Hubo un informe de TV que encendió todas las alarmas. El informe hablaba de irregularidades administrativas sospechosas en Santa Fe, ya que $4.000 millones de pesos destinados a combatir el consumo problemático (drogas) habrían sido desviados desde la APRECOD hacia organizaciones evangélicas sin antecedentes y alineadas políticamente con el gobernador Maximiliano Pullaro y con el presidente Milei. El entramado involucra a asociaciones creadas hace meses, convenios millonarios sin controles y vínculos directos con el partido UNO, el brazo evangélico del oficialismo provincial. Esto pasa en varias provincias donde la ayuda social es entregada a la gestión privada evangélica (?), en muchos casos una modalidad de notable eficacia de la “batalla cultural” que ya planteó Margaret Thatcher en los años 80.
En la apertura de ese informe de TV, el famoso periodista de EE.UU. Tucker Carlson pregunta: “¿Exige el catecismo cristiano lealtad a Benjamín Netanyahu?”. Al parecer sí, como aprendió Carrie Prejean Boller, quien viene defendiendo la verdad con valentía desde 2009. Casi 20 años después, aquí está la misma mujer, aún firme. No está dispuesta a comprometer sus creencias cristianas, aunque sea por designación del mismísimo Donald Trump. Esa es la batalla cultural que se está librando en el cristianismo.
Volviendo al informe encabezado por Luciana Geuna, dejó una estela de preguntas que el gobierno santafesino todavía no se anima a contestar. Según la investigación, $4.000 millones de pesos salieron de la Agencia Provincial de Prevención del Consumo de Drogas (APRECOD) hacia organizaciones evangélicas vinculadas al espacio político que sostiene a Pullaro. Lo más llamativo es que muchas de esas entidades fueron creadas entre febrero y marzo de 2025, es decir, hace apenas menos de un año. Y aun así obtuvieron montos millonarios por medio de convenios directos firmados sin los controles administrativos básicos que exige la ley provincial.
El caso más escandaloso es el de Rockas Vivas, una asociación civil que nació en marzo de este año y que, según la documentación revelada, recibió más de $900 millones. Su presidenta, Laura Ruth Callejas, mantiene lazos directos con el partido evangélico UNO, estructura política que integra la coalición del oficialismo santafesino. El informe expone la centralidad del pastor y dirigente político Walter Ghione, referente de UNO, aliado tanto de Pullaro como de Milei, en la distribución de los fondos. Según la denuncia, el esquema de convenios habría concentrado recursos públicos en manos de este armado político-religioso, desviando dinero originalmente destinado a campañas de prevención del consumo problemático.
Para completar el cuadro, en redes sociales volvió a circular material documental sobre asignaciones previas que ya habían generado polémica; entre ellas, $1.000 millones otorgados a una organización vinculada al diputado evangélico Amado “Pajarito” Gutiérrez. El tema explotó nuevamente, pero la reacción se diluyó rápidamente porque se trata de un gobernador aliado al gobierno nacional. Por ahora, Pullaro no dijo una palabra. Y en Santa Fe saben que cuando el silencio es tan prolongado, no es una buena señal.
Mientras tanto, los $4.000 millones que debían fortalecer las políticas públicas contra el consumo problemático siguen envueltos en sombras, y la provincia más golpeada por la violencia narco suma un nuevo capítulo de discrecionalidad y favores políticos, en áreas donde cada peso malgastado o desviado cuesta vidas.
El sionismo también aportó candidatos a la estructura mileísta proveniente de las iglesias evangélicas. Un claro ejemplo fue el desplazamiento de quien había sido su candidato a gobernador en Neuquén, Carlos Eguía, claro destinatario a ocupar una banca en el Congreso, a quien Milei desplazó arbitraria e injustamente por la evangélica Nadia Márquez, hija del pastor Hugo Márquez. El padre de la diputada nacional comanda la Iglesia Bautista, que tiene su sede en Nazaret, Israel, y es un defensor a ultranza, tanto que justifica las atrocidades contra el pueblo palestino.
En ningún país el fundamentalismo religioso debe infiltrar los gobiernos, porque están probadas las influencias sobre sus gobernantes, confundiendo sus intereses.
Fuente: Pájaro Rojo

