“Yo estaba haciendo el curso de tránsito y voy porque soy consciente de que me tiene que ver un médico, me tiene que evaluar. Le tengo que decir: ‘Mirá, a mí no se me complica’, porque ya venía practicando, haciendo circuitos, manejando. O sea, sé manejar”, contó.
Según explicó, la respuesta que recibió fue que no perdiera tiempo ni gastara dinero en continuar con el trámite. “Me dijeron: ‘No, no te lo van a dar, no pierdas el tiempo en hacer el curso, no gastes plata’”, relató. Briozzi ya había realizado parte de los trámites previos y abonado la documentación correspondiente (CENAT, fotocopias y libre deudas), pero aclaró que el aspecto económico no era lo que más le preocupaba.
A partir de allí, decidió dirigirse a las oficinas de Tránsito para solicitar que un profesional evaluara su aptitud para conducir.
“Directamente después fui a Tránsito para que me vea un médico, para ver si me podían evaluar, para poder darme el carnet, y me dijeron también que no, sin la posibilidad de que me vea un médico”, relató Briozzi.
Según su relato, tampoco le permitieron avanzar con el examen teórico. “Cuando yo quiero ir a rendir el teórico, tampoco me permiten rendir el examen teórico porque iban a mandar un mail a Vialidad Nacional preguntando si yo podía rendir el examen de conducir, sabiendo que están las leyes”, afirmó.
Finalmente, después de insistir y plantear que la normativa contempla la posibilidad de que personas con discapacidad obtengan una licencia, consiguió que le otorgaran un turno para una evaluación médica.
“Me lo negaron: ‘No, no, vos no podés manejar’”, relató.
Briozzi cuestionó que la decisión se hubiera tomado antes de cualquier evaluación profesional. “No me dieron la posibilidad, no me dijeron: ‘Podés, sí, que te vea el médico como se debería, que te evalúe el médico y después vemos si podemos continuar’. No, fue un no rotundo y sin derecho a nada”, sostuvo.
Qué establece la legislación
La normativa nacional no establece que una persona con discapacidad tenga automáticamente derecho a obtener una licencia de conducir. Sí contempla expresamente la situación de las personas con capacidades limitadas que puedan conducir con las adaptaciones pertinentes.
El artículo 14 de la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449 establece entre los requisitos para obtener una licencia la realización de un examen psicofísico y contempla que las personas con capacidades limitadas que puedan conducir con las adaptaciones correspondientes, y que cumplan con los demás requisitos exigidos, puedan obtener una licencia habilitante específica.
El régimen reglamentario vigente, modificado por el Decreto 196/2025, establece además que el examen psicofísico debe determinar la aptitud del solicitante para conducir y evaluar sus condiciones físicas, visuales, auditivas y psíquicas. Los exámenes forman parte del procedimiento para obtener la Licencia Nacional de Conducir.
La reglamentación también contempla una licencia Clase F para vehículos que requieren una adaptación vinculada con la discapacidad de su titular. En esos casos, la licencia debe consignar la adaptación correspondiente y el conductor debe presentarse a la evaluación práctica con el vehículo que cuente con el equipamiento especial necesario y compatible con su discapacidad.
Por lo tanto, la legislación no establece que una persona con una discapacidad en un miembro superior pueda obtener el carnet sin ser examinada, pero tampoco establece que esa discapacidad implique automáticamente que no pueda conducir. La aptitud debe determinarse mediante el procedimiento previsto por la normativa y, si corresponde, pueden establecerse adaptaciones o condiciones específicas para la conducción.
En el caso de Briozzi, el punto central de su reclamo es precisamente ese. Según su relato, no pretende que le otorguen la licencia sin controles, sino que cuestiona haber sido descartada de antemano y que inicialmente no le hayan permitido acceder a la evaluación médica que debía determinar si estaba en condiciones de conducir.
Una atleta que representa a Concordia y al país
Briozzi no es una deportista desconocida en Concordia. Nacida en la ciudad el 2 de octubre de 1997, comenzó a practicar atletismo a los 11 años y desde 2013 integra la Selección Argentina de Atletismo Adaptado.
Compite internacionalmente en la categoría T47, correspondiente a atletas con discapacidad en miembros superiores, y se especializa en las pruebas de 200 y 400 metros.

En 2024 cumplió uno de los principales objetivos de su carrera al participar en los Juegos Paralímpicos de París. Allí alcanzó el décimo puesto del ranking mundial y mejoró sus marcas personales.
Ese mismo año recibió el Premio Jorge Newbery de Plata en la terna correspondiente a la Federación Argentina de Deportes sobre Silla de Ruedas.
Después de atravesar una lesión que condicionó buena parte de su temporada 2025, Briozzi regresó a la competencia internacional este año. En julio participó de los Juegos Parasuramericanos de Valledupar, Colombia, donde terminó cuarta tanto en los 200 como en los 400 metros de las categorías combinadas T45-T47.

