POR: Danilo Albin
Israel continúa vulnerando la legalidad internacional con sus ataques en el sur de Líbano. Así se desprende del último informe publicado este miércoles por Human Rights Watch (HRW), en el que se documentan hasta 23 bombardeos con fósforo blanco registrados entre los meses de marzo y mayo de este año.
El informe titulado «Quemaduras sin control: los efectos inhumanos de las municiones de fósforo blanco y la necesidad de reforzar el derecho internacional» da cuenta de estos ataques y describe los «terribles daños que estas armas han causado en conflictos armados en los últimos años».
«Las municiones de fósforo blanco, que generan fuego cuando su carga entra en contacto con el oxígeno, no están actualmente reguladas por ningún tratado específico», subraya HRW en el documento.
El informe señala que este tipo de material «tienen efectos indiscriminados», lo que implica que no puede «distinguir entre combatientes y población civil«, por lo que su uso «viola las normas generales del derecho internacional humanitario».
Pese a tales efectos aterradores para la población civil, HRW denuncia que las municiones de fósforo blanco no están comprendidas en el Protocolo de 1980 de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC), dedicado a regular las armas incendiarias.
Ese protocolo «define las armas incendiarias como aquellas concebidas primordialmente para provocar incendios o causar quemaduras a las personas. Esta definición excluye las armas concebidas principalmente con otros fines, aunque produzcan los mismos efectos incendiarios«, señala HRW.
«Diplomáticos, profesionales médicos, investigadores de la ONU y muchas otras personas han expresado su indignación ante el terrible sufrimiento que causan las municiones de fósforo blanco», afirmó Bonnie Docherty, asesora sénior sobre armas de HRW y profesora de la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de Harvard.


