Vereda dijo que los despidos añaden más incertidumbre a las familias que quedaron fuera de la empresa –a quienes se les adeuda tres meses y el medio aguinaldo—ya que no saben si van a percibir la indemnización.
Los despidos afectaron a los afiliados del Sindicato de la Alimentación, no a los de la Carne. Ayer se llevó a cabo una asamblea entre los afiliados de la Carne donde se analizó que es lo que puede llegar a venir en cuanto a lo legal. La esperanza siempre se mantiene respecto de que pueda reabrir la empresa pero trascurren los meses sin novedades. “La desesperación es cada vez más grande”, indicó.
Vereda dijo que deben contener a los trabajadores en medio de una situación de angustia y ansiedad muy grandes. “Falleció uno de los compañeros de Alimentación cuando recibió el telegrama”, indicó. “Es todo muy caótico, la gente está muy enojada y las asambleas son muy difíciles”, explicó. El gremialista dijo que deben poner la cara pero a quienes les corresponde esa tarea es al grupo empresario que “no ha aparecido”.
El sindicalista sostuvo que los despidos eran una posibilidad muy fuerte para achicar el pasivo. Si la empresa entra en concurso de acreedores, los trabajadores percibirán sus indemnizaciones cuando el concurso termine. “Las empresas, cuando tienen un problema, lamentablemente el que termina pagando es el trabajador”, indico.
Las empresas con problemas financieros buscan reducir el número de trabajadores de manera anticipada, la empresa disminuye drásticamente su pasivo laboral y los montos globales a afrontar por indemnizaciones futuras, o bien «aligera» la estructura de costos para hacerla más atractiva a un potencial comprador o inversor antes de reabrir o reestructurar. En el sindicato saben que, con la deuda que tiene, seguramente va a vender algunos activos. “Acá en Granja La China fue donde arrancó Tres Arroyos y ojalá respeten por lo menos eso y arranquen acá”.
El sindicato espera noticias acerca del futuro de la planta La China. La esperanza se mantiene en que se llame a concurso y comience a trabajar. “Cuando reinicie las tareas, debe cumplir con todos los pagos”, dijo Vereda. La deuda con los 900 empleados es de tres meses más el medio aguinaldo. A pesar de todo el tiempo que no trabajó, Vereda destacó que los trabajadores siempre estuvieron a disposición. “La que cerró las puertas fue la empresa”.
Robots vs operarios
¿Hay posibilidades de que los restantes frigoríficos de la ciudad absorban los 255 empleados que quedaron fuera? Vereda dijo que era “imposible”. No solo no hay demanda sino que probablemente en el futuro suceda algo similar debido al avance de la tecnología. “La mayoría de los frigoríficos van cambiando a los trabajadores por máquinas. Hacen mucho más cantidad de pollos con menos gente. Esa es la realidad, lo que se está viviendo y lo que se viene”, anticipó.
Vereda mencionó el caso del grupo Motta, cuya planta está ubicada en Estación General Racedo (Departamento Diamante), a unos 40 kilómetros al sur de Paraná. “Tienen un frigorífico de ultima generación que, con un 10 % de la gente, hacen el mismo trabajo”. Tienen equipos automáticos para el colgado, aturdido, eviscerado, trozado y enfriamiento de aves.

Un rol más decisivo
Garay recordó que Frigerio había mantenido días antes una reunión con el presidente del directorio de la empresa, Joaquín De Grazia. Sin embargo, a 48 o 72 horas más tarde, comenzaron a llegar los telegramas de despido. Garay sostuvo que les gustaría saber de parte del mandatario que charlaron en esa reunión con el empresario y a qué acuerdo arribaron.
Más adelante, Garay sostuvo que la Provincia tendría que haber jugado otro rol más decisivo. “Poniéndose al frente de la resolución del conflicto como antiguamente lo hacían los gobernadores”, dijo. Garay trajo a colación el recuerdo del ex gobernador Jorge Busti. “Había un conflicto de esas características y se ponía al frente buscándole una solución”.
