25 marzo, 2026

Cargando clima...

Director Claudio Gastaldi

Cargando clima...

Ir al archivo
Portada / Memoria

A 50 años del golpe: una multitud se congregó en la Plaza Urquiza para pedir Memoria, Verdad y Justicia

Al atardecer, comenzó la marcha desde el mural que recuerda la desaparición de Julio Solaga, en Salta y Damián P. Garat, hasta la Plaza Urquiza. La manifestación tuvo una concurrencia muy importante. DIARIOJUNIO estimó que hubo unos 3.500 participantes que rodearon el palco, ubicado de espalda a calle Urquiza y la fuente de agua central. En el palco se ubicaron representantes de la Asociación de Detenidos Desaparecidos y Presos por Razones Políticas de Concordia, de los movimientos sociales, de gremios como ATE (Asociacion de Trabajadores del Estado) y AGMER (Asociacion Gremial del Magisterio de Entre Ríos), de la Mesa Coordinadora de Jubilados de la Plaza 25 de Mayo, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, entre otros. Luego de cantar el himno, Estela Solaga, hermana de Julio Solaga, estudiante de la UNER (Uniiversidad Nacional de Entre Ríos) secuestrado en 1976, explicó que la bandera que encabezó la marcha, con los 131 nombres bordados de los detenidos desaparecidos de la costa del río Uruguay, fue obra de “Bordadoras por la Memoria”. “Setenta y siete bordadoras y dos bordadores. Algunos nunca habían bordado. Sin embargo, se acercaron por nuestro pedido, tomaron la aguja, tomaron un nombre y comenzaron a bordar”.

24 marzo, 2026

.

11:14 pm

.

“Tomaron ese nombre desconocido que hace 50 años fue asesinado y comenzó ese interés por saber. Y comenzó la búsqueda: ¿Dónde nació? ¿Cuándo nació? ¿Cómo era su familia? ¿Cómo estaba formada? ¿A qué escuela fue? ¿Era un trabajador? ¿Era un estudiante? ¿Era un profesional? ¿Era soltero o casado? ¿Tenía hijos? ¿Cuáles eran sus proyectos? ¿Sus sueños? ¿Por qué luchaba? Esos nombres dejaron de ser nombres para transformarse en personas. Los trajimos al presente. Que nos digan dónde están”, remarcó Solaga. La bandera ondeaba en la parte baja del palco. Solaga dijo que era “bella” porque era una “obra colectiva” hecha “con el corazón”.

Alrededor de la fuente se podían observar a dirigentes como el ex gobernador Gustavo Bordet y su esposa, la diputada Mariel Ávila, el ex intendente Enrique Cresto, el diputado provincial Marcelo López (JxER), algunos de los concejales actuales del Justicialismo, como Pablo Bovino y Carolina Amiano, algunos ex concejales como Mariano Giampaolo o Luis Edgardo Jakimchuk, etc. Además se podían leer los carteles con las banderas de partidos políticos, como el Partido Justicialista de Concordia, el Partido Comunista, el Partido Nuevo Encuentro, movimientos sociales como la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), gremios como AGMER, la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) Concordia, la Asamblea de Mujeres Lesbianas, Travestis y Trans, entre otros,

La Argentina de Milei

Eduardo “Chiche” Maschio, integrante de la Asociación de Detenidos Desaparecidos, comenzó a leer el documento elaborado por los organizadores. “Cada 24 de marzo nos encontramos para reafirmar nuestro compromiso con el Nunca Más con el Terrorismo de Estado”. Maschio sostuvo que la última dictadura fue la más atroz de la historia argentina. “Hace 50 años una banda de criminales decidió imponer con torturas, desapariciones y asesinatos un modelo económico neoliberal, antiobrero, deshumanizante y antipatria”, señaló.

Más adelante, Maschio sostuvo que, 50 años más tarde: «siguen apareciendo huesos de nuestros compañeros desaparecidos». Haciéndose eco de la identificación de restos humanos hallados en terrenos de La Perla, Córdoba, sostuvo: “aquellos compañeros y compañeras que entregaron su vida por una sociedad más justa contra el fascismo”. “Hoy, con sus propios huesos, les plantan una bandera de Memoria, Verdad y Justicia a un gobierno negacionista que no descansa en su objetivo de instalar un modelo de país que empezó con los genocidas de Videla, Agosti, Massera y Martínez de Hoz”, mencionó.

Además de los desaparecidos, el documento recordó a los sobrevivientes de los campos de concentración, a quienes debieron partir al exilio, a las madres y los padres que “murieron buscando los huesos de sus hijos para darles sepultura”. De la misma forma, a las abuelas y abuelos que aún hoy, ya centenarias, siguen buscando a 300 niños y niñas que fueron apropiados ilegalmente, educándose en los hogares de los “asesinos de sus padres”.

“No olvidamos que la noche más oscura de este país fue posible porque una parte de la sociedad corporativa decidió sostener mediáticamente y económicamente lo que ocurría. No olvidamos a Clarín y La Nación, que justificaban y desinformaban. Tampoco a los empresarios como Blaquier que facilitaban desapariciones y financiaban grupos de tareas”, expresó.

