Este nivel de concurrencia garantizó la regularidad del ciclo lectivo y el resguardo de las trayectorias escolares en las diversas localidades entrerrianas. Autoridades del sector educativo ponderaron el compromiso de los profesionales que optaron por concurrir a las aulas.
Su determinación permitió sostener las escuelas en funcionamiento, priorizando el interés superior de los estudiantes y el derecho fundamental a recibir educación.

