En estos momentos, EEUU está sumido en una profunda crisis geopolítica, de la cual nunca alcanzó -a pesar de las advertencias de propios y extraños- a diseñar un plan estratégico con posibilidades de éxito posible sin grandes costes en el tipo militar, económico y humano. Fue arrastrado por un Estado, Israel, quien le prometió en sus orejas dos días antes, por el jefe del Mossad, David Barnea, y el mismo Netanyahu, que sería una «excursión» de sólo unas semanas.
Y como ambos tienen dos situaciones similares, como son los compromisos electorales en octubre, Benjamín, y en noviembre, Donald, es que se juegan sus futuros políticos y penales con la Justicia en ambos países.
Los dos ya habían experimentado una derrota en 2025 durante la Guerra de los 13 días, atacando de sorpresa a Irán, y que luego de varios días suspendieron con una tregua de una semana para encontrar un alto el fuego que permita conciliar un pacto entre ambos. Pero inesperadamente Israel atacó sorpresivamente, traicionando ese alto el fuego, pero que le resultó funesto porque la reacción iraní fue tan efectiva, con armas de innovación tecnológica, que terminaron desmitificando la inmunidad defensiva de la «mítica cúpula de hierro» de Israel, con un poder de fuego que hizo que Netanyahu presuroso fue a rogarle a Trump que haga lo necesario para detener la ofensiva iraní.
Ambos habían cometido el mismo error: subestimar las capacidades de un adversario que hacía más de 30 años que se venía preparando para esta circunstancias porque sabían que iba a ocurrir. Y les salió caro.
Habían fallado los dos servicios secretos más famosos del mundo, la CIA y el Mossad, en lo que se llama «visualización preventiva del enemigo».
A partir de entonces comenzó a prepararse la Operación Épica, que culminó el 28/02/2026, y una guerra por mar y aire que trajo las consecuencias de un desorden mundial que ahora padecemos con una crisis sistémica, porque sus consecuencias las está sintiendo todo el planeta, porque ha producido una disrupción en el primer sector, como lo es la distribución estratégica del petróleo, que es la «sangre» que motoriza el desarrollo del planeta, y que ahora, con los bloqueos y estrangulamiento de esas vías de tránsito de la logística mundial, trae y traerá funestas consecuencias de numerosas regiones con imprevisibles consecuencias.
A pesar de haber ajusticiado al Ayatollah Jamenei y su familia, comandantes del CRI, sumado al espantoso crimen de una escuela donde murieron 168 niñas y bombardeado hospitales y miles de víctimas civiles, no pudieron doblegar a un pueblo que proviene de una dinastía y civilización de más de 2.500 años y que ha hecho de la resiliencia y el martirologio una actitud de fuerza moral que les permite asimilar cualquier tipo de desgracia personal y colectiva.
Y fue entonces que se dio en llamar la «guerra asimétrica», donde los persas utilizaron la estrategia de dividir en 31 sectores diseminados por el país, cada uno con su comandante y personal subalterno, pero con independencia de acción en cuanto a la toma de decisiones de respuesta sin consultar al poder central.
A todo estol, Irán había firmado un pacto estratégico con nada menos que Rusia y China, quienes de a poco le facilitaron tecnología de última generación, tanto en inteligencia satelital, radares preventivos de gran alcance, misiles como el Fatah 10 de características hipersónicas de gran alcance, lo que permitió ahuyentar al portaviones Abraham Lincoln de la zona de combate con un incendio a bordo, y una rebelión de los marineros que costó 7 vidas.
Pero yendo a lo puntual, me extraña que los estrategas militares de ambos países, después de lo ocurrido en 2025, no se hayan percatado que la evolución tecnológica de los misiles cambia totalmente el estilo de la contienda, porque hace inútil la presencia imponente de los portaaviones, que son blancos fijos y fácilmente detectables para los misiles balísticos, de los cuales para Irán es una especialidad de la casa.
En el presente, Trump, a pesar de que intentó tomar el estrecho de Ormuz, tuvo que retroceder porque se exponía tanto por aire o por mar a un juego de tiro al blanco por parte de Irán.
Y en el día de hoy hay un gran problema con los países del Golfo que Trump había prometido proteger, y no lo pudo hacer. Por lo tanto, cada ataque a Irán era respondido con ataque a las bases de EEUU en el Golfo, con destrucción de sus refinerías y plantas de extracción de petróleo.
El mismo día de la inauguración de la Asamblea de las Naciones Unidas, 4 jeques árabes se presentaron frente a Trump pidiéndole que no ataque más a Irán porque se están desplomando sus economías porque no pueden exportar lo que producen.
Encima, los yemenitas (hutíes) han tomado el estrecho de Bab el Bandel, que la salida hacia el mar Rojo, y el Canal de Suez.
A pesar de que EEUU tiene reservas de petróleo, ya se gastó el 60% de su existencia, pero el bloqueo hacia Rusia, sobre todo, y Qatar, que el Diésel, le trae el gran problema a la economía norteamericana porque es dependiente en la logística del transporte a base del Diesel que viene de Rusia y Qatar, y ya en los estados del Centro Oeste de EEUU han quebrado muchas empresas agrícolas y más que nada su valor trepó el 80 % de su valor, lo que encarece todo el transporte en un país de gran extensión y el producto final lo tiene que pagar el consumidor.
Encima, el secretario del Tesoro ha elevado las tasas de interés para atraer capitales, pero ese interés lo sufren los Bonos de la deuda de US$ 40 billones de dólares que tiene que pagar mensualmente a los tenedores de los mismos, como Japón, China y otros grandes financistas que especulan con el alza del interés, que es superior a la tasa de los bancos.
He querido dar un marco conceptual de la situación de EEUU e Israel, que están siendo presionados por el Dep State (Estado profundo), a quienes le prometió recursos naturales en todo el planeta, pero todavía lo único que logró, en forma vil, violando el Derecho Internacional, como es su costumbre, es el secuestro indigno de Nicolás Maduro, más allá de la percepción que tenga cada uno, pero presidente de su país.
Su figura concentra en forma obscena todo lo que el capitalismo imperial exhibió durante un siglo y medio, con su característica más degradada.
Vívido ejemplo de un imperio en franca decadencia, que contamina la descomposición del planeta todo.
De Netanyahu es demasiado evidente. Su mitomanía e inescrupulosidad manifiesta, impregnado de un sionismo cruel e impiadoso, cuyo fundamentalismo religioso lo hace compatible con el rechazo de gran parte de la humanidad, que quedó patentizado en el recinto de la ONU cuando subió al estrado para su discurso y la gran mayoría de los asistentes se levantaron y se fueron del recinto, en claro rechazo a sus políticas de exterminio y genocidio.
Por la dudas, los comandantes iraníes duermen esos días con el «dedo en el gatillo».
«La violencia engendra violencia, como se sabe, pero también engendra ganancias que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo.»
Eduardo Galeano
Fuente: Opinión

