Panozzo cuantificó los daños del temporal registrado en la madrugada del 18 de junio pasado. Lo más penoso fue el fallecimiento de una mujer de 66 años identificada como Norma Ríos. “Le cayó un pino arriba”, dijo Panozzo, aclarando que el accidente no se produjo en Osvaldo Magnasco, tal como informó la Policía. Sucedió en el km 2 de la Autovía 14, donde termina el ejido de La Criolla, cuyo intendente es Ariel Stucker.
“Tenemos ocho casas que se volaron enteras: perdieron todo”, dijo. Las casas que se volaron eran de madera. Una era una prefabricada que estaba nueva, sin uso. “Se voló entera”, indicó. Las otras eran casillas de madera que habían sido construidas por sus propietarios. El viento “las partió al medio”.
Actualmente, de las ocho familias damnificadas, aún quedan dos alojadas en dependencias municipales. Una en el SUM (Salón de Usos Múltiples) y otra en el jardín maternal infantil. Las otras se fueron a casas de parientes o conocidos.
Además, 35 viviendas de material perdieron el techo de chapas en forma parcial o total. “Había una que estaba con el ventilador de techo, se lo llevó 100 metros”, remarcó. Panozzo sostuvo que las familias habitaban terrenos que fueron donados por el municipio y levantaron una vivienda “con mucho esfuerzo”. Actualmente, están recubiertas por silobolsas.
Hay muchas familias cuyas pertenencias quedaron a la intemperie. Perdieron muebles como roperos o camas, colchones, electrodomésticos. “Hay gente que ‘disparaba’ para afuera para salvar la tele porque se les voló el techo, pero perdieron todo”, mencionó.
Pero, además, el temporal abatió un galpón de 4 metros de alto. Un container de los Bomberos Voluntarios, que era utilizado como centro de logística, fue arrojado a una distancia de 20 metros.
A la escuela primaria N° 64 “Juan Bautista Alberdi”, a la que acuden más de 200 alumnos, se le voló el 50 % del tejado. “Hicieron un relevamiento y les dijeron que hay peligro de derrumbe”, remarcó el secretario de Gobierno. Y aclaró que solo el gobierno provincial puede hacerse cargo de esa tarea, ya que el municipio no tiene fondos suficientes. “Hoy estamos administrando sueldos”, remarcó.

Panozzo lamentó la ausencia del gobierno de la provincia. “No tenemos ayuda de nadie”, dijo. “Yo ayer hablaba con los funcionarios. Lo mismo pasó en Salto (Uruguay) y bajó el Presidente. Acá ni siquiera un diputado”, remarcó.
Hasta el momento, solo llegaron 27 chapas de tres metros y necesitan 400. “Con 27 chapas hacés dos casas”, mencionó. Panozzo dijo que el costo de enviar un camión hasta Paraná cuesta cerca de $ 1.000.000 entre combustibles y personal. “Y me estás dando $ 2.000.000”, indicó en referencia a las 27 chapas. “No se justifica, pero hoy tenemos que agarrar lo que nos den”.
A su vez, sostuvo que también hay un ofrecimiento de un subsidio de $ 200.000 para cinco familias. “Para nosotros es mínimo”, dijo. “Para mí no tomaron dimensión de lo que pasó”. ¿Están esperando que llegue algún funcionario? “Esperar, los estamos esperando desde el domingo, pero, hasta el momento, no vino nadie”.
Por el momento, el municipio recibe ayuda de los mismos vecinos y de los proveedores, que colaboran aportando “cinco chapas, tres chapas y así”.
Asimismo, sostuvo que el nivel de destrucción de los viveros de la zona varía entre el 50 y el 100 %. Hay aserraderos e impregnadoras a las que se les voló el techo entero. “Se les cayó arriba de los camiones, de las máquinas que tenían adentro. Fue un desastre”. Panozzo sostuvo que dialogó con la gente de más edad que vive en La Criolla. Nunca pasó algo así.
Viveros devastados
Cristian Huber es ingeniero agrónomo. Junto a Mariano, su hermano, y sus padres, es propietario del Vivero San Felipe, ubicado en Colonia San Bonifacio, a pocos kilómetros de la localidad de La Criolla. Produce plantas cítricas. Se trata de un emprendimiento familiar que viene de su tatarabuelo Felipe Huber, de la época en que se fundó la colonia. “Nuestros tatarabuelos producían viveros a campo. Nosotros mantuvimos la tradición hasta que por cambios en el sistema productivo se produce bajo cubierta”.
Aún no se sabe con certeza la clasificar del fenómeno que sucedió el sábado a la madrugada. La única certeza es que fue una ráfaga de viento fuerte que azotó con inusual dureza, en línea recta, desde la curva del arroyo El Duraznal, cerca de Los Charrúas, hasta Salto. “Iba subiendo y bajando y se ve que, cuando bajaba destruia todo a su paso”.
Los accesos por los diferentes caminos rurales que conducían al vivero se encontraban obstaculizados por árboles, postes caídos, cables electricos. Los vecinos y personal municipal de La Criolla trabajaron arduamente para que se pueda transitas.
En el vivero cuenta con 25 invernáculos, con estructura de madera, de estos la mitad fueron destruidos en su totalidad. “Los tiró al suelo”, graficó. Al resto, se le voló el polietileno que es usado como techo. “No los volteó, pero rompió todo el techo”. Además, sostuvo que, al menos, la vivienda familiar y los galpones no sufrieron daños.
Además, el viento arrancó de raíz o quebró los árboles que estaban plantados en todo el terreno. Las cortinas se mantienen desde la época en que los viveros se hacían a campo para protección. “Los ha quebrado a todos”, dijo Huber destacó que tuvieron suerte, ya que las ramas y los troncos cayeron por todo el terreno, pero no encima de la maquinaria que utilizan. Huber va a cumplir 50 años y dijo que nunca vio algo semejante respecto de la forma en que quedaron los árboles. “Se puede observar que los arboles fueron retorcidos y arracados a la mitad”.
De inmediato, comenzaron a limpiar los viveros, quitando los restos de ramas. Luego comenzaron a pulverizar con imidacloprid, un insecticida altamente eficaz contra insectos chupadores (pulgones, mosca blanca, cochinillas). En el caso específico de la zona, es utilizado para evitar la chicharrita, el vector del HLB. “Se le puede aplicar la imidacloprid para protegerlo, mantenerlo curado y después vamos a poner la malla antihelada para taparlo, de esta manera ganamos tiempo hasta que reparemos los invernaderos”, expresó.
No obstante, el ingeniero agrónomo destacó que los monitoreadores de HLB que vienen tres veces al año a monitorear, no han detectado en el predio donde se encuentra el vivero la Diaphorina citri, un pequeño insecto de la familia Liviidae que actúa como el principal vector de la bacteria causante del HLB (Huanglongbing), la enfermedad más destructiva de los cítricos en el mundo.

