La presencia de numerosas embarcaciones durante el fin de semana en la zona intangible del río Uruguay, frente a Puerto Yeruá, volvió a poner en evidencia las dificultades para controlar la pesca en uno de los sectores considerados vitales para la reproducción del surubí.
La propia Municipalidad de Puerto Yeruá informó que llevó adelante un operativo de fiscalización luego de recibir reiteradas denuncias sobre pesca de surubí en el área donde rige una veda permanente. La intervención fue realizada junto con la División Abigeato y Delitos Rurales, la Dirección General de Fiscalización de la Provincia, el Equipo Municipal de Pesca y con gestiones ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU).
La zona está protegida por la Resolución N.º 29/07 de CARU. La normativa mantiene la prohibición de pesca en todas sus modalidades en el sector intangible ubicado a la altura de Puerto Yeruá. Resoluciones posteriores de CARU ratificaron esa prohibición.
Durante el operativo, según informó el Municipio, los fiscalizadores encontraron pescadores que se encontraban en el lugar y que manifestaban su intención de habilitar la actividad en ese sector. Se les comunicó que la normativa vigente no permite pescar dentro de la zona intangible y se les exhibió la legislación correspondiente.
Además, acuerdo con la información oficial difundida por Puerto Yeruá, algunos de los guías presentes no contaban con la Licencia de Guía de Pesca ni con la Licencia de Pesca Deportiva, documentación requerida para desarrollar la actividad.
Una zona que no debería estar en discusión
El argumento para mantener la prohibición no es solamente administrativo. El sector comprendido entre el kilómetro 318,6, a la altura de El Corralito, y el kilómetro 314,1, en la desembocadura del río Daymán, reúne condiciones de profundidad y corrientes que favorecen la concentración de grandes ejemplares de surubí.
La zona es considerada un área de importancia para la reproducción de la especie. De allí que la normativa de CARU haya establecido una protección permanente y no una restricción vinculada únicamente a determinados días o temporadas.
La pesca deportiva es una actividad que tiene un peso importante en Puerto Yeruá y forma parte de la oferta turística de la localidad. Incluso, el sitio oficial de Turismo de la Nación promociona a Puerto Yeruá entre los destinos entrerrianos para la pesca del surubí. Pero desde el municipio aclaran que la promoción de la pesca no puede confundirse con la posibilidad de pescar en una zona donde existe una veda permanente y cuyo objetivo es justamente proteger los ejemplares reproductores de la especie.
Detrás del operativo aparece una cuestión que el Municipio viene planteando ante la Provincia: la renovación del convenio que permitiría a Puerto Yeruá contar con mayores facultades para ejercer tareas de control y fiscalización sobre la actividad pesquera en el área.
El Municipio reclama herramientas para controlar un recurso que considera estratégico para la localidad, mientras que la fiscalización efectiva del río depende de organismos provinciales y nacionales con competencia sobre la actividad.
En ese marco, la presencia de numerosas embarcaciones durante el fin de semana volvió a poner en duda la efectividad de los organismos provinciales para controlar el acceso a la zona intangible y qué capacidad tienen para impedir que se desarrolle allí una actividad expresamente prohibida.
Un conflicto que viene creciendo
El hecho ocurre pocos días después de que guías de pesca argentinos y uruguayos reclamaran la apertura de la zona intangible de Puerto Yeruá y mayores controles sobre el río Uruguay. En aquella oportunidad mantuvieron un intercambio con personal de Prefectura Naval Argentina, Prefectura Nacional Naval de Uruguay y un técnico de CARU que realizaba tareas de monitoreo del surubí.
Los guías plantearon que las condiciones del río permitirían desarrollar allí pesca deportiva controlada. Sin embargo, desde el municipio entienden que la cuestión no puede resolverse solamente por la demanda de los prestadores mientras la normativa de CARU mantiene la prohibición y la pesca en ese sector continúa siendo ilegal.
El problema que plantea Puerto Yeruá es, precisamente, quién garantiza que esa prohibición se cumpla.
Por ahora, el Municipio asegura que continuará realizando controles junto con organismos provinciales y gestionando acciones ante CARU. Pero la falta de renovación del convenio que reclama la administración de Daniel Benítez mantiene limitada su capacidad de intervención y deja nuevamente en manos de otros organismos la responsabilidad sobre lo que ocurre en uno de los sectores más sensibles del río Uruguay.

