda que la construcción de isletas en el medio de la avenida ayudó a evitar que circulen autos a velocidades excesivas. “El peatón usa mucho las sendas peatonales”, indica. No obstante, algunas están hundidas o descalzadas.

A su vez, la mujer menciona que los comerciantes colocan bolsas de residuos en los canteros centrales, pero pasa un perro o alguna persona que revuelve basura, las rompe y los desperdicios quedan días enteros desparramados, acumulando mal olor en una zona comercial. “A veces los frentistas vamos limpiando, pero no queremos que nos toque siempre a nosotros estar limpiando eso”, admite.

Por otra parte, Eugenia sostiene que el municipio no hace ninguna promoción de la zona. “Siempre se hace del centro”, admite. En ese sentido, indica que cuando vienen turistas uruguayos, van al centro sin excepción. A su vez, la mujer recuerda que, hace algunos años, el municipio, junto a varios comercios de la ciudad, presentó la canasta escolar. No obstante, la iniciativa cayó en desuso: la última que se presentó fue en 2023.

Sin embargo, a renglón seguido, Eugenia reconoce que, a veces, a los mismos comerciantes les cuesta ponerse de acuerdo para fomentar la zona. Lampazzi admite que el proyecto de mercado a cielo abierto apunta justamente a trabajar en conjunto, que no es poca cosa. “Más para los comerciantes, que siempre vemos a los colegas como una competencia y no como un colega”. La propietaria de la librería recientemente, acordó con otros dos comercios del rubro, ubicados en esa zona, entregar bonos con un monto de regalo —destinado a artículos escolares— para comprar en las otras tiendas y viceversa. “Fue una prueba piloto”.

¿Qué le falta al paseo comercial? Eugenia se reconoce como consumidora de la zona. “La verdad es que se consigue de todo”, indica. Sin embargo, advierte que en el rubro comestibles solo hay drugstores: falta un supermercado que atraiga clientes. El otro déficit es la seguridad. Eugenia recuerda que hay policías recorriendo a pie la avenida a la siesta y al anochecer. Antes había una garita entre Perú y Concejal Veiga, sobre la mano que se dirige hacia el este. Luego la sacaron. “Mi vieja llevaba una planilla y cobraba algo mínimo para el mantenimiento de la moto, la nafta y la indumentaria del policía que recorría de punta a punta. Pero cuesta: no todos aportaban”, menciona.

Carteles de obras en la avenida, detrás de una zanja sin reparar: los vecinos piden mejorar los pasos peatonales.

Adaptarse o desaparecer

La situación del sector comercial dista de ser buena. A la crisis se le suman los cambios de los hábitos de consumo. Eugenia indica que a su comercio ingresan los clientes con la página abierta de Mercado Libre y la foto del producto que buscan. A su vez, Lampazzi dice que en las empresas de encomiendas se pueden encontrar filas de personas retirando paquetes y vehículos entrando y saliendo todo el tiempo. No todos buscan precios; algunos lo hacen por comodidad. “Los jóvenes, las generaciones que se están incorporando al consumo, vienen con el celular prácticamente desde que nacen. Es parte de su vida”, indica. Incluso, hasta los mismos comerciantes que se ven afectados por el envío de paquetería a domicilio piden que les envíen a sus propios comercios sus compras. Hay supermercados que, incluso, cuentan con sectores específicos destinados a los paquetes que les traen a los empleados.

“No hay que enojarse con nadie. Es el cambio que hay”, indica el presidente del CCISC. Más adelante, remarca que contra los adelantos tecnológicos no existen recargos, impuestos, multas, cierre de fronteras, nada. “Hay que adaptarse y ser parte del sistema. Hay que entenderlos porque, si no lo entendemos, estamos destinados a desaparecer”.

Mientras el proyecto sigue sin concretarse, en Las Heras los comerciantes sostienen la actividad como pueden, entre costos crecientes, iniciativas aisladas y una crisis que no espera.

Avenida Las Heras y Alvear: la única intervención del municipio con la construcción de canteros fue hace 10 años y se extiende hasta Humberto Primo.

2 comentarios

  • Del Estado municipal, solamente esperen el cobro de la tasa comercial, la tasa gral inmobiliaria y nada más. Se tienen que unir los comerciantes y mejorar ustedes el espacio. Veredas rotas, suciedad, paredes y frentes destruidos y despintados, no hay árboles, salvo unas palmeras que dificultan la visión (ni una palmera saben ubicar bien). Es un hermoso paseo comercial Calle Las Heras.

  • Autitos chocadores

    A ver si entendí bien, ¿los comerciantes piden espacio para los autos, no para los clientes? porque con la crotera que hay cada vez menos vamos a andar en auto y otra cosa importante, la visual desde el auto es cuasi nula (no se debería estar viendo una vidriera, se debería prestar atención al transito), la mejor visual es caminando. Si, el producto me gusto voy en lo que fuese, el auto no es impedimento.
    Personalmente veo que calle las heras desde entre rios hasta alvear no tiene árboles, iluminación acorde (basta de las guirnaldas bizarras) y veredas en estado…. no tengo un peso, menos ganas de ir a comprar, gana la compra web.

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