La investigación fue recientemente publicada en la revista especializada Ecotoxicology and enviromental safety y sus autores son Andrea Caselli, Valentina Fernández, Ayelén Muchiutti, Ralph ET Vanstreels, Martín Santiago y Marcela Uhart.
Según el estudio, los mayores riesgos estuvieron asociados al consumo de patos y Carpinchos. Además, indican que retirar los perdigones o la carne dañada antes de cocinar no reduce el riesgo ya que la munición se fragmenta en partículas diminutas imposibles de detectar a simple vista que se dispersan y contaminan la carne.
Los resultados de la investigación implican no solo una grave preocupación para la salud pública sino también para el ambiente puesto que muchas especies silvestres bioacumulan plomo al ingerir los perdigones o al estar expuestos al ambiente contaminado por este. Se trata de un riesgo silencioso pero sostenido en el tiempo que exige respuestas urgentes por parte del Estado, la comunidad y el sector sanitario.