Maschio dijo, en otro párrafo, que en la Argentina de Milei, a la que adhieren el gobernador y el intendente, “se violan sistemáticamente derechos humanos de segunda y tercera categoría”. Luego enumeró: “Cada vez que un compatriota revuelven un tacho para buscar una sobra de comida, que un jubilado es reprimido por reclamar una redistribución justa por el trabajo de toda su vida, cada vez que un diputado de la Nación avala proyectos de ley que destruyen trabajos y cada vez que un juez desoye el llamado social a hacer respetar el Estado de Derecho”.

“No claudicamos en nuestro reclamo de justicia con la continuidad de los juicios sobre crímenes imprescriptibles. En homenaje a ellos también denunciamos al presidente de la Nación, quien desde la máxima autoridad del país ataca a todos los ciudadanos y a los sectores que defienden sus derechos; nos embarca en una guerra genocida en Medio Oriente para alinearse con los intereses del país que diseñó y ejecutó el Plan Cóndor y para cometer un genocidio a cielo abierto con el pueblo palestino”, indicó Maschio.

La cultura, ‘un campo de disputa’

Por su parte, Ignacio “Nacho” Monná, representante del sector de la cultura, dijo que la cultura, en contextos como el de la dictadura de 1976, y también con “este presidente fascista con discursos negacionistas y prácticas represivas que restringen derechos o deslegitiman lo colectivo, la cultura no aparece solo como un espacio de expresión sino como un campo de disputa”.
Sostuvo que es uno de los terrenos donde más se incomoda al poder. “El arte, como la militancia política, tiene la capacidad de expresar, incluso sin palabras, aquello que nos pasa. Poner en imágenes, en sonido, aquello que está viviendo una sociedad”. “Los que ejecutaron el golpe de 1976 lo sabían perfectamente. Por eso el golpe fue cívico, militar y eclesiástico. Por eso quemaron libros, pusieron bombas en teatros, censuraron películas e hicieron listas negras de artistas que forzaron al exilio o directamente los mataron”, mencionó Monná.
Luego remarcó que quienes gobiernan en la actualidad, también lo saben y actúan con otros métodos desfinanciando la cultura, quitándoles los subsidios a las películas o presentándola como innecesarias, no solo niegan el acceso a la cultura sino que disciplinan la sensibilidad, los deseos, “acotando los márgenes de lo pensable y lo decible”. Pero “la sensibilidad es inherente al ser humano, como lo dijo el Che Guevara, ser sensible a cualquier sufrimiento de otra persona”. “Un pueblo puede ser privado de lo material, empujado al margen pero no puede dejar de sentir y tarde o temprano, eso que percibe encuentra una forma”.
“Frente a los intentos de fragmentación, de individualismo, la cultura persiste en la construcción de un destino común. Si algo nos enseñan las Madres y la Abuelas, es que, incluso en los momentos más oscuros, la cultura no desaparece: se transforma, se repliega, se reinventa. Cuando el sistema nos empuja hacia el ‘sálvese quien pueda’, la cultura nos enseña que ‘nadie se salva solo’”, mencionó.

La retirada del municipio de los barrios

Sebastián Bergalio, de la UTEP, sostuvo que en los barrios, miles de trabajadores y trabajadoras de la economía popular sostienen comedores comunitarios, cuidan a las infancias, reciclan, producen alimentos, construyen viviendas, organizan trabajo, urbanizan, “allí donde el Estado y el mercado no llegan”.
Pero la situación actual los golpea con fuerza con la eliminación de diversos planes sociales como el “Volver al Trabajo” o el “Potenciar Trabajo” que garantizaban un salario social complementario para los trabajadores de la economía popular, lo que implicó la pérdida de ingresos para miles de familias y para quienes sostenían tareas comunitarias esenciales. “A esto se le suma el retiro o la paralización de las políticas públicas que permitían fortalecer el trabajo organizado en nuestros barrios”, expresó Bergalio. También se restringió el financiamiento para maquinarias, herramientas e infraestructura para herramientas como el reciclado, la construcción comunitaria, la producción agrícola o los talleres textiles. La retirada de esos programas afectó experiencias cooperativas que dependían de esos ingresos para sostener puestos de trabajo.
“Denunciamos el cierre de la Secretaría Socio Urbana en Nación, del INVYTAM (Instituto de Viviendas y Tierras Municipales) en Concordia, que implica la eliminación de políticas de urbanización en los barrios populares, paralizando obras de cloacas, calles, veredas, instalaciones de agua, luz y la construcción de centros comunitarios y clubes”, remarcó Bergalio.
“En paralelo, crece la persecución y el hostigamiento contra quienes se organizan para reclamar por sus derechos y se intenta estigmatizar a los movimientos sociales, desconociendo los trabajos que realizan todos los días en nuestros territorios.
“En este 24 de marzo reafirmamos que Memoria es compromiso con el presente porque una democracia plena no puede construirse con hambre, exclusión y persecución a quienes luchan”, dijo por último.

Deja el primer comentario

¡Ponete en contacto!

Escribe aquí abajo lo que desees buscar
luego presiona el botón "buscar"
O bien prueba
Buscar en el archivo