La semana estuvo difícil para el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio. En Paraná fue abucheado por los docentes en el Congreso de Educación; en Concordia debió retirarse de la Escuela Secundaria “Gerardo Yoya”, en medio de cánticos del cuerpo de profesores que recitaban: “Fuera, fuera, fuera Frigerio, fuera”. Las políticas de abandono de la educación y la enorme pérdida del poder adquisitivo de todos los integrantes del sistema educativo son consecuencia directa de la alineación incondicional con la motosierra nacional, que no ha traído ningún beneficio para la provincia y están repercutiendo en los actores sociales.
Rogelio Frigerio ha expresado qué rol le cabe al Estado entrerriano: “Ahora el Estado está para servir a los que producen, a los que invierten y a los que crean trabajo”, y lo describió específicamente diciendo: “En Entre Ríos, a todas las nuevas inversiones no les cobramos ningún impuesto para los próximos 20 años, ni provinciales ni locales”. Cabe preguntarse en qué lugar quedan los ciudadanos y ciudadanas entrerrianos comunes y cómo puede cumplir con las responsabilidades que le competen como gobernante si el Estado no regula ni equilibra, y si es desfinanciado sistemáticamente.
Esta ideología económica, en la que se beneficia a los poderosos y se exprime y abandona a la mayoría de la población, no es la que trae desde sus raíces el gobernador. Su abuelo Rogelio Frigerio, asesor fiel de Frondizi, tuvo un pensamiento político muy distinto. Se lo considera (desde la historiografía) como uno de los fundadores del desarrollismo, posicionamiento político-económico que emergió con el gobierno de Frondizi.
El desarrollismo buscaba conciliar las ideas de crecimiento capitalista con las del marxismo soviético; aspiraba a la superación de la dependencia de las economías agroexportadoras, apuntando a la expansión del capital nacional. Incentivando el crecimiento vertical, fortaleciendo la industria pesada: siderurgia, petroquímica, energía y fabricación de maquinarias. El Estado tenía un rol clave para ordenar la inversión privada y extranjera y planificar equilibradamente la importación de bienes de capital que permitieran el autoabastecimiento en sectores clave, bajo el lema “petróleo + carne = acero + industria”.
Estas ideas eje fueron anteriores al gobierno de Frondizi. Rogelio Frigerio (abuelo) y otros autores de los años 30 y 40 compartían ideas sobre el carácter capitalista del país, la necesidad del capital extranjero y la oposición a la reforma agraria. La industrialización y ruptura con el modelo primario exportador fueron objetivos prioritarios. Las ideas heredadas de autores como Lenin, Marx y teóricos occidentales complementan las distintas corrientes desarrollistas, enfatizando el rol del Estado.
Frigerio había fundado la revista Qué sucedió en siete días, en 1946, junto a Baltazar Vicente Jaramillo, de la que fue subdirector; crítica del gobierno de Perón hasta que, en 1947, fue clausurada. En 1955, luego del derrocamiento de Perón, la revista se reabre y Frigerio la dirige. La línea editorial de la revista va a defender una posición de conciliación con el peronismo y apertura democrática; van a escribir en ella autores filoperonistas como Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche. Desde sus páginas se va a militar fervientemente por Arturo Frondizi ante las elecciones presidenciales de 1958.

El expresidente Arturo Frondizi (izquierda), junto a Rogelio Frigerio (a la derecha), durante una reunión del MID
Frigerio conoce a Frondizi en 1956 y rápidamente se transforma en un consejero político de don Arturo. Ambos abogan por la integración del ideario peronista, cuando la oleada antiperonista recorría toda el ala política del momento. Frondizi y Frigerio salieron a dialogar y convencer a los acérrimos antiperonistas radicales y también del Ejército (que gobernaba). En las elecciones parlamentarias de 1957, había ganado el voto en blanco (resistencia peronista) y Frondizi, con la Unión Cívica Radical Intransigente, había salido tercero. Fue Frigerio quien lo convenció a Frondizi de que había que integrar al peronismo y así ganar las presidenciales con los votos peronistas. El libro Correspondencia Perón-Frigerio (Ramón Prieto, 1975) evidencia el esfuerzo por incluir el ideario peronista político-económico en el programa de Frondizi. En enero de 1958, viaja a Caracas y se reúne secretamente en tres oportunidades con Perón. En marzo de ese año, en Santo Domingo, rubrican el Pacto Perón-Frondizi, por el cual los peronistas apoyan masivamente a Frondizi en las elecciones.
Finalmente, Frondizi logra llegar al gobierno con los votos peronistas, pero tanto desde el mismo peronismo como desde el militarismo van a desconfiar de este espíritu inclusivo, lo que va a esmerilar el gobierno hasta que finalmente un nuevo golpe militar lo derroca en 1962.
El abuelo del gobernador Rogelio Frigerio fue un eximio defensor de la educación pública, especialmente la universitaria, y del desarrollo de la ciencia, dando gran impulso político y presupuestario al CONICET, creando la carrera de investigador científico y respaldando institucionalmente al premio Nobel Bernardo Houssay.
Bien haría la sociedad en recordarle al gobernador sus raíces. Su gestión sería algo así como un árbol torcido, recostado sobre un gobierno empobrecedor y fundamentalmente destructor de la educación, la ciencia y la industria nacional.
Verónica López












