La concejal de Puerto Yeruá, Claudia Kinderknegt, cuestionó el uso de una camioneta municipal para fines personales y reclamó que el vehículo permanezca en el corralón una vez finalizada la jornada laboral, salvo que exista una necesidad de servicio debidamente justificada.
La edil expresó su postura durante la Sesión Ordinaria N.º 14 del Honorable Concejo Deliberante, en el marco del tratamiento del Decreto N.º 186/2026, fechado el 24 de septiembre, que dispone una modificación de partidas del presupuesto municipal e incluye la reparación de los frenos de una Chevrolet S10 doble cabina, dominio AC080EI.
“Los vehículos municipales no son autos particulares de los funcionarios”, sostuvo Kinderknegt, quien afirmó haber observado personalmente el uso de la camioneta fuera del horario laboral para cuestiones particulares.
“El Municipio no es una agencia de alquiler de vehículos gratis, y mucho menos con combustible y mantenimiento pagados por los vecinos con sus impuestos”, expresó. En ese sentido, reclamó que quienes utilicen los bienes municipales para fines particulares se hagan cargo de los gastos correspondientes.
“Que los responsables se hagan cargo de los gastos que correspondan y no el pueblo de Puerto Yeruá”, manifestó. Y agregó: “Es muy fácil utilizar lo que es de todos cuando las consecuencias las pagan otros”.

Qué establece el decreto municipal
El Decreto N.º 186/2026 fundamenta la modificación presupuestaria en la insuficiencia de determinadas partidas del Presupuesto General de la Administración Pública Municipal para el ejercicio 2026.
Entre los motivos mencionados en sus considerandos figura la necesidad de reparar los frenos del vehículo municipal. También se hace referencia a un pedido del Centro Municipal de Atención Primaria de la Salud (CMAPS) para reparar una silla de ruedas que presenta desgaste.
Según el extracto del decreto, la transferencia de partidas contempla $200.000 de la cuenta de librería e imprenta y $1.100.000 de la correspondiente a reparaciones. El documento sostiene que la modificación mantiene el equilibrio presupuestario sin recurrir al financiamiento.
El cuestionamiento de Kinderknegt se centró en el uso de los bienes públicos y en quién debe afrontar los gastos cuando, según su planteo, un vehículo oficial se utiliza para fines ajenos al servicio municipal. “Los bienes municipales son del pueblo, no de quienes gobiernan”, concluyó

