Se abre en una pestaña nueva

12 octubre, 2026

Mercados
Cargando cotizaciones…

Director Claudio Gastaldi

Cargando clima...

Cargando clima...

Ir al archivo

Opinión

12 octubre, 2026

Colón y el Che: dos viajeros, dos maneras de descubrir América

Colón y el Che Guevara representan dos formas opuestas de recorrer y descubrir América: uno, sometiendo pueblos para apropiarse de sus riquezas; el otro, entregando su vida a la lucha contra la opresión. En tiempos en que se pretende borrar al Che de los espacios públicos, aquella vieja disyuntiva entre Patria y Colonia vuelve a mostrar toda su vigencia.

Por Sergio Brodsky

2:45 pm h
colón y el che

Octubre es prolífico en rememoraciones. El 8 se conmemora el asesinato del Che Guevara. El 12, la conquista de América, para decirlo con un eufemismo menos gravoso que «descubrimiento». En efecto, que Colón descubrió América es una idea que nos han introducido en la escuela de un modo tan reflejo que su asociación es inevitable. No otra cosa es la función de la escuela, o de una escuela, un tipo de escuela: que nos quede grabado para siempre que Colón descubrió América, es decir, dio nacimiento a algo que no existía antes de su gesto. Otra escuela puede cuestionarlo.

A Colón no le importaba el hombre, sino el oro. Para conseguirlo e inaugurar la modernidad capitalista, sometió a los salvajes, los esclavizó, los robó, los violó, asesinó y saqueó sus riquezas. Produjo un genocidio que se extendió por siglos y que luego comprendió —cuando ya los indios estaban agotados— su reemplazo por la esclavización de africanos, traídos como animales para cumplir la tarea de explotación necesaria para extraer la riqueza que se llevaron a Europa. Acumulación originaria del capital (inhumano desde entonces), que chorreaba sangre. En esa confusión cayó hasta el bueno de fray Bartolomé de las Casas.

Ese exterminio se hizo en nombre de la civilización y la Santa Fe Católica. Ni los indios ni los negros eran seres humanos.

Ernesto Guevara de la Serna, mundialmente conocido como el Che, también fue un viajero. Hizo dos viajes por América. El primero, en motocicleta, fue épico y le permitió conocer las injusticias a las que estaban sometidas las mayorías, bajo condiciones de explotación laboral, por el sistema capitalista que se había iniciado con la conquista. Cinco siglos igual.

En el segundo viaje conoció a Fidel y emprendió, de allí en más, la empresa de liberar a Latinoamérica del yugo del imperio. El Che quería al hombre, no al oro. El hombre nuevo.

Colón y el Che descubren otros casi opuestos. El primero funda un Otro a quien dominar; el segundo, un Otro a quien liberar. Se parecen, en su ética, a dos grandes viajeros de la literatura. El primer gesto de Robinson Crusoe es reducir a Viernes a su servidumbre, imponerle el nombre, el idioma y la religión. Borrarlo como sujeto.

El Che es el Quijote del siglo XX. El mismo revolucionario era consciente de eso: su lucha inclaudicable tenía por objeto curar las injusticias del mundo. Y superó con creces a su maestro porque, a pesar de que las transformaciones y revoluciones eran bien reales, no recuperó la cordura siquiera cuando iba a recibir, de frente, como un hombre, las más ignominiosas balas del Imperio.

Cada uno de estos personajes históricos ha sido homenajeado de distintos modos. Colón, se ha dicho, como descubridor de un nuevo mundo. El Che reapareció multiplicado en remeras, banderas, poesías y canciones, pero, sobre todo, como un ideal de lucha revolucionaria.

Colón tiene calles, paseos, teatros. El Che también, aunque en Rosario, su lugar de nacimiento, haya por estos momentos unos concejales que quieren cambiar el nombre de plazas, estatuas y viaducto. Es gracioso que sean concejales de La Libertad Avanza y que aduzcan la necesidad de nombres que no estén asociados a la violencia y que unan a los argentinos. Por eso proponen el nombre de Messi.

Nada menos que los seguidores de un presidente de niveles de violencia inusitada y proclive a dividir, estigmatizar y perseguir a quienes no piensan como él. Sería gracioso, pero no lo es: es triste. Es triste porque no hay inocencia en sus planteos. Porque están consustanciados con la Colonia, con la entrega de la Patria. Es raro que no hayan propuesto a Colón para reemplazar al Che.

Cada vez es más transparente ese designio; entonces, el nombre de Che Guevara los incomoda. Les molesta que denuncie, siempre, inmortal, a los que entregan nuestras riquezas al Imperio. Tienen la desfachatez de argumentar la violencia para desestimar al Che, como si las grandes revoluciones de nuestra América se hubieran hecho con buenos modales. No podría honrarse a San Martín, a Belgrano, a Bolívar.

Rosario es una muestra de esa dicotomía que refleja el dilema de nuestra hora, que sigue, aunque parezca anacrónica —qué va a ser—, más vigente que nunca: Patria o Colonia.

Sergio Brodsky

Deja el primer comentario

¡Ponete en contacto!

Escribe aquí abajo lo que desees buscar
luego presiona el botón "buscar"
O bien prueba
Buscar en el archivo