“El objetivo nuestro es que se repare un derecho que está siendo violado por el Estado argentino”, señalan cerca de la expresidenta sobre su inhabilitación para ejercer cargos públicos. El organismo internacional le respondió a la agencia EFE que una resolución sobre la cuestión de fondo de la condena tardaría años. El pedido de cautelares, sin embargo, podría resolverse mucho antes e incluso tratarse en las sesiones extraordinarias. “Cuanto antes salga, mejor. Pero no hay que volverse locos”, sostienen, y consideran que el fallo sería vinculante. Mientras esperan el veredicto, toma forma el operativo clamor. El kirchnerismo pasó de decir que Cristina debería ser candidata a confirmar que pretende serlo. “Tiene la voluntad de representar”, proclamó Máximo Kirchner en Lanús. Lo anunciaría en los próximos días, en una entrevista con un medio internacional.
Por fuera de la batalla judicial, la maniobra tiene un mensaje político claro: reclamar la restitución de sus derechos y sostener su candidatura implica no naturalizar su exclusión. “Cuando Lula quedó preso, el PT no se dividió y ningún dirigente pensó que su prisión podía ser una oportunidad”, cuestionó Máximo Kirchner. El diputado sostiene que no se puede discutir el futuro del peronismo como si Cristina ya no pudiera integrarlo y reclama el reconocimiento a la expresidenta. De ahí la exigencia a Axel Kicillof de que vaya a visitarla a San José 1111 para explicar cuál es su proyecto presidencial cara a cara.
Para el gobernador bonaerense, trabajar por la unidad no implica poner en pausa la construcción propia, aun ante una eventual candidatura de CFK. Kicillof continúa recorriendo provincias y ensaya vínculos por fuera del peronismo para darle alcance federal a su alternativa. Pretende llegar a la discusión nacional con algo más que el peso electoral bonaerense. El viernes, en Jujuy, reconoció sus aspiraciones. “Estamos haciendo una construcción que esperamos que desemboque en candidaturas, en un frente electoral y en una propuesta”, manifestó. Respecto de la interna, reiteró que “lo mejor es que lo decida la gente”.
El planteo es que la convivencia no debería exigir que todos lleguen a la elección detrás de una candidatura resuelta por la cúpula peronista en un escritorio de Buenos Aires. “Para construir un país más justo y una patria para todos, lo tenemos que hacer desde abajo para arriba y desde la periferia para el centro”, lanzó en el norte argentino. La visita incluyó acuerdos de cooperación con el gobernador radical Carlos Sadir y un acto con militantes en Palpalá. La apuesta es ofrecer una alternativa que incorpore a dirigentes de otros espacios y exhiba un peronismo renovado. La tesis de que el desencanto con Milei no se traduce en una restauración kirchnerista es difundida por la Casa Rosada y compartida por amplios sectores del justicialismo.
Las reglas electorales bonaerenses abren otro capítulo de la disputa interna. En el entorno del gobernador avanzan con la idea de hacer coincidir las elecciones provinciales con las nacionales si hay PASO. La posición encuentra respaldo entre los mismos intendentes que el año pasado defendieron el desdoblamiento ante las críticas del kirchnerismo. El cambio constituye un gesto de apoyo al proyecto presidencial de Kicillof: busca que el conurbano sea el sostén de su candidatura. A cambio, los jefes comunales le piden que impulse las reelecciones indefinidas. Lo conversaron esta semana en un encuentro en La Plata y el compromiso está asumido. Para avanzar deben modificar la denominada ley Vidal. En el oficialismo provincial admiten que aún no tienen los votos necesarios en la Legislatura y que dependen del kirchnerismo y el massismo. Confían en que, pese a su resistencia, el líder del Frente Renovador terminará acompañándolos. No esperan lo mismo del espacio conducido por CFK. “Hoy por hoy, el que tienen de rehén a los intendentes es la Cámpora”, se quejan.
Haciendo equilibrio en la disputa ajena, Massa habla de convivencia. Al igual que el kirchnerismo y Kicillof, defiende las primarias, pero sostiene que una alternativa a Milei necesitará contener intereses diversos que no desaparecerán después de votar. Con la alianza entre Lula da Silva y Geraldo Alckmin en Brasil como ejemplo, plantea que el peronismo debe buscar la misma amplitud y respetar las diferencias durante una eventual gestión. De ahí que se haya referido a la necesidad de promover “liderazgos comprensivos y no de liderazgos hegemónicos”. Para Kicillof, ese esquema revive el fantasma del Frente de Todos, donde la negociación entre los socios le quita capacidad de decisión a quien debe liderar.
Fuente: Página 12