Como alternativa, sostuvo que la presencia del BERSA (Banco Entre Ríos SA) como agente financiero de la provincia podría haber derivado en la gestión de una ayuda financiera para sostener las fuentes laborales en La Histórica. “No se hizo”.
Casi $ 1.000 millones menos en la ciudad
El gobierno de la provincia remarcó que el inconveniente de GTA es a nivel nacional ya que las ocho plantas avícolas en otras provincias y una en Montevideo atraviesan situaciones difíciles. Garay recordó que el conflicto arrancó mas tras en el tiempo. El edil situó su génesis en la sanción de la Ley bases en junio de 2024. “Ahí empieza un concurso preventivo que se prolonga con despidos y achiques. El año pasado la discusión era dejar de pagar unos convenios pero mantener las fuentes laborales. Tuvo una resolución positiva por el mantenimiento de las fuentes de trabajo pero llegamos a este año donde todo se agravó; no hubo ni pago de convenios y tampoco el sostenimiento de la fuente laboral”, remarcó.
Garay sostuvo que la situación es “muy triste” y “pega muy fuerte” desde el punto de vista de la preservación de la fuente laboral y de la economía de la ciudad. “Estos son los primeros despidos fuertes”, dijo. No obstante, es el último eslabón de una cadena de infortunios ya que más de 900 empleados ya no perciben sus sueldos desde abril pasado. “Sumado a todos los que trabajan de manera directa o indirecta en la cadena avícola de Granja Tres Arroyos que está totalmente paralizada”, dijo.
Garay dijo que tanto la Nación como la Provincia tiene herramientas y responsabilidades y deben involucrarse más activamente debido a que el impacto en la cuarta ciudad más poblada de Entre Ríos. “Es preocupante”.
En ese sentido, Garay destacó que se trata de familias que tenían ingresos mensuales de entre $ 1 millón y $ 1,5 millón. Basta multiplicar esa cifra por 900 para tomar dimensión del impacto económico negativo en la ciudad. Y mencionó que los empleos industriales remunerados progresivamente son reemplazados por comercios de cercanía. “En una cuadra donde había un kiosco ahora hay dos, donde había una despensa ahora hay tres y en una manzana donde antes había una pollería ahora hay cuatro pero el circulante es el mismo o menos”, puntualizó.
Un paliativo temporal
A sabiendas de que los reclamos se dirigen al municipio de Concepción del Uruguay, mencionó que el intendente José Lauritto aprobó la entrega de cuatro entregas semanales de módulos de mercadería por un monto de $ 72 millones. “Pero eso es un paliativo, aquí lo que se pretende es la preservación de la fuente laboral”, explicó. A su vez, destacó que siempre acompañaron a los trabajadores, a los representantes gremiales con la CGT nacional y con los empresarios esperando una solución “que nunca llega”.
Respecto de la posibilidad de que la ayuda se mantenga, el edil dijo que los recursos del municipio son limitados y no puede extender esos beneficios de manera permanente. “No tiene capacidad para resolver estos conflictos”. Garay dijo que el municipio puede acompañar las gestiones que se hagan desde la Provincia y desde la Nación que acercasen un crédito o un intermediario que apunten a sacar adelante la empresa.
No obstante, Vereda dijo que están analizando en el municipio retomar los bolsones. De la misma forma, remarcó que están en tratativas para que la Provincia envíe más módulos alimentarios. “La verdad es que la gente lo necesita”. En cuanto a los subsidios de $ 200.000, mencionó que solo lo percibieron cerca de 90 empleados y que «llega en cuentagotas”.


1 comentario
Luis
Para creer todo de parte de un EMPRESARIO que le importo un choto todo, es que paguen lo que debe y a los que despidio que le abone todo!!,ahi arrancara la historia!si paga todo,se debwra sabrr de donde salio y se le termina la historia,le caen todos sus acreedores…