Uno de los testimonios es el de Mariela quien hizo público a traves de mensajes de whatasapp que se viralizaron el malestar y la indignación que sienten quienes participan de la feria por lo sucedido durante el temporal. “Todos conocíamos el pronóstico del tiempo y muchos habíamos decidido no armar nuestros puestos hasta que mejoraran las condiciones, justamente para evitar poner en riesgo nuestras estructuras, nuestra mercadería y nuestra seguridad”, remarcó.
Sin embargo, desde la organización de la feria, a cargo de la Dirección de Cultos de la Municipalidad, se les informó que debíamos tener los puestos armados antes de las 12 del mediodía. De lo contrario, perderían sus lugares en la feria.
“Esa decisión nos dejó sin alternativas. Armar un puesto implica contratar un flete, trasladar gazebos, mesas y mercadería, lo que representa un costo que muchos no podíamos afrontar dos veces. Por esa razón nos vimos obligados a instalar todo, aun cuando el pronóstico anunciaba un fuerte temporal”, sostuvo Mariela.
Horas después ocurrió exactamente lo que intentaban evitar. La lluvia intensa, las fuertes ráfagas de viento y la caída de granizo provocaron que muchos gazebos volaran, se destruyeran estructuras y se dañara gran parte de la mercadería, generando importantes pérdidas económicas para los trabajadores que viven de su esfuerzo diario.
“Lo que más duele no es solo el daño material, sino también la falta de sensibilidad y de respuestas. Hasta el momento, la única comunicación que recibimos fue un mensaje informando que el Centro de Salud de Villa Zorraquín estaba disponible para quienes necesitaran asistencia. Nadie se acercó a los feriantes para conocer la magnitud de las pérdidas ni para asumir algún tipo de responsabilidad por la decisión que nos obligó a exponernos a esta situación”, precisó la feriante.
“Solo pedimos que se escuche nuestra voz, que se reconozcan los perjuicios ocasionados y que nunca más se obligue a los trabajadores a elegir entre cuidar su fuente de ingreso o resguardar su seguridad”, mencionó.

«Hay gente que se fue»
Otra feriante, Carina, dijo que los feriantes gastronómicos tenían tiempo desde las 8 de la mañana hasta las 10 para ubicarse en sus puestos. Al resto de los feriantes les dieron plazo desde las 10 hasta las 12 del mediodía. Quienes no estuviesen, quedaban fuera y se les daba lugar a otras personas en lista de espera.
Pero el temporal que comenzó pasadas las 13:30 produjo pérdida de mercadería y rotura de gazebos. “Los gazebos volaban por la avenida”, dijo. Los feriantes debían socorrerse unos a otros. “Es gente que ha invertido mucho”, dijo.
La mujer fue socorrida por una vecina que la ayudó a guardar sus bolsas de harina en un garage–vende tortas fritas—y a correr el tablón del puesto hasta que se calmo el viento. Pero no todos tuvieron la misma suerte. “Hay gente que perdió el gazebo y perdió la mercadería. Hay gente que se fue. Ya estaban instalados con sus cosas y se les voló todo. ¿A quién le vamos a reclamar?”, remarcó.
Carina mencionó que solo se ve a personal municipal de Inspección General que “recién apareció a ver si estaban ubicados en sus puestos porque si no se les da lugar a otros”. Pero no observaron a nadie de la Dirección de Cultos que “deberían estar acá”. La mujer dijo que tienen temor de que vuelva a registrarse otra tormenta a la noche.
No es la primera vez que los feriantes deben permanecer en Villa Zorraquín durante una tormenta. Pero es la primera vez que sienten que no cuentan con apoyo del municipio para que “esto salga mejor”. “No fuimos escuchados. Quisimos dar nuestro conocimiento de cómo mejorar pero no fuimos escuchados, fuimos maltratados”, mencionó. La intención de los feriantes era instalarse a las cuatro o cinco de la tarde cuando mejorase el tiempo.
Carina añadió que solo llegó personal del municipio “a querer dirigir todo esto, muy soberbia, impusieron que se haga lo que ellos decían y acá están las consecuencias”. “Mucha gente lamentablemente perdió todo por obligarnos a cumplir un horario”.
Cabe recordar que Villa Zorraquín fue uno de los sectores más afectados por el fuerte temporal del pasado 18 de julio, que provocó importantes daños materiales en numerosas viviendas y dejó a muchas familias afrontando pérdidas de consideración. En ese contexto, y como medida de acompañamiento, los feriantes habían sido beneficiados por el municipio con la quita de todo tipo de canon para participar de esta edición de San Cayetano.
Las actividades comienzan a medianoche cuando arribe la primera peregrinación grande. “Desde ahí se trabaja hasta el otro día, todo el día desde el 6 al 7”, remarcó.
La preocupación vuelve a instalarse entrada la tarde. A las 18, el cielo vuelve a cubrirse con nubarrones y el viento amenaza con repetir la escena que dejó gazebos destrozados y mercadería arruinada. Para quienes viven de cada jornada de feria, el temor ya no pasa solo por el pronóstico, sino por la posibilidad de volver a quedar expuestos ante una situación que pudo haberse evitado.

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5 comentarios
luis
asumir responsabilidades, afuera y que se haga cargo de los daños por ocasionados, ya sea material y también por lucro cesante!!,AFUERA POR INUTIL..
Coincidente
Señores, no me lo contaron. Yo lo vi. A Azcue soplando fuertemente y a Arístides con inmensa regadera para producir el fenómeno climático descripto. En mi casa se lleno de hojas el patio traídas por el viento y el insensible municipio no me arrimo ni tan solo una escoba. A quien debo quejarme?
Luis
No se a quien tendrías que quejarte sinceramente. Pero te doy todo mi apoyo y espero que aunque sea paliativo puedas tener una mejor calidad de vida con esa deficiencia mental. Abrazo y fuerzas!
Alma
Q terrible! Ésta Administración de Azcue es inservible, Inútil e inoperante!
Cero empatía hacia el laburante!
Daniel
Como media Concordia dice: gobierno de improvisados.