Las lluvias intensas provocaron crecidas en distintos ríos del Litoral, con consecuencias para el turismo, las poblaciones ribereñas y las actividades productivas. En Misiones, el aumento del caudal del Iguazú obligó a cerrar los circuitos de las Cataratas, mientras que el Paraná y el Uruguay siguen bajo seguimiento.
Este lunes 12 de octubre, el caudal del río Iguazú superó los 12.000 metros cúbicos por segundo, frente a un promedio habitual de unos 1.500. Por ese motivo, las autoridades restringieron el acceso a los circuitos turísticos y suspendieron la navegación. Del lado brasileño también cerraron preventivamente la principal pasarela.
La crecida se produjo por las lluvias registradas en la cuenca superior del río, principalmente en Brasil. Las autoridades monitorean la situación para decidir cuándo se podrán reabrir los accesos.
La creciente del río Uruguay también provocó evacuaciones en distintas localidades de Entre Ríos y Corrientes.
En Concordia continúan los operativos de asistencia a las familias afectadas, mientras que en Paso de los Libres también se registran consecuencias por el aumento del nivel del agua.
Las lluvias sobre la cuenca aumentaron los aportes al río y mantienen la atención puesta en su evolución.
En Misiones, el exceso de agua deterioró caminos rurales y complicó las tareas agropecuarias. El productor Cristian Klingbeil advirtió que la cosecha de té quedó paralizada por las dificultades para ingresar a los establecimientos.
También señaló riesgos de plagas y enfermedades en algunos cultivos, posibles problemas en las plantaciones de tabaco y dificultades para extraer madera. La falta de sol durante varios días también afecta el desarrollo de las plantas y retrasa las tareas rurales.
Por el momento, no hay una estimación general de las pérdidas que provocaron las lluvias.
La evolución del Paraná genera preocupación entre los productores ganaderos que trabajan en las islas. La Sociedad Rural de San Pedro, en Buenos Aires, advirtió sobre el aumento del caudal en distintos puntos y recomendó seguir diariamente los niveles del río.
Según la entidad, las subas registradas en el norte podrían reflejarse entre 25 y 30 días después en la desembocadura del Paraná, si las condiciones meteorológicas no modifican esa tendencia. Si el agua avanza sobre las islas, podría reducir el espacio disponible para el ganado y obligar a trasladar animales a terrenos más altos.
Por su parte, el Instituto Nacional del Agua registró el 10 de octubre niveles en ascenso en varias estaciones del Paraná, aunque todavía dentro de los valores normales en buena parte de su recorrido.
Las próximas lluvias serán importantes para determinar cómo continúan las crecidas. Mientras el Iguazú ya obligó a cerrar sectores turísticos y el Uruguay afecta a localidades ribereñas, las autoridades siguen de cerca la evolución del Paraná.