Huber destacó la ayuda que recibieron el lunes pasado de 25 personas, entre colegas viveristas y amigos para quitar las estructuras de madera y polietileno que quedaron sobre el cultuvo los cuales podrían generar daños si no se los extraía rápidamente. Ya van techando 5 invernaderos de los 15. “Somos unos de los viveros que más hemos sufrido destrozo”, indicó.
Pero, para reconstruir los invernaderos, se necesita una inversión urgente. En números concretos, necesitan 50 rollos de polietileno que cuestan $ 600.000 cada uno. Además, requieren madera para las estructuras. No obstante, con recursos propios, ya han podido obtener el 50 % de los rollos que necesitan. Huber admitió que pudieron comprar “lo que hay en el mercado”. Y con la madera sucedió lo mismo, ya que los aserraderos se las proporcionaron.
Los viveristas hasta el momento no recibieron ayuda desde la provincia. Solo se ha hecho un relevamiento donde les otorgaron un link para anotarse, pero en concreto no hay nada hasta el momento. Huber dijo que tiene entendido que mañana estaría llegando gente desde la Provincia a recorrer la zona.
El viverista dijo que ni siquiera se les ha dado una respuesta rápida a las personas que fueron damnificadas. “Creo que, en principio, la prioridad son las familias, la gente que ha perdido el techo”, admitió. Destacó el caso de la empresa Enersa, que “desde el minuto cero comenzaron con las tareas de reparación, y si se demoran no es porque no están trabajando, es porque el desastre es terrible”.
Huber dijo que las personas saben que los destrozos no se solucionan de forma fácil ni mágicamente. Pero dijo que si al otro día del siniestro alguna autoridad del gobierno provincial se hubiera acercado y ocupado: «nos sentiríamos acompañado en este difícil momento que nos toca atravesar como productores».
Por último, dijo que es preocupante porque no cree que sea el único fenómeno climático que vaya a suceder debido al Súper Niño. Huber mencionó la ola de frío polar extremo y grandes nevadas que se vive en el sur del país. “Creo que eso tampoco es normal”, dijo.



3 comentarios
NachoJP
Cuando la naturaleza nos da un sopapo, se revela la presencia y capacidad de acción de los gobernantes. En este caso: los Frigerio, los Troncoso, los Cresto, los Cozzi, los Laner. Todos ellos (y la lista sigue) miran para un costado mientras el pueblo sufre.
Polito
Che pero allí en La Criolla, son en mayoría Radicales Macrista y con Peluca. Totalmente Anti Peronistas, y con Odio. Votaron a Macri, a Miley, en contra de los Peronistas, y ahora se quejan porque el Estado No Figura. Porque no RAZONAN, un poquito, quienes gobiernan para los Argentinos, y quienes para ellos y las Mafias Internacionales, y Entregando nuestros Recursos Naturales. Tan necios son.
Spinelli
Pero cómo..? Tampoco se comunicaron De Angelis o Etchevehere, y que les presten sus flamantes Hilux para acarrear las cosas? APRENDAN A VOTAR