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Paysandú: Avanza proyecto para instalar una planta de compostaje industrial próxima a Quebracho
El Ministerio de Ambiente publicó el Informe Ambiental Resumen y ya otorgó la autorización de localización al emprendimiento de Afrecor, asociada a la firma internacional Resiter. La planta procesará residuos industriales de Salto y Paysandú y generará empleo, aunque el informe advierte sobre emisiones, efluentes y la cercanía a “receptores sensibles” dentro de la localidad.

El proyecto para instalar una planta de gestión, tratamiento y valorización de residuos orgánicos mediante procesos de compostaje industrial avanza a pocos kilómetros de Quebracho. En la página oficial del Ministerio de Ambiente se encuentra disponible el Informe Ambiental Resumen (IAR) de la iniciativa, cuyo titular es la empresa Afrecor, asociada a la internacional Resiter, especializada en el tratamiento de residuos industriales.
La cartera ambiental ya otorgó la autorización de localización para el emprendimiento, que se prevé instalar en un predio sobre Ruta 3, a unos cinco kilómetros en línea recta del centro de Quebracho.
Según detalla el informe, los residuos que se procesarán provendrán de actividades industriales y productivas de Salto y Paysandú —entre ellas frigoríficos, frutícolas y forestales— así como de la planta de tratamiento de OSE Paysandú. El objetivo es transformar esos desechos orgánicos en compost para su comercialización regional o su entrega gratuita a distintas actividades.
Producción y empleo
De acuerdo con la documentación presentada, el procesamiento permitirá generar entre 50 y 70 camiones mensuales de producto terminado, lo que equivale a unas 9.000 toneladas anuales de compost.
En cuanto al impacto laboral, se prevé la creación de cinco puestos de trabajo directos en la etapa operativa y 21 empleos durante la fase de construcción.
Impactos previstos y zona buffer
El IAR también identifica posibles efectos adversos asociados a la actividad. Entre ellos se mencionan emisiones a la atmósfera y generación de aguas residuales, cuyo control —según la empresa— estará contemplado dentro del plan de operación y monitoreo ambiental.
El documento además señala la existencia de “receptores sensibles” dentro de Quebracho, dado que la planta se ubicará a unos cinco kilómetros del centro urbano. En ese marco, el informe define una “zona buffer” o zona de amortiguación, donde se deberán considerar especialmente los eventuales impactos vinculados a olores, tránsito pesado y emisiones.
La publicación del informe abre ahora el proceso de análisis y eventuales observaciones, en un proyecto que combina valorización de residuos y generación de empleo, pero que también despierta interrogantes por su proximidad a la localidad y los impactos ambientales asociados a su operación.

